A de ateísmo sí, L de libertad no

El día 3 Coruña Liberal anunciaba la puesta en marcha de una campaña publicitaria en los autobuses urbanos de La Coruña bajo el título de «La Coruña, con L de libertad», para reivindicar el bilingüismo y la libertad en la toponimia gallega frente una intolerancia monolingüista que ha excluido al castellano de los nombres de poblaciones hasta extremos tan absurdos como el de la ciudad herculina. Pues bien: desde Coruña me informan de que la campaña ha sido vetada en los autobuses municipales.

Lo más escandaloso es que este veto se produce ocho meses después de haber circulado otra campaña a favor del ateísmo en esos mismos autobuses, como podéis ver en la fotografía que encabeza estas líneas. Lo mismo ocurrió hace meses en Barcelona, ciudad que también está gobernada por el Partido Socialista y -al igual que ocurre en La Coruña- en alianza con partidos nacionalistas de extrema izquierda.

Uno de los derechos de todos los ciudadanos que reconoce la Constitución Española de 1978 es el derecho a no ser discriminado «por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». Por lo visto, en los ayuntamientos con gobiernos «nacional-socialistas» la discriminación por motivos de opinión existe como herramienta para censurar ideas «incómodas», hasta el extremo de que las empresas concesionarias de servicios públicos municipales como las que se encargan del transporte público -recibiendo órdenes del ayuntamiento, claro está-, vetan toda campaña que no gusta al PSOE y a sus aliados nacionalistas y autorizan las que sí son de su agrado, como si esto fuese una dictadura.

(Foto: Víctor Echave / La Opinión de Coruña)

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Comentarios (Blog):

  1. Es increíble el palurdismo que hay con esto de los topónimos. Parece que si uno hablando es castellano dice Lleida, A Coruña y Mumbai es mucho más tolerante y abierto, cuando lo que demuestra es mucha más ignorancia y snobismo.

    Si cuando hablamos en catalán decimos TODOS Lleó, Conca, Saragossa y no León, Cuenca y Zaragoza ¿por qué no puede uno hacer lo mismo cuando habla en castellano y decir La Coruña o Lérida?

    Si nadie dice Deutschland, Österreich, Warszawa, Antwerpen cuando habla en castellano ¿por qué tiene que no puede decir Gerona?

    Desde luego en este país no cabe un ceporro más.

  2. Just Curious,cuando estos señores nacionalistas hablan en cualquiera de sus lenguas,¿utilizan el nombre en la lengua original o utilizan la traducción?. Es decir, ¿Utilizan New York, o London por poner un ejemplo?. ¿O utilizan las correspondientes traducciones?

  3. Hace años tuve un interesante debate con un profesor de gallego, muy nacionalista el tío, sobre ese tema, Drizzt. El tipo vino a equiparar al castellano con una lengua extranjera. Eso sí, a la hora de imponerle al resto de los españoles el nombre de «A Coruña» no se cortó un pelo. Por lo visto, son nacionalistas sólo para lo que les conviene.

  4. Elentir, gracias por confirmar mi teoría. Los tontos somos los que hablamos castellano, y en especial, los medios de comunicación con su manual de lo políticamente correcto, que es con diferencia, la peor dictadura de nuestro tiempo.

    Un nacionalista se soliviante porque se los que hablamos castellano digamos Girona, pero ellos no dicen España. Al final, es la teoría del embudo: Lo ancho para ellos, lo estrecho para los demás.

  5. Querido Amigo Elentir,

    Cuánta razón tienes y qué grande es la impotencia que se siente ante estas injusticias, pequeños detalles cotidianos que sin embargo construyen un entorno asfixiante para el que piensa distinto.

    De ello sabemos un poco también en las Islas Baleares, donde por desgracia no ha existido nunca una oposición política contundente frente a la trituradora nacionalista aunque esa oposición existe de facto en las calles del archipiélago.

    Un saludo fuerte.

  6. Empresas trabajan con Impacto.
    A destacar: Caixa Galicia, Caixanova, Aguas de Cabreiroá, Estrella Galicia, Banco Pastor, Banco Gallego, Caramelo, Alcampo, Carrefour, Casa de los Peces, Comar, Fadesa, Gadisa, Cenor, Ideal Gallego, La Voz de Galicia, Macuf, Pescanova, R, Pepe Jeans, Pizza Movil, San Luis, Toypes….
    Si a estas empresas les llegan correos con la queja habremos empezado una correcta campaña, es importante actuar.

  7. José C. Muñoz

    ¿»Como si esto fuese una dictadura» dices, amigo Elentir?
    Si no lo es, se le parece muchísimo.
    Episodios como el que tratas en esta entrada definen a quienes son responsables de ellos como meros y despreciables DICTADORES de tres al cuarto.
    Por desgracia, en nuestra bendita España sufrimos los caprichos de muuuuuuchos, muchíiiiiiiiiiiiisimos émulos de Stalin o Hitler.
    Y los hay (y no son pocos) que, además o precisamente por eso, son muuuuuuuuuy tonnnnnnnntos.

  8. Carmen

    Yo creo que si habláramos cada uno como nos han enseñado siempre, sin darles tanta importancia, esos «dictadorcillos», se quedarían sin «quorum»
    Yo tenía una tía, que durante la guerra estaba en zona «roja», como le llamaban, y que cuando una persona se marchaba y se despedía con el saludo «SALUD», ella contestaba muy cariñosa «A DIOS» Terminaron por dejarle en paz porque no podían con ella.

  9. No me extraña nada Elentir, es la misma doble vara de medir que han empleado siempre.
    Saludos

  10. El Tíol Bastón

    Gobiernos nacional-socialistas, no podías haberlos definido mejor.

    Es una dictadura encubierta, en muchas cosas mucho peor que la de Franco, ya que se dedica a meter las narices en asuntos que corresponden a la vida privada de las personas. Os diré, por ejemplo, que ni en la época de Franco tenían los profesores al inspector de enseñanza en clase cada dos por tres para supervisar si daban ciertas asignaturas en castellano o en la lengua vernácula de los alumnos: sí lo tendrían para ver si la daban de acuerdo con los principios que marcaba el régimen. Hoy, en cambio, las visitas de los inspectores son continuas, para fiscalizar las dos cosas. Por contra, los inspectores de trabajo, que deberían aparecer, sobre todo a deshoras en algunos de esos colegios privados con un dueño particular (no los de instituciones ya consolidadas que no se quieren buscar problemas) para constatar cómo no se están cumpliendo los convenios y se obliga a los docentes a permanecer allí gratuitamente doce horas bajo amenazas encubiertas de cercenarles sus puestos de empleo, esos inspectores no se presentan nunca excepto cuando se lo dicen los sindicatos, el otro brazo armado de la estulticia nacional convertida en dictadura.

    Con esto de la democracia, en los puestos políticos de alta responsabilidad se ha encaramado mucha gente inepta, acomplejada y resentida. Ha accedido una cuadrilla de enfermos mentales con espíritu y avidez de probar lo que sienten los dictadorzuelos baratos. Estos elementos, a la vista está, se dedican a aborregar a la gente para luego usarla como conejillos de Indias en sus arbitrarios, aborrecibles y, para ellos, lucrativos fines.

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