Educación para la Anarquía

Alejandro Campoy comentaba ayer la sinopsis de un libro de texto escolar de Ediciones Akal para la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. En ella se afirma que “cada intento revolucionario de las sociedades para cambiar el sistema neoliberal capitalista e instaurar otros modelos más justos (comunismo y anarquismo) ha sido violentamente reducido por los mismos estados adalides de la Democracia internacional”. Pero la cosa no acaba ahí.

Como ejemplo de esos “intentos revolucionarios” para “instaurar otros modelos más justos”, los autores de ese libro de texto ponen nada menos que a Cuba y la URSS. No, la vista no os engaña: para formar a nuestros niños y a los jóvenes y convertirles en ciudadanos de una democracia moderna, esa editorial pone como ejemplos a dos dictaduras totalitarias caracterizadas por la violación sistemática de los derechos humanos más elementales. Alucinante.

Pensando que se trataba de una broma, he ido a consultar el índice del libro, a ver si se descubría la inocentada. Mi gozo en un pozo. Me he encontrado, entre otros, con los siguientes epígrafes:

    – “El protagonismo de la política: el verdadero anarquismo y el reino de la libertad”
    – “Capitalismo y Socialismo. El Estado de Derecho y la ilusión de ciudadanía bajo condiciones capitalistas”
    – “El marco legal y la dictadura del capital”
    – “Incompatibilidad entre parlamentarismo y capitalismo”
    – “Lo que habría supuesto un ‘comunismo democrático'”

¿Esto es lo que el Gobierno pretende inculcar a los niños españoles?

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Comentarios (Blog):

  1. Dentro de poco, la neoprogresía fundará la nueva iglesia anarcocomunista del dios Marx y canonizarán a San Lenin, San Estalin, San Fidel I el longevo, alabarán al beato Hugo el bolivariano, etc.

    Y nos explicarán que el infierno está en Las Azores y que su rey se llama BelceBúsh y su esbirro es un tal Sataznar.

    Y darán opio al pueblo para que no vean otra religión.

    De momento están intentando surgir desde los ambientes escolares publicando sus catecismos.

  2. Pues no andas muy desencaminado, Interruptor. Desde luego, lo de este libro de texto es absolutamente delirante.

  3. chiribuso

    Creo que no es un libro de texto sino un ensayo, aún así deleznable y sectario.
    Pero he visto algunos en mi colegio que no le van a la zaga. Sobre todo hacen referencia a lla igualdad entre los sexos y las opciones sexuales de cada uno.
    En resumen, esta asignatura no va a contar nada nuevo solo lo va a institucionalizar para inducir el coma profundo en los chavales y que no le protesten mucho.

  4. Iosumadre

    Lo de la Educación para la Ciudadanía es un excelente ejemplo de la mentalidad buenrollista que caracteriza en general a la moderna izquierda democrática de este país: con el bienintencionado ánimo de impulsar el debate y la pluralidad, se permite que contenidos ideológicos muy discutibles (algunos directamente criticables) puedan incorporarse a las materias de enseñanza de los docentes como si tal cosa, sin más, como si fuera algo necesariamente enriquecedor y nunca un peligro. Se permite que mil lobbys, sectas políticas y grupúsculos varios de pensamiento más que desaconsejable hagan su agosto proselitista a costa de la chavalada. Parece que hay una especie de “holandización” de la sociedad: todo vale en el mundo de las ideas y hay que respetar la libertad de pensamiento siempre que el otro respete la nuestra. Pero no es exactamente así: esto no es sólo pensamiento, es APRENDIZAJE. Aunque el enfrentamiento ideológico es necesario en toda sociedad, incluso con las ideas más aberrantes (lo contrario es de cobardes, tampoco hay que vivir en una torre de marfil), ello no capacita a nadie para enseñar en clase lo que más le venga en gana. Los jóvenes no son tertulianos: están en plena formación intelectual, emocional y vital. Si un profesor utiliza un libro que expone determinadas ideas moralmente nefastas (por mucho que algunos insistan en que no lo son) en clase, los influenciables adolscentes mamarán esas ideas porque sus consideraciones se basarán ante todo en el libro, haya debate o no de por medio. Y lo que es peor, estoy convencido de que muchos “profesores” saben perfectamente esto.

    ¿Que ese adoctrinamiento ya ha ocurrido y ocurre? Por supuesto. Pero esos comportamientos docentes sectarios y parciales no venían AVALADOS, hasta ahora, por una asignatura que los tolera y los fomenta.

    Para mí, un debate justo sería que cada uno expusiera su opinión sobre un tema y todos participaran en él, sin material pedagógico (¿hace falta material pedagógico para opinar sobre el consumo de drogas? Creo que se exagera el valor del conocimiento empírico como fuente de responsabilidad y/o autoridad y se menosprecia el del simple sentido común o el de la experiencia) o con un material pedagógico meramente informativo, sin sesgos ideológicos (es decir, los libros de texto ya existentes).

    Hacerlo con la base de un material éticamente no válido o dudoso es trucar el juego del verdadero debate, establecer un punto de partida tramposo. No se hace al individuo más responsable ante sus propias ideas: se le somete a un bombardeo de ideas, a cual más peregrina y a gusto de sus profesores, en una edad en que es muy difícil ser crítico con lo que uno está recibiendo por parte de (no lo olvidemos) un DOCENTE (con toda su autoridad).

    Claro que, cuando uno asume que la pluralidad es un valor sacrosanto en sí mismo y se afirma que toda idea en clase es exactamente igual de válida que las demás (que es la perspectiva de los que han fraguado la Educación para la Ciudadanía), todo argumento que reclama la distinción de una escala de valores común y objetiva suena a chino.

  5. Hoy habla Libertad Digital de este libro:

    http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276309470.html

    Parece ser que el libero califica como “racistas militantes” a Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Gabriel Albiac. Espero que se animen a ponerle una demanda a la editorial, y que cojan los libros y se los metan donde les quepan.

  6. Más datos sobre este libro, y sobre el debate que está habiendo sobre si es o no un manual para profesores o un libro de texto: en la propia sinopsis del libro en la web de Akal se puede ver que el libro está clasificado en la materia de “Pedagogía” y en la colección “Biblioteca de Aula”, en la que figuran cuatro libros con un claro enfoque escolar.

    Una web radical de izquierda como elplural.com lo califica como “uno de los últimos manuales editados para servir de apoyo a esta asignatura”. En otra web radical de izquierdas, Larepublica.es, presentaron el libro el pasado mes de junio refiriéndose a él como “un libro para esta polémica asignatura” y “un libro de texto”. Creo que esto aclara bastante la cosa, no?

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