Desde los 'Soldados Malditos' de Polonia a los 'Hermanos del Bosque' bálticos

La resistencia olvidada: lucharon contra los nazis y después contra los comunistas

Estos días se celebra el 75º aniversario de la derrota del nazismo, una derrota que para muchos europeos no supuso la “liberación” de la que algunos hablan.

Pilecki: el hombre que desveló el Holocausto y acabó siendo ejecutado por los comunistas
Uroczysko Baran: la olvidada masacre soviética de muchos polacos que combatieron al nazismo

Ciertamente, los habitantes de los países que fueron liberados por los Aliados occidentales acabaron consiguiendo la libertad, pues después de la Segunda Guerra Mundial volvieron a ser países democráticos. Sin embargo, los países que quedaron bajo la ocupación soviética pasaron de verse sometidos al yugo nazi a verse sometidos al yugo comunista. No hubo ninguna liberación: simplemente la dictadura cambió de color. De hecho, movimientos de resistencia que habían combatido contra la Alemania nazi pasaron después a combatir contra el comunismo. Esos movimientos de resistencia han pasado prácticamente al olvido. En muchos casos esperaron durante años el apoyo de los Aliados occidentales, sin recibirlo. Repasaré a continuación la historia de algunos de estos grupos.

Polonia: los «Soldados Malditos» siguieron luchando hasta 1963

La resistencia polaca contra el comunismo fue, con mucha diferencia, la más numerosa: se calcula que llegó a contar con entre 150.000 y 200.000 combatientes y colaboradores antes de 1947, continuando unos cientos de ellos en los años siguientes. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la resistencia polaca contra los alemanes había quedado muy debilitada por su derrota en el Levantamiento de Varsovia de 1944 y también por la persecución a la que se vio sometida por parte de los soviéticos. Los grupos de la resistencia fieles al Gobierno polaco en el exilio fueron acusados de “fascistas” por la URSS por el simple hecho de no ser comunistas, y los soviéticos incluso les acusaron falsamente de colaborar con los nazis, una mentira que encubría la propia alianza entre Hitler y Stalin para invadir Polonia en 1939.

El Coronel Łupaszka, en el centro, junto a otros oficiales del Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional) en 1945. Su Brigada de Vilna, que había luchado contra los alemanes, continuó la lucha contra los comunistas hasta 1947.

En julio de 1945 y febrero de 1947, la dictadura comunista instaurada por Stalin en Polonia promulgó sendas “amnistías” para la resistencia polaca no comunista, como si haber combatido a los nazis sin ser comunista les convirtiese en unos criminales. A pesar de su fundamento calumnioso, decenas de miles de miembros de la resistencia se acogieron a esa amnistía después de muchos años combatiendo a la intemperie. Sin embargo, esa amnistía no fue más que una trampa para capturar a la resistencia y someter a sus miembros a la prisión, la tortura y la muerte, con episodios como la masacre de polacos en Uroczysko Baran por los soviéticos.

En esta situación se vieron también algunos soldados que habían combatido en Francia, Bélgica, Países Bajos e Italia encuadrados en los cuerpos del Ejército Polaco que lucharon junto a los Aliados occidentales. A causa de ello, muchos soldados polacos se vieron empujados a permanecer en el exilio en el Reino Unido y otros países. El nuevo régimen comunista “premió” su heroica lucha contra el nazismo despojándoles a todos de la nacionalidad polaca.

La Compañía “Szumowo” del Armia Krajowa en el Distrito de Zambrów. Esta unidad de la resistencia polaca continuó la lucha hasta 1947.

Por ese motivo, muchos antiguos miembros de la resistencia polaca contra los alemanes, y también algunos soldados polacos del frente occidental que lograron regresar a su país, continuaron la lucha pero esta vez contra la dictadura comunista. El Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional), el mayor grupo de resistencia contra los alemanes de la Segunda Guerra Mundial, continuó la lucha -esta vez contra los comunistas- en algunos lugares, como es el caso de la Brigada del AK del Coronel Zygmunt Szendzielarz “Łupaszka”, que continuó la lucha hasta 1947 (su comandante fue asesinado por los comunistas en 1948, después de abandonar las armas).

Hay que señalar que, igual que había ocurrido en la Segunda Guerra Mundial, estos grupos de resistencia eran unidades militares uniformadas que desarrollaban su vida principalmente en bosques, con el apoyo de la población local y llevando a cabo pequeñas acciones de sabotaje. En algunos casos conservaban los uniformes del Ejército Polaco de 1939, distinguiéndose a menudo con una placa metálica con la imagen de la Virgen de Częstochowa en el bolsillo izquierdo de la guerrera.

Józef Franczak “Lalek” fue el último “soldado maldito” de la resistencia polaca contra el comunismo. Fue asesinado el 21 de octubre de 1963. Tenía 45 años y había estado combatiendo en la resistencia durante 24 años.

El AK dio paso a nuevos grupos como Wolność i Niezawisłość (WiN, Libertad e Independencia) y el Konspiracyjne Wojsko Polskie (KWP, Ejército Clandestino Polaco). Uno de los antiguos miembros del AK que combatieron en el WiN fue Witold Pilecki, el oficial polaco que se infiltró en Auschwitz para desvelar el Holocausto, un héroe de guerra asesinado por los comunistas en 1948. Otro de los grupos de la resistencia polaca que continuó con su lucha tras el final de la Segunda Guerra Mundial fueron las Narodowe Siły Zbrojne (NSZ, Fuerzas Armadas Nacionales), que a diferencia de otros movimientos de la resistencia, había estado combatiendo contra los alemanes y contra los soviéticos por igual antes de 1945.

Las NSZ fueron destruidas por los comunistas en 1947 y el WiN en 1953, aunque algunos de sus miembros continuaron la lucha hasta la década de 1960. Conocidos como “soldados malditos” en Polonia por las calumnias y la persecución que lanzaron los comunistas contra ellos, su último combatiente, Józef Franczak “Lalek”, fue asesinado el 21 de octubre de 1963 en Majdan Kozic Górnych, en el este de Polonia. Tenía 45 años y había estado combatiendo en la resistencia durante 24 años.

Letonia: los “Meža Brāļi” continuaron la lucha hasta 1959

En Letonia, Lituania y Estonia, los miembros de la resistencia anticomunista fueron conocidos por el mismo nombre: “Hermanos del Bosque”, debido a que continuaron la lucha en los bosques de esos tres países. Denominados Meža Brāļi en letón, llegaron a sumar unos 10.000 combatientes que tenían su origen en grupos como la Latviešu Nacionālistu Savienība (Unión Nacionalista Letona) y la Patriotu Organizācija (Organización Patriota), formadas en 1941, y en el Latvijas Centrālā Padome (LCP, Consejo Central Letón), creado en agosto de 1943.

El brazalete con los colores de su bandera nacional usado por la resistencia letona contra los soviéticos (Foto: Jaukajiem.id.lv).

El objetivo de estos grupos era la restauración de la independencia de Letonia -invadida en 1940 por la URSS y en 1941 por Alemania- como un país democrático. El 10 de diciembre de 1944 se fundó la Latvijas Nacionālo Partizānu Apvienība (LNPA, Organización Partisana Nacional Letona), fiel al LCP y que en estaba integrada por unidades de militares uniformados de hasta 100 personas, al estilo de la resistencia polaca. La procedencia de sus integrantes es muy variada, e incluía desertores del Ejército alemán y del Ejército soviético, así como víctimas y huidos de la brutal represión y de las deportaciones masivas que lanzaron los soviéticos en Letonia.

Miembros de la Latvijas Nacionālo Partizānu Apvienība (LNPA, Organización Partisana Nacional Letona) (Foto: Arutins Vietalva).

Así mismo, el sacerdote católico Antons Juhņevičs “Vientulis” fundó en enero de 1945 la Tēvzemes Sargu (Partizānu) Apvienības, TS(P)A, Organización de la Guardia Patriótica (Partisana), que fue destruida en 1947 con la eliminación de su fundador. A su vez, la LNPA mantendría su actividad guerrillera hasta 1953. A partir de esa fecha, a causa de la persecución del NKVD soviético, su actividad fue a menos. El último Hermano del Bosque de Letonia, Arnolds Spārns, dejó la lucha el 31 de diciembre de 1959. Hay que recordar, además, que un soldado letón, Jānis Pīnups, permaneció oculto en la clandestinidad hasta 1995, después de haber desertado del Ejército soviético en 1944.

Partisanos del Latvijas Nacionālo Partizānu Apvienība (Foto: Jaukajiem.id.lv).

Lituania: los “Mežabrāļi” siguieron la lucha hasta 1969

Igual que Letonia y Estonia, Lituania fue invadida por los soviéticos en 1940 y por los alemanes en 1941. Como en el caso de otros países, muchos de sus partisanos fueron conocidos como “Hermanos del Bosque” (Mežabrāļi, en lituano). Llegaron a contar con unos 50.000 combatientes, muchos de los cuales seguían usando los uniformes del Ejército lituano de antes de la invasión soviética. Hay que señalar que, a diferencia de lo ocurrido en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial la resistencia lituana desarrolló principalmente su acción armada contra los soviéticos. El principal grupo de la resistencia lituana, el Lietuvos Laisvės Armija (LLA, Ejército de Liberación de Lituania), fue creado el 13 de diciembre de 1941 y continuó luchando hasta 1953.

Miembros de la resistencia anticomunista lituana, varios de ellos con uniformes que usaba el Ejército lituano en 1940 antes de la invasión soviética (Foto: Bernardinai.lt).

Ya en 1949 se creó la Lietuvos Laisvės Kovos Sąjūdis (LLKS, Unión de Combatientes Lituanos de la Libertad), dirigido por Jonas Žemaitis. La LLKS se organizó militarmente en tres regiones (Lituania meridional, occidental y oriental), desarrollando su actividad guerrillera en tres distritos militares. La estructura principal de la LLKS fue destruida por los soviéticos en 1953.

Tres miembros de la resistencia anticomunista lituana. Los Hermanos del Bosque usaban armamento muy variado, en la mayoría de los casos capturado a los alemanes y a los soviéticos (Foto: Bernardinai.lt).

El último comandante de la LLKS, Adolfas Ramanauskas, fue arrestado por los soviéticos en octubre de 1956 y asesinado en noviembre de 1957. El último Hermano del Bosque de Lituania fue Kostas Liuberskis “Žvainys”, asesinado por los soviéticos en octubre de 1969 en Lunkevičienė, después de ser delatado por el dueño de una granja en la que se había refugiado. Liuberskis había sido aviador en la Fuerza Aérea Lituana antes de la guerra. Su primera detención, de la que logró escapar, fue en 1950. Así pues, pasó al menos dos décadas en la resistencia, escondiéndose en los bosques y viviendo en la clandestinidad.

Kostas Liuberskis “Žvainys”, el último Hermano del Bosque de Lituania, asesinado por los soviéticos en octubre de 1969 (Foto: Bernardinai.lt).

Estonia: los “Metsavennad” siguieron la lucha hasta 1955

En Estonia los miembros de la resistencia anticomunista también fueron conocidos como “Hermanos del Bosque” (Metsavennad, en estonio). Tras la invasión soviética de 1940 y las deportaciones masivas de ciudadanos estonios a Siberia, miles de soldados y civiles estonios (hasta 10.000, según algunas fuentes) se unieron a la resistencia. Los primeros enfrentamientos de la resistencia estonia contra los soviéticos tuvieron lugar en junio de 1941. Igual que en Lituania, las filas de los Hermanos del Bosque en Estonia acabaron nutriéndose también de estonios desertores del Ejército alemán y del Ejército soviético. Familias enteras se vieron empujadas a sobrevivir en los bosques en la clandestinidad después de que sus jóvenes rechazasen alistarse en el Ejército Rojo.

Dos Hermanos del Bosque de Estonia (Foto: Entsyklopeedia.ee).

Como en otros países, los combatientes estonios esperaban una nueva guerra que enfrentase a los Aliados occidentales con la URSS y les trajese la democracia, pero eso nunca ocurrió. Menos organizada que sus homólogos de Polonia, Lituania y Letonia, la resistencia estonia tuvo como principal organización la Relvastatud Võitluse Liit (RVL, Alianza de la Lucha Armada), fiel al Gobierno de Estonia en el exilio, creada en la primavera de 1946 y dirigida por Endel Redlich “Robber”. La RVL fue destruida por los soviéticos en 1948. Los últimos Hermanos del Bosque de Estonia abandonaron las armas en 1955, después de una última oferta de amnistía concedida por el Gobierno soviético.

Miembros de la resistencia anticomunista estonia, equipados con armamento soviético (Foto: Kultuur.elu.ee).

Otros grupos de resistencia anticomunista

Además de los citados, en la Europa del Este se formaron otras guerrillas anticomunistas en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial y en la postguerra: los Goryani de Bulgaria (1944-1954), la resistencia rumana (activa en algunos casos hasta 1960), el Armata Neagră en Moldavia (1949-1950, formado por varias decenas de campesinos) y el Balli Kombëtar en Albania (1943-1945, que pasó de combatir a los italianos a combatir a los comunistas).

Hubo también otras guerrillas anticomunistas pero que poco o nada tienen que ver con ejemplos como el de la resistencia polaca y los Hermanos del Bosque bálticos, como los Križari croatas (1945-1950, ligados al movimiento fascista Ustaša) o el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA, 1942-1956), un movimiento nacionalista y antisemita que en algunos casos luchó contra los alemanes y en otros colaborando con ellos, u combatiendo también contra los soviéticos y contra la resistencia polaca y perpetrando matanzas de judíos y de polacos, como por ejemplo la Masacre de Volinia, en la que fueron asesinados más de 80.000 polacos. Hoy en día los miembros de la UPA son considerados en Polonia, con toda la razón, como unos criminales de guerra.

Foto principal: Soldados de la Agrupación ‘Zapory’ de Wolność i Niezawisłość (WiN, Libertad e Independencia), una de las organizaciones de la resistencia polaca al comunismo, en el verano de 1946.

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Comentarios (Blog):

  1. Alvaro

    Gran artículo, Elentir.

    Se nota que te gusta la historia y documentarte.

    Esperemos que lo que reflejas en tu artículo nunca llegue a suceder en nuestra España.

    Saludos.

  2. Ula

    CZEŚĆ I CHWAŁA BOHATEROM !!!

    Dziękuje autorowi tego artykułu kimkolwiek jest, dziękuje za odwagę i opisanie prawdy o polskich bohaterach którzy nigdy nie dali się złamać komunistycznym oprawcom do 1963r. walczyli z bronią w ręku przeciw czerwonej zarazie.

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