Si los nazis de 1933 reapareciese ahora se encontrarían con una situación puramente kafkiana en relación a la ideología que defendían.
Esos nacional-socialistas (recordemos que la palabra "nazi" surgió como una forma de ridiculizar a los seguidores de Hitler por parte de sus competidores de la extrema derecha, ya que evocaba a los judíos askenazis de Centroeuropa) verían a la izquierda llamando "nazis" a conservadores, liberales, a los que rechazan el islamismo (que por si alguien lo ha olvidado, fue un aliado del Tercer Reich, pues ambos tenían en común su enfermizo odio hacia el pueblo hebreo) e incluso a los judíos, que hoy son el blanco de una nueva ola de antisemitismo alimentada en gran medida por la extrema izquierda.
En su afán por demonizar a cualquiera que no se somete a sus dogmas ideológicos, la izquierda ha convertido en "nazis" a medio mundo. No es un fenómeno novedoso, ni por su simpleza ni por su cinismo. Recordemos, a modo de ejemplo, que en junio de 1945 la Unión Soviética condenó a 16 miembros de la resistencia polaca contra los alemanes bajo la falsa acusación de colaborar con el nazismo. Fue un juicio farsa que hoy representa una muestra de los libelos que el comunismo lanzó contra un movimiento de resistencia que no quiso someterse a sus dictados, ya que estaba formado mayoritariamente por católicos que luchaban por una Polonia democrática y libre.
Lo que hace la izquierda es banalizar el nazismo, una práctica muy peligrosa. El nacional-socialismo fue un movimiento totalitario y criminal que asesinó a millones de personas. Llamar "nazis" a millones de personas que no lo son contribuye a vaciar de significado esa frase, promoviendo el olvido de sus terribles crímenes y trivializando sus acciones. De hecho, la izquierda está consiguiendo que los auténticos nazis (porque lamentablemente aún los hay) pasen desapercibidos en medio de esa ola de acusaciones falsas contra muchas personas que no comparten ni por asomo esa perversa ideología.
La mayor paradoja que se encontrarían hoy esos viejos nacional-socialistas es ver a esa misma izquierda que ve nazis por doquier exhibiendo, al mismo tiempo, una ceguera total hacia los modernos asesinos de judíos. No tenemos que ir muy atrás en el tiempo para encontrar ejemplos de este comportamiento. El 7 de octubre de 2023, Israel sufrió el peor ataque terrorista de su historia y la peor masacre antisemita desde el Holocausto. Familias enteras fueron torturadas y asesinadas por ser judías a manos de unos extremistas islamistas apoyados por Irán, una dictadura que ha negado repetidas veces el Holocausto, igual que hoy siguen haciendo los nostálgicos del nazismo. En vez de condenar esa masacre, lo que una parte de la izquierda ha hecho es criminalizar a Israel por defenderse y alimentar la mayor campaña de odio contra los judíos desde la Segunda Guerra Mundial.
Cierta izquierda no se conforma con cerrar los ojos hacia los crímenes de esos asesinos de judíos. En España hemos visto a partidos con representación en las instituciones presumiendo del apoyo de terroristas antisemitas (algo que no hacen a esconcidas y de forma disimulada, sino en actos públicos) y a una ministra comunista apoyando una marcha de un grupo terrorista que apoyó esa masacre antisemita del 7 de septiembre de 2023. Y son esos mismos los que después vienen llamando "nazis" a las personas de derechas e incluso a los judíos. Es una izquierda fanatizada, cargada de odio y que no tiene ni el más mínimo ápice de vergüenza ni de decencia.
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Foto: Awad Awad / AFP. Terroristas del FPLP ataviados con pasamontañas de color negro en una marcha en Belén el 8 de diciembre de 1987.
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