Este domingo, el terrorismo antisemita ha vuelto a provocar una masacre, esta vez en la famosa playa de Bondi, en la ciudad de Sídney.
Dos islamistas armados con escopetas han disparado contra una multitud que celebraba el primer día de la fiesta judía del Janucá en esa playa. Han asesinado a 11 personas y hay varias decenas de heridos. Uno de los atacantes ha sido abatido. Obviamente, se trata de un nuevo ataque terrorista motivado por el antisemitismo, que nos recuerda la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023 contra Israel: la mayor matanza antisemita desde el Holocausto.
Tras la masacre de hace dos años, el mundo tuvo una gran oportunidad de lanzar un mensaje rotundo contra el antisemitismo. Algunos gobiernos tuvieron la decencia de apoyar al país atacado (la única democracia real de Oriente Medio) y de rechazar cualquier clase de recompensa para los terroristas. Lamentablemente, algunos gobiernos, especialmente los de la izquierda socialista, decidieron recompensar el terrorismo antisemita reconociendo a un estado palestino como resultado de esa masacre perpetrada por terroristas palestinos. Con ello lanzaron un infame mensaje: que asesinar a judíos es rentable.
Uno de los gobiernos que hicieron eso fue el gobierno izquierdista de Australia, perteneciente al Partido Laborista (ALP), un partido socialista que ha actuado igual que otros gobiernos de ese signo ideológico. El 11 de agosto de 2025, el primer ministro australiano Anthony Albanese anunció su reconocimiento al estado palestino, afirmando: "La decisión de Australia contribuye a crear el impulso mundial histórico para romper el ciclo de violencia en el Medio Oriente". A decir verdad, esa decisión no sólo no ha tenido repercusión en Oriente Medio, sino que llevó la violencia antisemita hasta Australia, con el sangriento resultado que vemos hoy.
Por si no bastase con eso, hoy, cuando ya era evidente que el ataque terrorista de Bondi tenía motivaciones antisemitas, Albanese publicó un vergonzoso comunicado en el que no mencionaba ni a los judíos ni al antisemitismo. El comunicado ha recibido una gran cantidad de muestras de rechazo. Desde Israel, Amichai Chikli, ministro de la Diáspora, ha contestado a Albanese con un mensaje en el que afirma: "Un gobierno que normalizó los boicots contra los judíos sólo porque son judíos, normalizó las marchas en las que se exhibieron abiertamente banderas de Al Qaeda y Hamás, y durante dos años no actuó decisivamente contra los graves incidentes antisemitas, tiene plena responsabilidad por las horribles escenas que presenciamos hoy".
Lo mismo puede decirse del gobierno izquierdista de España. El socialista Pedro Sánchez viene calumniando al Estado de Israel tras los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023, acusando falsamente al Estado judío de "genocidio", una acusación infame que no ha dirigido en ningún momento contra la dictadura de Vladimir Putin por sus numerosos crímenes contra el pueblo ucraniano.
Hace tres meses, el gobierno de Sánchez alentó un violento boicot antisemita contra la Vuelta a España, con 22 policías heridos, como rechazo a la presencia de un equipo israelí. Sánchez y su partido, el PSOE, gobiernan en coalición con un partido comunista que está hermanado con un grupo terrorista y antisemita palestino. Debemos recordar que una ministra del gobierno de Sánchez incluso justificó el ataque antisemita de Hamás contra Israel, afirmando el mismo día del ataque que "Palestina tiene derecho a resistir tras décadas de ocupación, apartheid y exilio". Así mismo, en enero del año pasado el gobierno de Sánchez autorizó una marcha de un grupo terrorista palestino en Madrid, marcha que la ministra Sira Rego apoyó con su presencia.
Después de todo eso, hoy Sánchez ha comentado el ataque terrorista de Sídney con estas palabras: "Condenamos enérgicamente el ataque antisemita en Australia. Debemos trabajar incansablemente para erradicar el antisemitismo y el terrorismo. No tienen cabida en nuestra sociedad." Unas palabras cargadas de hipocresía y de cinismo. Con sus acciones, Sánchez, al igual que Albanese y otros gobiernos izquierdistas, ha contribuido a alimentar el antisemitismo y también la violencia contra los judíos. La sangre derramada hoy en Bondi es el resultado.
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Comentarios:
isanchezgil
Estos días he estado viendo las películas sobre Nüremberg que están de actualidad por el estreno de la película del mismo nombre. Como me acordaba, y mucho, de la antigua «Vencedores o vencidos», con un plantel de actores que aún hoy día te deja sin aliento, la visto de nuevo. Asimismo, he visto la serie de televisión de Alec Baldwin, «Los juicios de Nüremberg», muy interesante e informativa, en la que el psiquiatra es un judío.
Después de este maratón cinematográfico, me resulta un horrible sarcasmo el último parlamento de todas ellas, en las que se habla de que tales juicios contribuirían a que no se volviera a repetir algo tan tremendo como la guerra mundial, y, por supuesto, tampoco se repetiría la privación de derechos humanos a los hombres de cualquier clase o raza, apuntando directamente al holocausto de los judíos.
¿Qué hubieran pensado todos aquellos hombres bienintencionados de 1945-46 si vieran lo que está pasando hoy día, con las campañas antisemitas con el pretexto de la guerra en Gaza, y el terrorismo desatado de los musulmanes contra los israelitas y su estado?
Como ya he dicho en alguna otra ocasión, la maldad existe, llámese maldad filosófica o simplemente el Demonio y sus huestes (Legión). Y a nuestro Presidente del Gobierno le han tocado todas las papeletas en esta rifa de la iniquidad.
2:24 | 15/12/25
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