Disimulan e incluso ocultan la ideología de los agresores de una menor

Así blanquean a la ultraizquierda los mismos medios que siempre hablan de ‘ultracatólicos’

Hoy se ha conocido la detención de seis miembros de un grupo de ultraizquierda, denominado “Gamberros del Este”, por grabarle una esvástica en la mano a una menor que abandonó el grupo.

‘Ultracatólicos’ y otras 4 trampas verbales que usan muchos medios para manipularte
Es fácil ser ‘ultraderecha’ en una sociedad para cuyos medios nada es ‘ultraizquierda’

Según leo en el diario La Gaceta, en su denuncia, la chica manifestó que fue atacada hace un mes por varios jóvenes que, tras golpearla en todo el cuerpo, la inmovilizaron mientras que uno de ellos le marcaba una esvástica en la mano con un objeto metálico muy caliente. La quemadura le dejó una cicatriz con el símbolo, ha añadido la Policía. El citado grupo ultraizquierdista ha estado implicado en más agresiones a mujeres, por lo que son ya conocidos en medios policiales.

Imposible leer ‘ultraizquierda’ en los titulares de la mayoría de los medios

Lo más curioso de este caso es el tratamiento que han dado algunos medios a la agresión cometida por esa banda de salvajes. Veamos algunos ejemplos:

  • El País: “Seis jóvenes detenidos por marcar con una esvástica a una chica”. El diario del Grupo PRISA les califica de “grupo de ideología radical”, sin más, pero no dice que eran de ultraizquierda ni nada que se le parezca.
  • 20 Minutos: “Seis detenidos por marcar una esvástica a una chica con un objeto candente”. El diario que dirige Arsenio Escolar, que se remite a la nota de Europa Press, no hace ni la más mínima referencia a la ideología de los agresores.
  • El Mundo: “Seis detenidos por marcar una esvástica a una chica con un objeto candente”. También se limita a la nota de Europa Press y no hace ninguna referencia a la ideología de los agresores.
  • Cadena SER: “Seis jóvenes detenidos por marcar a fuego una esvástica a una menor”. Cita que el grupo es de ultraizquierda en la entradilla, pero no en el titular (ahí son simplemente “jóvenes”).
  • El Español: “Seis detenidos por marcar una esvástica a una chica con un objeto candente”. El diario de Pedro J. Ramírez no hace ninguna referencia a la ideología de los agresores en toda la noticia.
  • El Plural: “Seis ultras detenidos por grabar una esvástica en la mano a una menor”. El digital de Enric Sopena copia la nota de Efe. Hay que llegar al segundo párrafo para enterarse de que es un grupo de ultraizquierda.
  • Eldiario.es: “Seis ultras detenidos por grabar a fuego una esvástica en la mano a una chica”. Como El Plural, el digital que dirige Ignacio Escolar copia la nota de Efe y hay que llegar al segundo párrafo para enterarse de que es un grupo de ultraizquierda.
  • Público: “Detenidos seis jóvenes ultras por marcar la mano de una menor con una esvástica”. He dejado lo mejor para el final de la lista. El diario de Roures copia la nota de Efe, pero alterando el orden del texto, de modo que la referencia a la ultraizquierda se va al penúltimo párrafo. La manipulación es tan cómica que no pude evitar reírme.

Sin embargo, así es como tratan esos medios a católicos y conservadores

Es pasmoso el empeño de estos y otros medios en blanquear a la extrema izquierda, incluso evitando toda referencia a la misma en titulares cuando se trata de una noticia de una agresión de un grupo ultraizquierdista. Sin embargo, cuando se trata de un grupo conservador, democrático y que expresa sus ideas por medios pacíficos, así titulan esos mismos medios:

  • El País: “Hazte Oír, la “guerrilla” del ultracatolicismo español”. Cualquiera diría que habla de tipos que portan subfusiles y ponen bombas, pero no: se limitan a organizar manifestaciones, peticiones por Internet y campañas pacíficas. De hecho, es una organización civil y aconfesional que nunca han protagonizado ningún tipo de acto violento.
  • 20 Minutos: “¿Quiénes son Hazte Oír?: los ultracatólicos que empujan el bus contra los derechos LGTBI”. Una vez más se usa el mote de “ultracatólicos” para referirse a una organización civil, democrática y aconfesional, en la que hay católicos y personas de otras creencias, e incluso agnósticos.
  • El Mundo: “Un colegio ‘ultra-católico’ celebra un congreso contra el aborto”. Alguno pensará que se refieren a una escuela de guerrillas, pero no: habla de un colegio del movimiento católico Schoenstatt, que nunca ha protagonizado violencia alguna.
  • CadenaSER: “Una fundación ultracatólica, homófoba y antifeminista recibe cuatro millones de la Comunidad de Madrid”. ¿Cabe imaginar más palabras-policía en un solo titular? Pues el caso es que se refiere a la Fundación Educatio Servanda, una fundación católica -sin prefijos- y que no educa en el odio a nadie ni en la violencia, sino en el amor al prójimo. Sin embargo, la Cadena SER trata a estos pacíficos católicos con más saña que a los violentos de ultraizquierda.
  • El Español: “Mike Pence, el apaciguador ultraconservador del torbellino Trump”. El diario de Pedro Jota, que es incapaz de decirnos la ideología de los salvajes que grabaron una esvástica a esa menor, considera que un conservador americano es un ultra, sin más distinciones.
  • El Plural: “Los ultracatólicos alaban que Trump abandone el Acuerdo de París”. Se refiere al portal católico Infovaticana, pero parece ser que desde que abandonó el Opus Dei y se volvió un izquierdista radical, Enric Sopena ya es incapaz de ver ningún término medio entre ser un ultracatólico y ser un ateo cristianófobo.
  • Eldiario.es: “La Casa Real veta al ultracatólico Martínez Camino como arzobispo de los militares”. El diario de Escolar enciende su trituradora de la ética periodística para tachar de “ultra” a un obispo católico, sin prefijos, al que incluso acusa de ser “junto a Rouco Varela, el símbolo de los grupos extremistas dentro de la Iglesia”. Eso sí, después de esto es incapaz de citar a la ultraizquierda en un titular sobre una agresión ultraizquierdista.
  • Público: “Los ultracatólicos pugnan por acaparar la visita del Papa”. Así titulaba el diario de Roures una de esas noticias-chisme que tanto le gustan a Jesús Bastante, autor del texto. Con lo de “ultracatólicos” se refiere a movimientos católicos, sin más, tan variados como el Camino Neocatecumental, los Legionarios de Cristo, el Opus Dei y Comunión y Liberación. Al diario de Roures que alguien se declare católico ya le debe parecer motivo suficiente para descalificarle. Lo hace constantemente.

Así pues, ya sabéis: si eres una persona católica y pacífica, estos medios te van a tratar peor que a un violento de ultraizquierda. Les da igual que los católicos y los conservadores no actúen como lo hace la ultraizquierda, recurriendo constantemente a la violencia contra el que discrepa. Los católicos les caemos mal por no plegarnos a los dogmas progres, y hay que machacarnos como sea. Eso sí que es una descarada campaña de incitación al odio. La paradoja es que medios como éstos son los que se están quejando, periódicamente, del creciente desprestigio de la profesión periodística, un desprestigio al que contribuyen con sus manipulaciones todos los días.

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Comentarios (Blog):

  1. Jandro

    La paradoja que mencionas en el último párrafo es para que esta gente reflexionase un poco. Excelente entrada. Hace tiempo que sobrentiendo “consecuente” o “buen” cada vez que el prefijo ultra antecede a católico.

  2. A mí me pasa lo mismo. Pasa como con la palabra “facha”. Y cito lo que dijo mi paisano Manuel Manquiña hace unos años en una entrevista: “Si no te llaman facha en este país, no eres nada. Si te llaman facha es porque te manifiestas, porque dices las cosas que no quieren escuchar muchos y que tampoco debes decir”.

  3. Kyle

    Nada nuevo en nuestro país, gajes del Neo-marxismo Elentir.

  4. Sharovarov

    Con lo cual, si te llaman “facha”, habría que dar las gracias. El problema es que casi toda la gente a la que se lo digan va a responder inmediatamente: “¡No, no, qué horror, yo no soy eso!”. Y eso en el caso de que lleguen a decírselo, claro, porque ahí está la autocensura de muchísima gente para que no lleguen a decírselo, de modo que, con tantos borregos, la izquierda seguirá imponiendo su dominio de forma aplastante.

  5. Luna

    Ahora está muy de moda diagnosticar TDAH (trastorno de atención e hiperactividad), que puede además tener una coletilla, muy a menudo la H (de “índole hiperactiva”. Con esto tenemos que todas las personas que tengan un déficit de atención son forzosamente hiperactivas y está por ver si no ingresan en el 75% de las que “además” son hiperactivas de nuevo.

    Hay palabras y conceptos que nacen con el superlativo o la etiqueta, que parece acuñarse en la matriz verbal. No existen ya “derechistas”, eso es imposible o gramaticalmente incorrecto. Ahora son “ultraderechistas”. Y “ultracatólicos”,”ultraconservadores”… Todo esto puede dar una pista al extranjero que se acerque por primera vez al idioma español sobre la inquina que se pueda tener a ciertas personas o ideas. Y si es hombre con intuición, verá también en esto hacia dónde pretenden manipularnos.

    No hay ultracomunistas, ultrasocialistas, ultraseparatistas, ultralaicistas, ni ultraheterófobos, ultraanticlericales, ultramultapadrescustodiostrasgrabacionesestalinistasdesusmisas.

    Y no hay ultraizquierda, por supuesto. Al a ultratumba enviaría yo este ridículo prefijo que nos lleva a un extremo propio del Rey Sol: Cuentan que una tal Madamme de Genou le ayudó a salir sin linchamientos e indemne, por lo que, dadivosa Su Majestad, decidió otorgarle un “de” (que en Francia se toma como lo que más cuando precede a un apellido). La de Genou replicó que ya tenía uno, así que pasó a ser conocida como Mme. de Genoude, siendo la primera persona que tenía dos “des” en su apellido. Propongo a los inventores de prejuicios que den el mismo paso y lleguen ya a términos como “ultracatólicosultra”… ¿O mejor aplicamos aquí el “non plus ultra”?.

    Pero al igual que hay palabras que no lo aceptan y otras que sí, hay hechos que no suponen lo evidente y otros que sí. Cuando un agresor se lía a cuchilladas o arremete con una camión de gran tonelaje a la población civil al grito de “Alá Akhbar” no es un terrorista (ni mucho menos islámico). Tampoco es un atentado sino un “accidente”. Vamos que hay más noticias y verdades en el cuento de Caperucita que en los periódicos e informativos de televisión.

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