Mientras se tapan estos casos, sus apologistas se mueven ya en los medios

El infanticidio de recién nacidos con síndrome de Down: ¿la próxima escala del progresismo?

Live Action News se ha hecho eco del escalofriante testimonio de una médico, recogido en un país europeo por el European Centre for Law and Justice en un informe publicado en 2015.

Tras el aborto ahora llega la apología del infanticidio: ¿contra quiénes irán después?
Veganos, ecologistas, aborto e infanticidio

Médicos asesinaron a un recién nacido por padecer síndrome de Down

Los hechos ocurrieron durante una noche de guardia en emergencias pediátricas:

“El pediatra mayor de guardia me llamó y me pidió que me uniera a él en la sala de reanimación neonatal, yuxtapuesta a las salas de parto. Un niño que acaba de nacer estaba intubado y ventilado. El niño presentaba insuficiencia orgánica en múltiples sistemas y el morfotipo de un niño portador del síndrome de Down (ninguno de estos signos había sido detectado durante las ecografías prenatales). Mi jefe me pidió que le dijera lo que pensaba de las características de este bebé. Después de mi respuesta, preguntó al actual anestesiólogo si quedaba algún producto epidural de la madre, que era el caso. Lo tomó y luego inyectó al niño, que murió en un minuto o dos solo. Mientras el niño estaba moribundo, los dos doctores hablaban, sin ninguna molestia y sin tener en cuenta a este bebé. En cuanto a los padres, ¡fueron informados sobre el estado de salud de su hijo después de su muerte!

Provocar la muerte a un ser humano inocente e indefenso, dentro o fuera del vientre materno, es un asesinato en toda regla. En este caso, además, se da la circunstancia de que los médicos decidieron asesinar al niño, y lo hicieron con una total frialdad e indiferencia hacia el asesinado y sin consultar previamente a los padres (y apunto esto último porque, como veremos más abajo, algunos ya vienen defendiendo esta monstruosidad con la palabra “elección”).

Hasta 40.000 infanticidios anuales en EEUU de supervivientes de un aborto

¿Estamos ante un caso aislado? El año pasado se difundió el vídeo de una enfermera hablando con frialdad sobre los infanticidios de recién nacidos con síndrome de Down perpetrados por un doctor para el que trabajaba. No es algo aislado. En EEUU se han denunciado casos de abortorios que dejan morir o matan a recién nacidos que sobrevivieron a abortos fallidos. Datos publicados en julio de 2015 señalan que en EEUU podría haber hasta 40.000 casos anuales de infanticidios de niños que sobrevivieron a un aborto.

En 2012 una revista médica británica ya propuso legalizar el infanticidio

En marzo de 2012 los filósofos Alberto Giubilini y Francesca Minerva publicaron un artículo en una revista médica británica defendiendo el infanticidio. Sus miras se dirigían contra los recién nacidos con síndrome de Down:

“Un examen de 18 registros europeos revela que entre 2005 y 2009 sólo el 64% de los casos de síndrome de Down fueron diagnosticados mediante pruebas prenatales. Este porcentaje indica que, considerando sólo las áreas europeas examinadas, alrededor de 1.700 niños nacieron con síndrome de Down sin que los padres fuesen conscientes de ello antes del nacimiento. Una vez que estos niños nacen, no hay elección para los padres sino mantener al niño, que a veces es exactamente lo que no habrían hecho si la enfermedad se hubiese diagnosticado antes del nacimiento.”

Con una espantosa frialdad, el artículo proponía “la necesidad de directrices sobre los casos en que la muerte parece ser en el mejor interés del niño”, es decir, que los médicos pudiesen ordenar el asesinato de recién nacidos con discapacidad. Ponían como ejemplo el el Protocolo de Groningen (2002), vigente en Holanda, que permite asesinar a “niños con un pronóstico desesperado que experimentan lo que los padres y los expertos médicos consideran un sufrimiento insoportable”. Tras reconocer que tanto “las personas con síndrome de Down como las personas afectadas por muchas otras discapacidades graves, suelen ser felices”, el artículo matizaba:

“No obstante, educar a estos niños podría constituir una carga insoportable para la familia y para la sociedad en su conjunto, cuando el Estado cuida económicamente de ellos. Por estos motivos, el hecho de que un feto tenga el potencial de convertirse en una persona que tendrá una vida (por lo menos) aceptable no es motivo para prohibir el aborto. Por lo tanto, argumentamos que, cuando las circunstancias ocurren después del nacimiento de tal manera que habrían justificado el aborto, lo que llamamos aborto después del parto debería ser permisible.

Lo de “aborto después del parto” es una forma de disfrazar lo que sería un infanticidio en toda regla, pues un aborto es la muerte accidental, natural o provocada de un ser humano durante su edad prenatal, y no después del parto. El artículo justificaba esta manipulación afirmando: “proponemos llamar a esta práctica “aborto después del nacimiento”, en lugar de “infanticidio”, para enfatizar que el estatus moral del individuo muerto es comparable con el de un feto”.

Proponían para el infanticidio los mismos supuestos legales del aborto

Además, el citado artículo proponía que los motivos legales para asesinar a un recién nacido fuesen los mismos que para asesinar a un hijo por nacer: “matar a un recién nacido podría ser éticamente permisible en todas las circunstancias en que el aborto lo sería. Tales circunstancias incluyen casos en los que el recién nacido tiene el potencial de tener una vida (al menos) aceptable, pero el bienestar de la familia está en riesgo. En consecuencia, una segunda especificación terminológica es que llamamos a esta práctica “aborto después del parto” en lugar de “eutanasia” porque el mejor interés de quien muere no es necesariamente el criterio principal para la elección, contrariamente a lo que ocurre en el caso de la eutanasia.” Obsérvese como, igual que con el aborto, usaban el término “elección” para defender el infanticidio. ¿Estamos ante la próxima parada del progresismo?

El ecologista Peter Singer y su influencia en medios de izquierdas

Aunque el artículo en cuestión generó una gran polémica, la pendiente resbaladiza a la que están empujando a nuestra sociedad con los discursos progresistas parece indicar que ése podría ser el próximo frente ideológico de la izquierda. Si alguien cree que exagero, me basta con recordar que el ecologista australiano Peter Singer, promotor del “Proyecto Gran Simio”, ya defendió el infanticidio de niños discapacitados con este argumento: “No puedo comprender cómo uno puede defender el argumento de que los fetos se pueden reemplazar antes de que lleguen a nacer, pero los niños no se pueden reemplazar después que nacen”. En 2002 el diario progresista El País le hizo una entrevista en la que Singer declaró: algunas personas nacen con discapacidades psíquicas irreparables, trágicamente tan graves, en ocasiones, que ni siquiera son capaces de responder a sus madres. La vida de estos seres humanos no es superior o más valiosa que la de los perros, los cerdos o las vacas. El periódico no le dirigió ni un solo reparo por este trato insultante a los discapacitados. Este individuo es ahora uno de los columnistas del diario digital de Ignacio Escolar, un medio muy influyente en la izquierda española. Así mismo, la tienda del diario ultraizquierdista Público vende siete de sus libros, entre ellos uno con el significativo título de “Desacralizar la vida humana”, en el que aborda el infanticidio. En otro de los libros ofertados por dicha tienda, “Ética práctica”, Singer defiende abiertamente el infanticidio de niños discapacitados. Es sorprendente el grado de perversión al que es capaz de llegar esa ideología.

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Comentarios (Blog):

  1. Juana de Arco

    Vengo hablando hace tiempo de la DISCAPACIDAD de estos tipos de personas como Singer y periodistas afines, discapacidad psiquica que se refleja en trastornos del cerebro, nunca cosiderados dichos trastornos como tales, ya que por el hecho de convivir de forma natural en sociedad, se les considera normales.

    La discapacidad psiquica de estos infanticidas, asesinos de personas indefensas e inocentes, es aún peor que la de los terroristas que atentan contra personas que pudieran escapar a los crímenes, realmente los infanticidas poseen trastornos no recogidos por la ciencia.

    Por tanto, considero que debemos definir como “discapacitados” mentales, no a lo que esta estipulado por científicos con mas o menos nivel de humanidad, sino por lo que Dios Creador de los hombres considera NORMAL, ya que Dios no hace nada imperfecto y solo somos los hombres quienes definimos a nuestro antojo y bajo una capacidad mental muy limitada, lo que sirve y lo que no.

    Dios nos ha concedido el don de pensar, de razonar, nos ha dado una inteligencia y nos transmite una serie de razonamientos acordes a su Voluntad que estamos despreciando, pues al repetir ideas y definiciones establecidas por unos seres humanos con carrera, estamos dando la dignidad y respeto de dioses a quienes siguen extendiendo errores por venir de otros “cientificos”, valoramos mas y damos mas importancia a esa gente, que a lo que Dios crea y da vida.

    No acepto definiciones cientificas ninguna, si estas se contraponen a la Fe y a la Razon

  2. Jandro

    Hasta ahora, los proabortistas iban a lo de enredarse en que el feto no es un ser humano porque no piensa, no tiene tal o cual capacidad, etc.. Ahora, sin duda llevados por la capacidad crítica y pensamiento propio de un lemming, esos mismos empezarán a virar hacia que un down recién nacido no es humano porque… porque… porque su síndrome le hace no humano o una burrada semejante.

    Hay que agradecer al tal Peter Singer su honestidad: si lo puedes matar antes, ¿por qué no después? Agradecería de toda la jauría de prochoicers el mismo ejercicio de despojo de hipocresía que este individuo y que los que le siguen. Al menos, más de uno entenderá adónde lleva la postura abortista adoptada con coherencia y se caerá del guindo.

  3. pacococo

    Este razonamiento lo hacía yo con los que defendían el aborto por plazos. ¿Qué diferencia hay entre un niño de 90 días y de 91 o de 120 y así podemos alargarlo hasta los nueve meses y luego nueve meses y un día o nueve meses y un año y nueve meses y cuarenta años y cuando se autorice a matar a los nacidos de cuarenta años, me dedico a matar abortistas, de menos de cuarenta años, yo soy un fiel cumplidor de la ley.

    En el Imperio, cuando el emperador era una figura decorativa se practicaba el aborto y cuando fallaba, el infanticidio. La verdad es que ambas cosas siempre se practicaron en Roma y también en Grecia, pero al parecer, se pasó de producirse en casos de extrema necesidad a lago muy frecuente. Pocos años después el Imperio de Occidente desaparecía para siempre.

    No digo que el infanticidio fuera la causa, sólo que la sociedad estaba completamente degradada y como consecuencia desapareció. Un síntoma visible fue el infanticidio.

    Estamos en una sociedad degradada y tenemos una serie de signos visibles.

  4. pacococo

    El razonamiento lo hacía al revés, al releer me he dado cuenta. Si se acepta que con tres meses es una persona , ¿que diferencia hay con 80 días? ¿Y con 70? Y aśi llegamos a la concepción.

    Pero el razonamiento vale adelante y atrás.

  5. etrusk

    Pues si, asi es. Lee a Philip K.Dick “las Prepersonas”.
    http://etrusk.blogspot.com.es/2016/03/ni-cartera-ni-bragueta.html

  6. Jandro

    Efectivamente, Pacococo, porque la única diferencia es la cantidad de tiempo pasada en el desarrollo de ese ser. Y es que un feto, un bebé, un niño o un adulto son lo mismo: seres humanos en evolución. El mismo ser que se es primero se es después. Si el feto es un humano, el adulto lo es también; si el feto no es un humano, entonces el adulto no lo es tampoco, puesto que se trata del mismo ser. Cualquiera con un mínimo de respeto hacia sí mismo, jamás discutiría esto.

  7. sanabria

    El aborto es un asesinato .Y si es DOWN espero que sea verdad lo del infierno.

  8. Luna

    El primer hecho narrado en la entrada confirma lo que siempre hemos visto: Se empieza por unos “supuestos” para promover una pretendida solución a unos embarazos que suponen (teóricamente) un grave problema para la madre y se va extendiendo a lo largo y a lo ancho. Muy bien habéis apuntado lo de alargar los plazos y desconsiderar al feto como persona (que en esto también se amplía, parece que las que nacen con Sd. Down ya no lo sean). Pero aquí se está dando otra ampliación que nos demuestra que esto no tiene fin, que alcanzará hasta todos los casos en que el aborto convenga a alguien para sus intenciones más inconfesables.

    Mientras que se ha ido adoctrinando sobre el “derecho de la madre a decidir”, aquí toman la “decisión” los médicos sin consultarle siquiera y anunciando el resultado más tarde. Si todo se ha tergiversado lo suficiente cabrá suponer que será aceptado y aun tenido como lo más conveniente, pero no es así. ¿Cómo vamos a suponer que le informaron de que dieron a su hijo una inyección letal sin consultarle?

    El engaño es patente y demuestra que necesitan imponer el aborto y están dispuesto a quebrantar todos los derechos, que no les suponen nada más que una barrera para sus fines. De la argumentación con que se introdujo no queda absolutamente nada, por lo que no se destruyen sólo el derecho o la licitud, sino la realidad misma; la están convirtiendo en lo que convenga y prescindiendo mucho de cuál sea.

    ¿Qué hago, me trago el “¿Ellas paren, ellos deciden?”, ¿Reconozco que “soy un retrógrado y que los tiempos han cambiado”?. Nada de esto, tampoco dejarme llevar por la indiferencia para no preocuparme por el fracaso de la sociedad en que vivimos.

    Respondo que esta ampliación va más allá de los plazos y de quién decide la exterminación, más allá del aborto incluso. Porque el aborto es una muestra de degeneración que daña a las conciencias y les obliga a admitir muchos otros males, a la vez que la criba ética: Ya no preocupan los “bebés-medicamento”, los “nacimientos parciales”, la eutanasia o los vientres de alquiler, ya está instaurada la hipocresía social con que defenderse de todo esto o ignorarlo con una sonrisa feliz.

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