La religión y la libertad

“Sólo entre todos los seres, el hombre muestra un disgusto general por la existenda y un deseo inmenso de existir; desprecia la vida y teme la nada. Esos diferentes instintos impulsan sin cesar su alma hacia la contemplación de otro mundo, y la religión es la que la conduce a él. La religión no es, pues, sino una forma particular de la esperanza, y es tan natural al corazón humano como la esperanza misma.

“No considerando a las religiones sino desde un punto de vista puramente humano se puede decir, pues, que todas las religiones toman en el hombre mismo un elemento de fuerza que no podria nunca faltarles, porque se finca en uno de los principios constitutivos de la naturaleza humana.”

Los filósofos del siglo dieciocho explicaban de una manera muy simple el debilitamiento gradual de las creencias. El celo religioso, decían, debe extinguirse a medida que la libertad y las luces aumentan. Es deplorable que los hechos no concuerden con esa teoría.”

Hay determinada población europea cuya incredulidad no es igualada sino por su embrutecimiento e ignorancia, en tanto que en Norteamérica se ve a uno de los pueblos más libres y más ilustrados del mundo cumplir con ardor todos los deberes externos de la religión.”

Habiendo perdido la religión su imperio sobre las almas, la barrera más visible que dividía el bien y el mal se encuentra derribada; todo parece dudoso e incierto en el mundo moral; los reyes y los pueblos caminan al azar, y nadie podría decir dónde están los límites naturales del despotismo y los linderos de la licencia.”

El despotismo es el que puede prescindir de la fe, no la libertad.

Estos textos son retazos de “La democracia en América” (1835-1840) del francés Alexis de Tocqueville, uno de los más importantes ideólogos del liberalismo. Dicha obra es un interesante estudio sociológico sobre la sociedad estadounidense del siglo XIX, que nos aporta conclusiones y reflexiones muy útiles en nuestros días. Algunas sorprende leerlas, pues resultan casi proféticas en la mano de quien no llegó a conocer los horrores de los totalitarismos del siglo siguiente. Si queréis leer “La democracia en América” en español, pulsad aquí. Es una obra muy práctica tanto para creyentes como para no creyentes.

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Comentarios (Blog):

  1. MR (Monárquico y Republicano)

    Totalmente de acuerdo, la religión es algo natural en el corazón humano, como lo es la esperanza. Y es absurdo desdeñar la religión aludiendo a la razón, y recíprocamente también. La fe y la razón no sólo se complementan, sino que, además, es la fe la que mueve a la razón. En efecto, si no se tuviese fe en algo -una idea, una intuición-, el pensamiento racional se estancaría.
    Muchos no creen, y es respetable. Pero es patético el que la mayoría de quienes no creen, no lo hacen para ser hombres de luces, porque caen en ese error tan generalizado de que la fe nubla la razón… Qué triste mendigar unos gramitos de inteligencia a la nada.
    Por eso, quienes creemos, no debemos caer en lo mismo y tener más criterio, cultura, curiosidad, lectura, etc., etc… Porque, si no, va a resultar que tenemos unos principios tan poco sólidos como muchos ateos.
    Y nadie se enfade, que no estoy generalizando, ni mucho menos.

  2. El Tíol Bastón

    Lo triste no es todo eso de lo que se ha hablado hasta aquí. Lo triste es que el corazón del hombre es algo tan voluble y contradictorio que hasta invalida esas palabras. Y así, vemos como países que tienen su religión por centro son terribles tiranías (véase las dictaduras musulmanas). Estados Unidos, un país que, según el texto, “se ve a uno de los pueblos más libres y más ilustrados del mundo cumplir con ardor todos los deberes externos de la religión” frente al “embrutecimiento” de quienes no creen, es también un país que ha despenalizado el aborto desde 1973, y donde la tasa de este tipo de asesinatos es una de las más altas del mundo. Libertad, sí; pero, como siempre, no para los más débiles.

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