Un análisis del trato desigual del diario socialista a las dos formaciones

Revelador: El País trata con más odio a Vox que al antiguo partido único de una dictadura

El ascenso de Vox se le ha atragantado a diversos medios, sobre todo los de izquierdas. El afán por tratar a ese partido y a sus votantes de forma peyorativa está llegando a extremos bochornosos.

Los lectores de El País pasan de la bronca al pitorreo ante sus manipulaciones contra Vox
Así es como El País miente a sus lectores sobre las propuestas de Vox: incluso inventa alguna

Las manipulaciones de El País contra Vox llegan a su defensor del lector

Un ejemplo es la noticia publicada ayer en El País en su sección del «defensor del lector». En ella, Carlos Yárnoz se hace eco de las quejas de lectores por el reiterado afán del periódico socialista de tachar como «extrema derecha» a Vox, pero no como «extrema izquierda» a partidos como Podemos. El diario llega a apelar al CIS, señalando que en su barómetro de enero «el 48,6% adjudica el 10 a Vox y solo el 31,2% da un 1 a Podemos». Es decir, que ahora resulta que El País etiqueta a los partidos en función de las encuestas del CIS. Una explicación muy patética si tenemos en cuenta que el diario de PRISA llegó a publicar una noticia con este titular: «¿Es Vox un partido fascista?» El debate, según El País, era el siguiente: «Los buenos resultados del partido de Santiago Abascal han provocado la discusión de si se trata de una opción de extrema derecha o directamente fascista». En la misma línea, podría decirse que el tratamiento que da El País a sus noticias da lugar al debate de si es un medio especializado en bulos o un simple panfleto izquierdista.

El País acaba retratándose a sí mismo en su intento de estigmatizar a Vox

Para justificar sus manipulaciones contra Vox, el diario echa mano de Máriam Martínez-Bascuñán, su directora de opinión. «Ese partido, argumenta, comparte con formaciones ultras europeas el autoritarismo, el nativismo (xenofobia más nacionalismo) o estrategias populistas (visión moralizante de la política, simplificación del campo político en amigo-enemigo…)». Para empezar, si Vox fuese nativista y xenófobo, rechazaría a todos los extranjeros y no sólo a los inmigrantes ilegales. Y es que en este punto El País miente una vez más. Vox no asume ninguna posición que pueda ser tachada como xenófoba, a menos que ahora pedir que se cumpla la ley en materia de fronteras sea ser xenófobo, claro. Por otra parte, una «visión moralizante de la política» y una «simplificación del campo político en amigo-enemigo» es lo que hacen medios como El País a diario, tachando como «fascistas» o como «extrema derecha» a los que no se ajustan a la línea editorial del periódico, y lanzando a sus lectores sermones constantes en clave progre (incluso ha llegado a amonestar a su audiencia masculina por rascarse la barba, algo que el diario de PRISA considera «machista»). Por cierto, señores de El País: eso de atribuir los propios defectos a otros es un mecanismo de defensa que en psicología se conoce como «proyección». Háganselo mirar.

¿Por qué llama ‘extrema derecha’ a Vox y no ‘extrema izquierda’ a Podemos?

Pero lo más divertido de la explicación de Máriam Martínez-Bascuñán para justificar las manipulaciones de El País contra Vox es lo siguiente: «A Podemos, cree Bascuñán, se le puede denominar “extrema izquierda”, pero es una izquierda poscomunista, como la alemana Die Linke». Llegado a este punto, he de confesar que me ha salido una carcajada ante la forma que tienen de columpiarse en el periódico socialista. Para empezar, resulta que Vox es peor que Podemos, un partido que ha apoyado a una dictadura como Venezuela y que tiene vínculos con un régimen teocrático, el de Irán, que ahorca a homosexuales y lapida a mujeres. Imaginaos por un momento qué burradas diría El País sobre Vox si el partido de Abascal hubiese apoyado activamente a una dictadura o tuviese relación con un régimen islamista tan atroz como el de Teherán. Lo que esto revela es que El País le perdona de todo a la extrema izquierda.

El revelador tratamiento de El País sobre ‘Die Linke’, un partido totalitario

Una clara muestra de las tragaderas de El País con la izquierda es su referencia a Die Linke como una mera «izquierda poscomunista», ni «extrema» ni «ultra». Ya que Bascuñán cita a ese partido, es de suponer que conoce sus orígenes: Die Linke surgió en 2007 del Partei des Demokratischen Sozialismus (PDS), que a su vez surgió en 1989 del Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED), el partido único de la Alemania comunista. Su periódico oficial, Neues Deutschland, era el medio de propaganda impresa del SED durante la dictadura. Es decir, que Die Linke es el heredero del partido único de una dictadura que convirtió Alemania Oriental en una prisión, levantando un enorme muro para impedir que huyesen los propios ciudadanos. Y es que para la misma izquierda que considera «xenófobo» defender nuestras fronteras, los muros que molan son los que sirven para convertir a tus compatriotas en presos en su propio país.

Lo que hace El País cuando apoyas a dictaduras de izquierdas

Igual que otros partidos de ultraizquierda, Die Linke ha apoyado a la dictadura comunista de Cuba y también al déspota Nicolás Maduro en Venezuela. En octubre de 2014, El País publicó una noticia señalando que Die Linke se negaba a considerar «Estado injusto» a la dictadura comunista de Alemania Oriental. Significativamente, el periódico no usó ni una vez expresiones como «ultraizquierda» o «extrema izquierda». Ser nostálgico de una dictadura comunista tiene mejor tratamiento en ese diario que ser demócrata pero defender ideas conservadoras.

Más significativa fue la redacción de una noticia de enero de 2017, en la que sin ningún disimulo, El País tachaba en la misma frase de «partido ultraconservador xenófobo» a Alternative für Deutschland (AfD), un partido ideológicamente conservador, mientras citaba a Die Linke sin ningún adjetivo. El diario de PRISA ni siquiera dijo entonces de dónde procedía el partido de ultraizquierda. Si El País trata con más suavidad a estos totalitarios que a partidos democráticos de derechas como Vox o AfD es, tal vez, porque entre la derecha democrática y los antidemócratas comunistas, el diario de PRISA, como medio socialista, prefiere a los comunistas.

(Foto: Centinelas de la Alemania comunista con máscaras de gas y subidos al Muro de Berlín a su paso por la Potsdamer Platz, el 21 de junio de 1988)

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Comentarios (Blog):

  1. Fake News. Un nuevo partido ultraderechista (de verdad) en el Reino Unido hecho publico en su programa que es anti-islam y prepara movidas en la calle. ¿No os suena en España pero al reves? Anti-catolico y movidas en la calle.

  2. Álvaro

    Si lees los comentarios de las noticias que citas, verás la respueta a ¿Por qué los medios tradicionales están en crisis?. Porque una es la opinión publicada (que no informa de la realidad, sino que intenta dirigirla) y otra la opinión pública, pegada a la realidad

  3. Antonio Armenteros Lechuga

    Falsedad sobre falsedad así como un fortísimo odio al que no piensa como ellos. Da pena observar como se tergiversan las realidades haciendo lo blanco negro y todo porque a ellos no les interesa la verdad de los hechos. No me ha gustado nunca las muchas barbaridades y mentiras contadas por este medio. El País. El odio no puede llevarnos a otra situación que más odio. Es lo que, día a día, persigue El País y sin beneficio para nadie a no ser para sus intereses bastardos.

  4. Drociano

    Pero qué podemos esperar del panfleto fake-news que es el País? «Cada loco con su tema» según el dicho popular.

  5. Francisco

    Dice El País que partidos como Vox utilizan estrategias populistas (visión moralizante de la política). Y la izquierda ¿que ha hecho siempre que ha gobernado sino imponer su visión marxista-atea de la moral?. Solo hace falta ver la imposición ideológica laicizante de la constitución española de 1931 y de todos los gobiernos socialistas desde entonces.

  6. Luna

    Estamos viviendo en la política un momento equiparable al que tuvo el arte de los años sesenta: No importa el contenido del mensaje (ni siquiera importa que haya un mensaje), no importan las formas. Lo que verdaderamente interesa es que sea «rompedor», que agote lo que ha habido hasta ahora y parezca original aunque nadie entienda nada. No es de extrañar que se llegue a esta abstracción que pasa muy por encima del bien y del mal. Rompe esquemas, que es lo único que pretende. Lo próximo será que nos alaben los campos de concentración y el exterminio.

    Desde la performance multitudinaria de los «indignados» se cultiva un revival de Mayo del 68, con un neo-hipismo como nueva forma de lenguaje para alterar todos los contenidos, y esta fórmula ha sido adoptada tanto por la derecha (del PP) como por las izquierdas, aunque las fórmulas se distancien unas de otras. Se trata de alimentar la prolongación de la adolescencia que se da ahora hasta pasados los veinticinco años y en la que se entra a partir de los diez. ¿No os habéis fijado en los mecanismos que promueve?.

    Sentirse en superioridad intelectual frente al resto de personas, ocuparse de causas nada trascendentales pero aparentemente minoritarias, dejar de lado problemas acuciantes o realidades injustas, apoyar pretensiones en que todos participen, para sentirse «el Pueblo», pretender «el cambio» a toda costa (aunque haya que cambiar lo que ya está bien)… y sobre todo, no formar parte del grupo de los estigmatizados por el resto del colectivo del acné, los que estén en una lista negra aparentemente oficiosa, pero que es absolutamente oficial.

    A partir de ahí, todo vale, excepto tener un ideario concreto, hay que dejarse llevar por fórmulas mal camufladas de ideologías que en el fondo son bien antiguas, pero llevando siempre la apariencia de que las ha inventado uno mismo, como la extravagante vestimenta de un quinceañero.

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