En el siglo VII después de Cristo, los siddis, un grupo étnico de origen africano, empezó su llegada al subcontinente indio.
Muchos siddis fueron llevados desde África a la India como esclavos, procedentes de los actuales territorios de Etiopía y Kenia. Muchos de ellos adoptaron el Islam, la religión de sus amos, y con el paso del tiempo acabaron sirviendo como soldados para los poderosos señores de la meseta del Decán, en la zona central y sureña de la India.
Los siddis tomaron la isla rocosa de Murud Janjira en el siglo XV al servicio del sultán de Ahmednagar, un reino situado en el oeste de la India. La isla, donde ya existía una fortaleza construida por los marathas, tenía una importancia estratégica considerable debido a su proximidad a lo que hoy es Bombay, donde el Imperio Portugués había construido una fortaleza en lo que ellos llamaron inicialmente Bombaim.
Inicialmente construida como un fuerte de madera, la actual fortaleza de Murud Janjira se concluyó a finales del siglo XVII, estando formada por 19 bastiones con forma de cubos, unidos entre sí por lienzos de muralla, y con un gran estanque en su interior (sobre estas líneas) que aseguraba el suministro de agua en caso de asedio. El recinto fortificado sólo era accesible por una única puerta a la que sólo se podía llegar en barco. Gozando de una considerable autonomía, dentro de su lealtad al sultán de Ahmednagar, los siddis acumularon un considerable poder en esta fortaleza, utilizándola como base para sus operaciones en el subcontinente y para prácticas de piratería.
La importancia de Murud Janjira fue creciendo con el tiempo. Sus muros de 12 metros de altura, con cimientos de 6 metros de profundidad, y sus piezas de artillería la convertían en un objetivo difícil para cualquier enemigo. Marathas, británicos, portugueses, holandeses y otros pueblos intentaron tomarla sin éxito. Cuando los mogoles se adueñaron del sultanato de Ahmednagar en 1636, los siddis de Murud Janjira continuaron siendo autónomos gracias a su fortaleza, y simplemente juraron lealtad a los nuevos dueños del sultanato.
En 1676 el Imperio Maratha tomó la isla de Padmadurg, situada a unos 4 kilómetros al noroeste de Murud Janjira, con el fin de contrarrestar a los siddis. Los martathas construeron allí una fortaleza de seis bastiones, más pequeña que Murud Janjira, sin lograr su objetivo de contrarrestar a los siddis. El mayor intento de asaltar Murud Janjira tuvo lugar en 1682, cuando Sambhaji, el segundo monarca del Imperio Maratha, envió a uno de sus comandantes, Kondaji Farzand, para que se hiciese pasar por desertor y volase el depósito de municiones de los siddis. Farzand fracasó en su operación y su cabeza cortada fue enviada por los siddis a Sambhaji como una muestra de su poder. Aquello enfureció a Sambhaji, qu organizó una flota de unos 200 barcos para tomar la fortaleza, pero el Imperio Mogol inició un asedio a la fortaleza maratha de Ramsej, truncando la toma de Murud Janjira.
Finalmente, el Imperio Mogol cayó bajo la órbita del Imperio Británico a finales del siglo XVIII, para finalmente ser disuelto en 1858, tras el fracaso del motín de cipayos (los soldados indios del Ejército Británico, que declararon su lealtad a los mogoles) iniciado el 10 de mayo de 1857. Murud Janjira, nunca conquistada, se mantuvo como un principado bajo el dominio británico hasta 1947, cuando fue incorporada a la Unión de la India después de su independencia del Imperio Británico.
La fortaleza fue abandonada y hoy es un importante destino turístico, manteniendo sus orgullosos muros y sus grandes cañones, desgastados por el tiempo y la vegetación, pero nunca tomados por una fuerza enemiga. Podéis ver esta fortaleza con más detalle en este interesante vídeo publicado por Unique World el 8 de abril (está en inglés, puedes activar los subtítulos automáticos en español en la barra inferior del reproductor):
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Foto principal: Sanjaybhagwat.
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Comentarios:
isanchezgil
Qué interesante y qué cantidad de pequeños y grandes hitos históricos cuyo conocimiento no nos ha llegado.
Hay que reconocerle al Turismo, con mayúscula, el que se dé información y ésta se reparta por todas partes, dando opción al público de conocer estas pequeñas/grandes cosas.
Por mi profesión, dedicada al turismo durante muchos años, siempre consideré que Información y Turismo debían estar unidos, por ser su esencia concomitante. Lástima que la política no lo haya visto así.
0:01 | 13/05/26
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