Entre la intemperie y el paraguas liberal

Vengo leyendo una serie de cosas que están consiguiendo que me cuestione no mis principios -pues los tengo muy claros-, sino la expresión más adecuada para enmarcarlos. Creo que lo importante de los principios es el contenido que les damos y el compromiso que les dedicamos, y no como los etiquetamos. Es más: me pregunto si determinadas etiquetas, por lo difusas que son, merecen titular esos principios y hacer que a uno le confundan con quienes defienden cosas diametralmente opuestas. Pondré algunos ejemplos.

¿Es liberal defender a un dictador como si fuese un campeón de la libertad?

Cuando uno lee en uno de los medios más significadamente liberales a un conocido autor que se dice liberal ensalzando como un héroe de la libertad al único dictador militar -y asesino de masas, para más inri- de la historia británicacomo ya señalé en diciembre-, uno empieza a preguntarse quién se equivoca con esa etiqueta, si él o yo, y si merece la pena dedicar mi tiempo a defender argumentos y razones frente a semejante disparate, o si he de preocuparme más por la forma en que viene etiquetado. Personalmente no veo el menor asomo de liberalismo en defender a un dictador responsable del asesinato de decenas de miles de irlandeses. Será porque no entiendo que se puedan defender los derechos individuales sin empezar por el más elemental de todos, que es el derecho a la vida. Si fuese un caso aislado no me plantearía escribir una entrada como ésta. Por desgracia, llueve sobre mojado.

¿Lo liberal es defender una matanza de inocentes?

En 2009 un partido que se dice liberal arremetía contra el movimiento provida repitiendo sin más las consignas de la propaganda abortista más genuinamente progre, sin hacer mención alguna al ser humano inocente e indefenso que es víctima de esa horrenda práctica, y tratando este grave asunto con una pobreza argumental digna de Bibiana Aído. Que una formación liberal se posicione de forma tan irresponsable y frívola ante uno de los problemas más serios de nuestro tiempo -pues afecta a nuestro derecho más primario-, es algo que a uno le hace plantearse una pregunta: ¿lo liberal es defender el más básico de los derechos individuales, que es la vida, o apoyar leyes que permiten violar impunemente ese derecho? Yo tengo clara mi posición al respecto: estoy comprometido con la defensa del derecho a la vida, porque sin él los demás derechos indivuales se derrumban con más facilidad que un castillo de naipes. Lo que me pregunto es si merece la pena que por decirme liberal me confundan con quienes defienden esa matanza de inocentes.

Defendiendo la libertad de los proetarras pero no la de las víctimas

Por si no bastase con el ejemplo anterior, el pasado 23 de junio ese mismo partido publicó la versión enmendada de su “Programa Político Marco” señalando, en su página 44, lo siguiente: “el delito de enaltecimiento del terrorismo es un ataque a la libertad de expresión que debe desaparecer del Código Penal”. Acabáramos. ¿Gritar “gora ETA” o justificar públicamente los crímenes de una banda terrorista entra dentro de la “libertad de expresión”? Yo más bien diría que es un claro abuso de esa libertad. Pero lo más curioso es lo que leo en las páginas 44 y 45: pensamos que las principales organizaciones de víctimas del terrorismo han respondido históricamente a un alto nivel de politización de diverso signo, y creemos que esto no es bueno para los afectados”. ¿Lo liberal es permitir ensalzar a los terroristas, y a la vez aconsejar a sus víctimas que no se metan en política? Llevo muchos años apoyando a las víctimas del terrorismo -que tienen el mismo derecho que cualquier otro ciudadano a meterse en política, faltaría más- y lo seguiré haciendo sí o sí. Lo que me pregunto es si me interesa que me confundan con quienes llaman “libertad de expresión” a la apología del terrorismo y a renglón seguido aconsejan a las víctimas que no se metan en política.

Metiendo a ETA en la democracia mientras se expulsa a las víctimas de ella

No es el único caso de este estilo que se puede encontrar uno en la red. Hay un periodista que en su Twitter se declara “liberal hasta la médula”. Eso no le ha impedido arremeter contra las víctimas del terrorismo repetidas veces, hasta el punto de afirmar que las víctimas están distanciadas de la sociedad democrática por no aceptar que se permita entrar en las instituciones a los testaferros de ETA. ¿Es esto el liberalismo?

En fin, si lo es o no, cada vez me importa menos. Lo que tengo claro es que no quiero que me confundan con tipos así. Entre los principios y las etiquetas ideológicas tengo muy clara mi elección, aunque esta elección me lleve a la soledad y a la intemperie frente al cómodo abrigo del grupo. Yo creo que ellos se equivocan, pero tengo claro que a mí me importan menos las etiquetas que a ellos. Lo que a mí me importa es cargarme de razones y argumentos, y cada vez me cuesta más apreciar a qué contribuye a ello el tiempo que dedicamos a sacarle brillo al carnet de liberal. Si el liberalismo vive en una permanente encrucijada que le lleva a albergar bajo el mismo paraguas cosas tan opuestas como la defensa de la vida y la barra libre para matar a inocentes, o la legalización de la apología del terrorismo junto a la crítica a la “politización” de las víctimas, tal vez lo mejor sea mojarse. Soy gallego y no le tengo miedo a la lluvia.

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(Foto: fotograma de la película ‘Cantando bajo la lluvia’, 1952)

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Comentarios (Blog):

  1. Vaya, vaya, no pensaba que el Partido de la Libertad saliera con esas. Está (muy) bien saberlo… ¡Ah!, y sólo no vas a estar: aquí tienes a otro para acompañarte. Y, seguramente, no seremos los únicos en esa “soledad” 😉

  2. Muchas gracias, Díaz de Vivar. 😉 Sobre el P-LIB, me temo que muchos que lo apoyan no se han parado a leer a fondo su programa…

  3. A mí una vez me dijeron, mientras pedía firmas contra el aborto: yo no firmo. Es que soy muy tolerante. Si se puede ser tolerante con el asesinato, no me extraña que liberal sea a veces sinónimo de anarquista.

  4. Maeto

    Ron Paul es antiabortista y es liberal tirando a anarquista. Desde luego, los liberales que son abortistas no usan argumentos como el del P-Lib, que tiene en algunas cosas un cacao mental bastante lamentable.

    Por ejemplo, yo tengo una postura frente al aborto que tú considerarías abortista, pero no tiene nada de progre (o sí, pero con desazón compruebo que cada vez hay menos que la sostengan a cambio de la más directa de ese nihilismo tan suyo): antes de las 12 semanas hay ser humano (es trivial la humanidad del embrión, an cuya negación caen todos los progres, de manera lamentable y muy en su línea del oxímoron como pensamiento político), pero no hay persona, nada que podamos entender como persona. El entender “persona” como “identidad genética” tiene bastantes maás problemas que entender “persona” como “humano con sistema nervioso” (y sí, un feto de, digamos, 7 meses y acéfalo, que se dan, no es persona tampoco, del mismo modo que actualmente se tiene como muy poco controvertida la definición de “muerte” como “muerte cerebral”). La identidad genética tiene muchos problemas, a bote pronto dos, el síndrome de Down y los gemelos univitelinos.

    Desde luego el P-Lib no funciona con la claridad de otros.

  5. Como en el anuncio, ¿y qué dice Luis del Pino de sus contertulios del P-Lib? (La verdad es que no he comprobado si ‘sale’ el tema de las víctimas del terrorismo con ellos delante)

    Por cierto, también tienen buena esta definición: «el mercado ha sido la forma de relación principal entre las personas». Y quien piense en, por ejemplo, el lenguaje, que reviente.

    La verdad es que lo de ‘liberal’ se ha ido quedando en una etiqueta que cobija a un número cada vez mayor de grupos y subgrupos, algunos, incluso antagónicos entre sí. Y si nos fijamos en políticos que se dicen o los proclaman, liberales, entonces, apaga y vámonos.

    Un saludo, liberal.

  6. Maeto, no soy capaz de disociar el concepto “persona” del concepto “ser humano”. Para mí la vida humana no es un mero tecnicismo legal.

  7. El Tíol Bastón

    Maeto: ser humano tiene una definición técnica muy clara. Es un ser (es decir, no es un ente) que está vivo y tiene la genética humana. No sé dónde está el problema. Una célula del cuerpo humano que no sea totipotente, si la mantienes viva no es un ser, es un ente vivo. Pero claro, para entender esto tienes que haber atendido bien en la clase de filosofía del Instituto y entenderlo muy bien, cosa que no todo el mundo hace. El problema es que no estamos dejando definir las cosas al que sabe hacerlo, sino que todos opinamos y aquí se da más valor a la opinión que a saber. Craso error, sustituir el conocimiento por la opinión.

    En cuanto a lo de ser liberal, nunca he entendido muy bien qué se quiere decir cuando se habla en esta terminología. Cuando estudiaba historia, aprendí que en el siglo XIX había dos partidos que generalmente se alternaban, los liberales y los conservadores. Nunca tuve muy clara la idea de en qué momento y por qué a alguien se le ocurrió llamar “liberal” a gente de partidos que se deben en mayor medida a la herencia de los antiguos conservadores que de los liberales. Una “señorita liberal” era una mujer que, a ciertos niveles, llevaba una vida que no era considerada ejemplar por personas que defienden un modo de vida más tradicional. Yo siempre he defendido el modo de vida tradicional, nuestras raíces, nuestra religión (incluso, si es necesario, adoptando la postura de razones de herencia cultural) y el trabajo de nuestros abuelos en general. Por estas razones, nunca me ha gustado definirme a mí mismo con este nombre, y nunca lo he hecho.

    Eso sí, lo que siempre he defendido es el derecho de cada uno a llamarse a sí mismo lo que le parezca.

  8. Anticlimacus

    El problema es que, sobre todo en foros católicos, se confunde el liberalismo filosófico del XIX en el que entroncan los liberales de los que habla “Tiol Bastón” y que estarían más cercanos a los llamados progresistas y los liberales de la escuela austriaca.

  9. En realidad, Elentir, el problema es que la etiqueta liberal vale tanto para un roto como para un descosido. En general, tienes desde gente que defiende la existencia de un Estado asistencial pequeño, controlado por ciudadanos y auditable – como puede ser mi caso – hasta los anarcocapitalistas que creen que el Estado no debe de existir y que cualquier regla que no venga un acuerdo privado entre dos es inmoral.

  10. Jandro

    “Persona” es un concepto para el que cada uno parece otorgar un significado a capricho: que tenga sistema nervioso o no, que tenga actividad cerebral o no, que interactúe con el medio o no, que lo hayan bautizado o no, que tenga uso de razón o no…
    Desde el momento en que el concepto de persona se disocia del de ser humano, se convierte en una noción vaga que en ningún caso puede ser usada para una toma de decisiones al respecto de su vida.
    Un ser humano es un individuo de la especie humana, sin más misterio. Y eso es lo que debe respetarse y protegerse, independientemente de sus cualidades, rasgos, edad, sexo, raza, religión, capacidades o habilidades. No importa cuán compleja sea su interacción con el medio, cuán carismático sea, si es rubio o moreno, gordo o flaco, blanco, negro, amarillo, azul o verde. Es un ser humano y punto. El que establezca discriminaciones dentro de esta categoría será tan cínico como un nazi y puede ser que aún más pernicioso.

    Por otro lado, el tema de la “muerte cerebral” parece que a algunos les conduce por un jardín que, visto con claridad, es perfectamente evitable: la muerte cerebral es un índice de que el ser humano ha fallecido irreversiblemente. No es una causa, es un indicativo que se ha establecido como el más fiable para considerar que alguien ha muerto. Extrapolar esto para determinar el comienzo de la vida es una falacia insostenible. Es como si, dado que los bomberos se quedan en un incendio hasta apagarlo, considerásemos que mientras no han llegado los bomberos no hay incendio.

  11. Luis Carlos

    Se suele confundir liberal en dos sentidos.

    Uno se refiere al tema conservador-progresista. En este caso se considera liberal al defensor de las uniones homosexuales, la libertad sexual, el aborto..

    Y otro es en el eje keynesiano-minarquista. En este caso liberal es el que defiende el que el estado tenga menos control y que se limite a poner las cosas en orden para facilitar la iniciativa privada.

    Y claro, se presta a confunsión porque muchos son liberales en un sentido pero no en otro, por ejemplo los conservadores que prefieren el minarquismo, o los progres que defienden que el Estado tenga todo el control “para salvarnos de las garras del capitalismo”.

  12. Anticlimacus

    Es el problema de usar un único eje para definir ideologías.

  13. Totalmente de acuerdo con la entrada. Aunque la palabra “liberal” me sigue sugiriendo connotaciones nobles, a veces se utiliza para defender cosas que no tienen nada que ver con mis ideas, como las que tú apuntas. Creo que es inevitable acudir al término “liberal-conservador” para despejar ambigüedades, aunque a algunos les parezca contradictorio.

  14. Precisamente ese término “liberal-conservador” es el que pongo en el perfil de este blog, Carlos, para evitar equívocos. A decir verdad, leer ciertas cosas está consiguiendo que el término “conservador” me parezca mil veces más respetable que el de “progresista”.

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