El socialismo español está sufriendo un terremoto político sin precedentes desde la época de sus escándalos en la época de Felipe González.
Tras la imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero y tras el auto judicial del juez Pedraz destapando una mafia en el corazón del socialismo español, los socialistas afrontan esta situación de distintas formas: uno con desánimo, otros con incredulidad y algunos propaganda teorías de conspiración que ven sospechosos y culpables en todas partes menos en el PSOE y en los escándalos de corrupción que están ya no salpicando, sino hundiendo a ese partido.
Un dirigente socialista que está fuera de sí es el ministro de Transportes Óscar Puente, que sigue sin dimitir dos meses después de que se confirmase la responsabilidad política de su ministerio sobre el accidente ferroviario de Adamuz, que se saldó con 46 muertos y sobre el cual el ministro mintió abiertamente al negar que hubiese raíles antiguos en el lugar de la tragedia. Puente es conocido por dedicarse a insultar a sus rivales desde Twitter y jalear prácticas que el INCIBE anima a denunciar por ser una forma de ciberacoso.
Ante las informaciones que han ido saliendo a la luz sobre su partido, Puente ha recurrido a varias teorías de la conspiración. Hoy mismo afirmó que "se quiere derribar a un Gobierno con métodos no democráticos", una referencia difamatoria a la Justicia y a las investigaciones en curso sobre presuntos delitos cometidos por miembros del PSOE. Así mismo, en su cuenta de Twitter el ministro ha compartido una imagen didundida por un medio izquierdista italiano, L'Espresso, que afirma lo siguiente: "La investigación sobre Zapatero, respaldada por la Seguridad Nacional estadounidense, se interpreta en las cancillerías europeas como un mensaje dirigido a todos los gobiernos que han desafiado a Trump".
Ese tuiteo de L'Espresso no enlaza ninguna información que lo respalde. En su sitio web, ese medio izquierdista publica supuestos rumores sin dar nombres, vinculando las investigaciones judiciales al PSOE con Trump e incluso con Israel. Es un claro caso de periodismo basura cuyo propósito resulta más que evidente: enterrar los escándalos socialistas con teorías conspiratorias en las que su autor, por cierto, ni siquiera se molesta en esconder por dónde van los tiros, al afirmar: "cualquiera que haya cultivado relaciones ambiguas con el antiguo sistema chavista ahora corre el riesgo de volverse vulnerable". Se refiere a la narcodictadura con la que Zapatero hacía negocios y cuyo dictador, Nicolás Maduro, afronta ahora cargos por tráfico de drogas y terrorismo.
Curiosamente, el medio izquierdista italiano omite que Zapatero entró en el radar judicial de EEUU por sus vínculos con la dictadura venezolana en 2021, durante el mandato de Joe Biden. No es una causa repentina que la administración Trump se haya sacado de la manga. L'Espresso también omite que el actual proceso judicial contra Zapatero en España empezó a instancias de las fiscalías de Francia y Suiza. Como este dato tumba el relato del medio izquierdista italiano, se borra sin más. Es el tipo de "periodismo" que le gusta al gobierno izquierdista español, como ya vimos en diciembre, cuando Sánchez y varios de sus ministros (entre ellos Puente) difundieron una portada de L'Espresso declarando "persona del año" al presidente español.
Aquella portada fue objeto de muchas bromas en España, pues ante el visible deterioro físico del dirigente socialista, L'Espresso retocó una foto de Sánchez de 2023 quitándole las canas para hacerlo parecer más joven y sano. Como ya señalé entonces, la simpatía de ese medio por el gobierno de Sánchez no es casual. El director de L'Espresso es Emilio Carelli, que entre 2018 y 2021 fue diputado del partido izquierdista Movimiento Cinco Estrellas. Esto es ahora mismo a lo que se aferra el socialismo español, que tiene el agua al cuello a causa de sus escándalos de corrupción política.
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Foto: Efe. Pedro Sánchez, presidente del gobierno de España, con Óscar Puente, ministro de Transportes.
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Comentarios:
isanchezgil
¿Qué ha sido de la responsabilidad política?. Hace ya años que nadie dimite por fallar en su desempeño político; ahora la única responsabilidad que se admite es la judicial, y, a veces, ni eso. No se requiere un fallo en la competencia (46 muertos por unas vías defectuosas y mal mantenidas), se requiere un fallo del juez, para hacerse responsable de algo.
Y, para agravar más aún la situación, la mentira y la tergiversación de los datos se han hecho la forma corriente de enfrentarse a unos actos que hubieran llenado de bochorno a Barrabás. A todo ello hay que añadir la desastrosa influencia de muchos medios de comunicación, pagados abundantemente por sus amos políticos, y de unas redes sociales que cada vez vuelven más analfabeta a la gente.
Panorama desolador, si hay que calificarlo.
0:17 | 29/05/26
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