Un acto de rebeldía frente a los insultos y la intolerancia lingüística nacionalista

Sangenjo: el gustazo de ser rebelde porque te niegas a despreciar tu lengua y tu historia

Estos últimos días, con motivo de la visita del Rey Emérito a Galicia, se ha hablado mucho de la localidad pontevedresa de Sangenjo. Sí: Sangenjo.

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Desde La Voz de Galicia consideran que Sangenjo es «resistencia combativa»

No os imagináis las tonterías que uno tiene que leer por escribir correctamente un topónimo en español. Anteayer, en La Voz de Galicia, Sandra Faginas atribuía el hecho de decir o escribir “Sangenjo” a “una resistencia combativa” de quienes “siguen empecinados en una expresión abigarrada que no va a ningún lado”. Como este argumento vacío no va a ningún lado, la señora Faginas prueba algo más torpe: a quienes escribimos Sangenjo nos compara con los que dicen “cocreta” o “diabetis”, y dice que lo nuestro es “una forma de ignorancia”. Ver a una periodista columpiarse de este modo es muy divertido, porque resulta que es la propia Real Academia Española la que justifica el uso del topónimo Sangenjo:

Yo, que soy un abigarrado resistente, he dedicado al topónimo Sangenjo un artículo en 2016, otro en 2020 y otro más en 2021 explicando el origen histórico de ese topónimo y las razones lingüísticas para utilizarlo cuando se habla o se escribe en español, tal como indica la RAE. El ejemplo de Faginas es un deporte habitual en el periodismo español: acusar a otros de ignorancia desde la ignorancia. Pero no es el único caso.

Desde Onda Cero se equipara decir Sangenjo con «tirarse al monte»

El viernes, el periodista Chapu Apaolaza afirmaba en Onda Cero: La gente es muy suya, encuentra no sé qué inspiración rebelde en decir Sanjenjo, las dos con jota, tendrá premio“. Lo que tiene precio es confundir una ge con una jota, porque es “Sangenjo”, Chapu. Este señor añade: “Hablo de ese espíritu patrio por el que uno se siente fuera de la norma al españolizar un galleguismo, oiga pero es que no se dice así. Me da igual. Es que lo manda la ley. Mejor todavía”.

A ver, don Chapu: un topónimo en gallego no es “un galleguismo”. Y Sangenjo no es una forma españolizada o castellanizada de ningún topónimo gallego, sino un derivado castellano del nombre latino “Sanctus Genesius”. Por otra parte, leyendo las cosas que escribe el señor Apaolaza me asalta una pregunta: ¿qué ley es la que nos obliga a decir “Sanxenxo” y no Sangenjo cuando escribimos o hablamos en español, si puede saberse? Como bien señala la RAE, que el topónimo en gallego sea la única forma oficial sólo obliga en documentos oficiales. Más allá de los documentos oficiales, puedes escribir un topónimo como te dé la gana. Y si cree que no es así, le reto a que vaya a un juzgado y me ponga una denuncia. Le paso aquí las pruebas para que intente enchironarme: Sangenjo, Tuy, Orense, La Coruña, Bayona… ¡Venga, don Chapu, inténtelo!

A sus columpiadas toponímicas, Don Chapu añade la siguiente: Hay un tirarse al monte y una Bastille inversa y un dos de mayo fonético en decir Sanjenjo y en gritar Viva el Rey Juan Carlos I”. ¡Lo que me faltaba por leer! Ahora va a resultar que a los golpistas los indultan y se van de rositas y nos acusan de “tirarnos al monte” a los que hacemos algo tan normal y lingüísticamente correcto como decir Sangenjo. Pues me tiro al monte, qué narices: ¡Sangenjo y viva el Rey Emérito!

Boris Izaguirre y el problema de llamar ‘Baraxas’ a Barajas

El repaso a las idioteces toponímicas que hemos tenido que leer esta semana se completa con una intervención de Boris Izaguirre en Onda Cero: Sanxenxo se dice Sangenjo si tienes un problema castellanista y no aceptas otros idiomas históricos. Desarrollando ese disparate -hay que reconocer que la réplica nos la ponen muy facilita-, cuando la TVG dice “Baraxas” en vez de Barajas, ¿es porque tiene un problema de galleguismo y no respeta el español?

Mire usted, don Boris, yo hablo español (es mi lengua materna) y hablo también en gallego, que es mi segunda lengua. Cuando hablo en español digo Sangenjo y Castilla. Y cuando hablo en gallego digo Sanxenxo y Castela. Cada idioma tiene sus propios topónimos para referirse a sitios de los que habla a menudo. No he visto a ningún polaco ofenderse por el hecho de que en España llamemos Leópolis a Lwów y Varsovia a Warszawa. Tampoco he visto a ningún inglés ofenderse de que llamemos Londres a London. Dicho sea de paso, los ingleses llaman Corunna y los catalanohablantes llaman Corunya a La Coruña, y no he visto a nadie quejarse por ello ni acusar a ingleses y catalanohablantes de “deturpar” topónimos. Lo único que parece molestar a algunos es que el español tenga sus propios topónimos. Háganselo mirar.

El gustazo de ser rebelde ante la intolerancia nacionalista

Por mi parte, agradezco a doña Sandra, a don Chapu, a don Boris y a tantos talibanciños lingüísticos como hay por el mundo que tengan la gentileza de ofrecerme un motivo más para decir Sangenjo. Por si no me llegaba con el respeto a mi lengua y a nuestra historia, ahora me ofrecen la oportunidad de ser rebelde ante quienes pretenden que desprecie a ambas, y lo pretenden porque eso es lo que supone querer borrar de un plumazo los topónimos españoles en Galicia, como si los gallegos hispanohablantes fuésemos un error que hay que corregir y algo así como forasteros en nuestra propia tierra, que es la de nuestros ancestros. Pretenden negarnos un derecho que tienen todas las comunidades lingüísticas del mundo: el de designar en su lengua a los lugares en los que viven. No imagináis el gustazo que da ser rebelde ante eso, y lo bien que me lo paso viendo rabiar a quienes demuestran tanta intolerancia hacia el español en Galicia. Lo dicho: ¡Sangenjo y viva el Rey Emérito!

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Comentarios:

  1. posodo

    Precisamente uno de los discursos que avivan el problema es el propio de la RAE, cuando dice en el trino que recoges, que en los documentos oficiales de la Administración, en España, está prohibido el uso del español (sí, porque cuando es preceptivo un uso es que se prohibe el otro).
    Está claro que lo de «limpia, fija y da esplendor» se debe entender con otro diccionario, el de “politiqués”.

  2. FaramirGL

    Los nacional-socialistas y los paletos pijoprogres como el Boris ese están de los nervios en su intento de obligar a todo el mundo a ser tan paletos e ignorantes como ello.

    No es de extrañar que hagan los esfuerzos que hacen por destruir la educación y lobotomizar a los jóvenes. Incluso en su estulticia, son conscientes de ser ignorantes y bobos y quieren que todos sean como ellos, para sentirse mejor.

  3. wladimir

    muy buen comentario…

    me pregunto…y ahora quienes son los rebeldes linguisticos? y quienes son los resistentes combativos que siguen empecinados?….

    acaso son los los gallegos hispanohablantes? o en otro caso seran personajes como doña Sandra, a don Chapu, a don Boris y otros tantos talibanciños lingüísticos que en su terquedad nacionalista se complacen en deformar el idioma local y el idioma nacional?

    si..a ver,quien tendra la razon en esto?…a mi parecer lo correcto esta del lado de los gallegos hispanohablantes….

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