Recurre al comodín de la 'extrema derecha' para eludir responsabilidades

El caso Mónica Oltra y el artículo que la izquierda querría añadir al Código Penal

De todos los artículos de la Constitución Española que se empeña en pisotear la izquierda, hay uno con el que se está ensañando con especial energía.

Encuesta: ¿Mónica Oltra debe dimitir tras ser imputada por encubrir abusos sexuales?
Podemos es imputado y ataca a la Justicia: esto decía cuando eran imputados sus rivales

Ese artículo es el 14, y dice lo siguiente:Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

La izquierda española se ha pasado este derecho por el arco del triunfo muchas veces. Lo pisotea cada vez que trata a los católicos como unos apestados que no tenemos derecho a expresar en público nuestras creencias (ved cómo tratan a los obispos cada vez que dicen algo que no es del agrado de la inquisición progre). Lo pisotea también con sus leyes de género, que discriminan penalmente a los hombres por razón de su sexo. Lo pisotea con su apoyo a la discriminación lingüística de los hispanohablantes en Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana. Y lo pisotea muy a menudo cada vez que pide “cordones sanitarios” y justifica agresiones contra los españoles de derechas.

Dan ganas de echarse unas carcajadas cada vez que la izquierda se presenta como la gran valedora de la igualdad, mientras la pisotea sin descanso. Una de las formas más ruines de pisotearla es la que sostiene la antidemocrática idea de que la izquierda está por encima de la ley, y de que toda condena o incluso la mera imputación judicial contra una persona de izquierdas es algo injusto y que debería dar lugar a una cacería contra el Poder Judicial. Los ejemplos no son escasos. Recordemos algunos:

Si cualquier político de derechas se atreviese a defender a delincuentes con la frecuencia con que lo hace la izquierda, el escándalo sería mayúsculo. Pero cuando la izquierda hace eso no sólo recibe el aplauso de muchos votantes, sino también de sus corifeos mediáticos, cuya fidelidad está debidamente asegurada por un cóctel de sectarismo ideológico y de millonarias subvenciones públicas que pagamos todos los españoles. Un fenómeno que se repite en el caso de Oltra.

Estos días, medios, políticos e internautas de izquierda se lanzan a apoyar a la imputada y a denunciar una “cacería” de la extrema derecha contra ella. Una cacería que más que una denuncia, parece un fenómeno de proyección, que consiste en acusar a los demás de lo que uno hace. Y es que cuando estaba en la oposición, Oltra se dedicó a exigir la dimisión de políticos rivales cuando eran imputados, con una saña especial en el caso de la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que nunca fue condenada judicialmente pero al que personajes como Oltra y otros le hicieron la vida imposible.

El motivo por el que ha sido imputada Oltra es porque desde su Consejería se inició una “instrucción parajudicial” con un marcado sesgo y que buscaba desacreditar a la víctima de los abusos sexuales cometidos por el exmarido de la vicepresidenta valenciana. Hay otras ocho personas imputadas por la elaboración de ese expediente. La propia Fiscalía ha tribuido a Oltra un “plan” para ocultar esos abusos sexuales, y si la vicepresidenta ha acabado imputada es porque la propia Oltra reconoció en marzo que ese expediente lo encargó ella. Con esa confesión se puso ella misma en el banquillo.

Que la izquierda quiera zanjar esto recurriendo al comodín de la ultraderecha, que es su truco favorito para eludir cualquier responsabilidad (incluso las penales) y para cerrar la boca a todo el que discrepa, demuestra hasta qué punto ha perdido el sentido de la realidad, ensimismada como está en la falsa creencia de que está por encima de la ley. Al final, lo que demuestran éste y otros casos, como los arriba citados, es que a la izquierda le gustaría añadir un artículo más al Código Penal: uno que extinguiese toda responsabilidad si el condenado es de izquierdas. Porque para la izquierda, llevar su carnet te convierte en un ser de luz, una persona que goza del privilegio de estar por encima de las leyes y que en caso de ser condenada, debe tener asegurado un indulto inmediato.

Y es que la izquierda odia la igualdad tanto o más de lo que odia la libertad. Por eso estos días la izquierda se olvida de una menor que sufrió abusos sexuales: porque seguramente no tenía su carnet, o porque el tipo que abusó de ella sí lo tenía. El “hermana, yo sí te creo”, sólo vale para las mujeres de izquierdas y para aquellas que no sean víctimas de un hombre de izquierdas. El resto somos seres humanos de segunda clase para esa izquierda sectaria y fanática.

Foto: Efe.

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Comentarios:

  1. JuanM

    La misma táctica y excusa que usó la ETA para justuficar y apaciguar las conciencias de una gran parte de la sociedad cuando asesinaba a la gente: “es de extrema derecha” o “franquista”.

  2. escoces

    Otra verguenza del apoyo o silencion del gobierno comunista de España con una de las comunidades rebeldes.

  3. FaramirGL

    Los socialistas no han perdido el sentido de la realidad porque nunca lo han tenido.

    Aunque el socialismo sea, técnicamente, una ideología y, por tanto, un sucedáneo de la religión, socialmente se manifiesta como una enfermedad mental. Sus creyentes están todos trastornados en mayor o menor medida.

  4. Viento

    Estoy completamente de acuerdo en que unas de las características de la izquierda, además de la hipocresía, es el MECANISMO DE PROYECCIÓN, esto es, atribuyen a los demás los rasgos y características que tienen ellos y se resisten a reconocer.

    Un ejercicio interesante es coger un discurso de la izquierda y analizarlo detenidamente. Todo aquello que atribuyen al enemigo correspondiente les caracteriza a ellos. Para averiguar sus intenciones basta ver las acusaciones que vierten contra la derecha.

    Por otra parte son unos fracasados. Dicen perseguir la justicia y crean más miseria y desigualdad, constituyéndose sus dirigentes en una nueva casta privilegiada.

    Dicen defender la libertad y acaban restringiendo las libertades y creando dictaduras, la mayoría de una crueldad difícil de superar.

    Y para ellos la moral o los principios comunes vinculantes no existen. Como decía Lenin, el creador del totalitarismo, la moral está subordinada a la lucha de clases, esto es, a los intereses del núcleo dirigente del partido.

  5. Aguador

    Totalmente de acuerdo con el amigo Viento. Sin embargo, añadimos una nota: ocurre en toda Europa (con las señaladas excepciones de Polonia y Hungría), lo que hace pensar que eso viene de Bruselas. Y de ahí, para arriba.

    En cuanto al “caso” de Mónica Oltra, lo único que me cabe decir es que es de manual, tanto en relación a la actuación (lamentable) de esa señora como de los intentos de manipulación de los medios afectos.

  6. wladimir

    cierto…

    “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna”…asi dice taxativamente la ley…pero…la izquierda española se ha pasado este derecho por el arco del triunfo muchas veces…como siempre…

    la izquierda se presenta como la gran valedora de la igualdad, mientras la pisotea sin descanso…es su forma de ser…esta en sus genes….

    El “hermana, yo sí te creo”, sólo vale para las mujeres de izquierdas y para aquellas que no sean víctimas de un hombre de izquierdas,islamista o migrante ilegal…

    para ellos,El resto siempre hemos sido seres humanos de segunda clase…

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