El gobierno izquierdista de Pedro Sánchez simula ser un defensor del derecho internacional, pero los hechos dicen otra cosa.
Las mentiras de Pedro Sánchez para demonizar a Israel
Este miércoles, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado el cese de la embajadora de España en Israel, Ana María Sálomon Pérez, que había sido retirada de ese país en septiembre de 2025, alegando "calumniosas acusaciones hacia España" y las sanciones del gobierno de Israel a las ministras comunistas Yolanda Díaz y Sira Rego por sus declaraciones antisemitas. Los pretextos del gobierno de Sánchez fueron muy cínicos, pues el dirigente socialista español acusó falsamente a Israel de "genocidio", una acusación que Sánchez no ha lanzado ni una sola vez contra Rusia en cuatro años de invasión de Ucrania.
La doble moral del gobierno izquierdista español con Israel y con Rusia es escandalosa. En su ya descarada campaña para demonizar al Estado judío, el 15 de septiembre de 2025, Sánchez equiparó a Israel con Rusia, igualando la ocupación israelí de Gaza con la invasión rusa de Ucrania, una absoluta manipulación que pasaba por alto que Israel fue atacada por la organización terrorista Hamás, al cargo del gobierno de Gaza, el 7 de octubre de 2023, y lo hizo perpetrando la mayor masacre antisemita desde el Holocausto (algo que sí merece ser calificado como un crimen de genocidio). Sin embargo, Rusia atacó e invadió Ucrania sin ninguna provocación.
Sánchez mantiene al embajador de España en Moscú
Curiosamente, Sánchez no ha querido retirar al embajador español en Moscú. Su gobierno alegó en 2022 lo siguiente: "Si la paz que todos deseamos llega, lo hará por el camino de la diplomacia. España no va a cortar ningún puente que pare esta guerra". De hecho, en 2024 el gobierno de Sánchez nombró un nuevo embajador en Moscú, al que Putin dio su plácet en junio de ese año. Además de la embajada, España también mantiene consulados en Moscú y San Petersburgo.
Sánchez también ha mantenido al embajador de España en Irán
Algo parecido ocurre con la dictadura iraní. Sánchez tampoco ha querido retirar al embajador español en Irán, ni siquiera tras la masacre de más de 36.500 personas por pedir libertad perpetrada por ese régimen islamista a comienzos de este año: la peor matanza de la historia de ese país. El gobierno sólo decidió cerrar temporalmente la embajada española la semana pasada a causa de la operación militar de EEUU e Israel contra la dictadura iraní, como ya hizo hace cuatro años en Ucrania. Sin embargo, la delegación diplomática española en Teherán se mantuvo durante los ataques del régimen iraní contra Israel, tras los cuales el gobierno de Sánchez no decidió romper los puentes diplomáticos con ese régimen islamista.
Sánchez sí que retiró a la embajadora de España en Argentina
La doble moral del gobierno de Sánchez con Israel recuerda también a su decisión de retirar a la embajadora de España en Argentina en mayo de 2024, después de graves ataques e insultos lanzados desde el gobierno izquierdista de España contra el presidente argentino, Javier Milei, unos ataques que motivaron una protesta oficial de Argentina. Da la casualidad de que tanto Israel como Argentina tienen gobiernos de derechas. Eso explica la creciente hostilidad de Sánchez contra esos países mientras el dirigente socialista español cubre de elogios a la criminal dictadura comunista china.
Una política diplomática sectaria que le acerca a los aliados de Rusia
Con su uso partidista y sectario de las relaciones diplomáticas, el gobierno de Sánchez está generando tensiones internacionales con países amigos para favorecer su agenda política interna (concretamente para tender cortinas de humo con las que tapar sus escándalos de corrupción, que han mermado considerablemente el apoyo al partido de Sánchez, el PSOE, en las encuestas), mientras mantiene intactos los puentes con regímenes terroristas como Rusia e Irán.
Con ello el gobierno de coalición de Sánchez, formado por socialistas y comunistas, adopta una política exterior que la aleja de nuestros aliados (especialmente de nuestro mayor socio estratégico, que hasta ahora era Estados Unidos) y le acerca cada vez más a dictaduras aliadas de Rusia, hasta extremos que merecen ser calificados como puramente aberrantes. Recordemos que el gobierno de Sánchez incluso aceptó consejos de derechos humanos de la dictadura iraní, un régimen brutal que detiene y asesina a opositores, ahorca a los homosexuales, maltrata a las mujeres y persigue a los cristianos.
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Foto: La Moncloa.
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Comentarios:
isanchezgil
Si solo fuera su sectarismo en diplomacia, podríamos aguantar con cierta holgura a este gobierno sanchista, pero lo que caracteriza a Sánchez y sus compinches, además del sectarismo, es el cinismo (Diccionario rae: Cinismo, m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables).
Se ha hablado de proyección psicológica, y otras explicaciones más o menos en boga, pero lo que realmente es toda esta gentuza es cínica, sin paliativos, les importa un pito decir una cosa y la contraria cinco minutos después. El caso es decir algo, sea lo que sea, para justificar (que no lo consiguen) sus acciones vituperables.
Yo aquí aplico una de las máximas de Juan Ramón Jiménez, con su peculiar grafía: «!Intelijencia, dame el nombre esacto de las cosas! Que mi palabra sea la cosa misma».
O sea, cinismo puro, nada más.
12:30 | 12/03/26
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