Las Fuerzas Armadas Españolas son las depositarias de tradiciones militares muy antiguas. Algunas se remontan a la Edad Media.
El origen de los actuales guiones del Ejército Español
Cualquier observador español o de otro país reconocerá que los guiones y banderines militares españolas destacan por su cuidada elaboración, su simbología y su diversidad de colores. No es algo fruto del capricho o la casualidad: esas banderas reflejan una historia de varios siglos. Como ya vimos aquí, el diseño de los guiones y banderines del Ejército de Tierra recuperó hace años algunas tradiciones, como el hecho de incluir la Cruz de Borgoña, que formaba parte de la bandera del Imperio Español, además de incluir colores relativos a las distintas especialidades.

La forma cuadrada de estos guiones y banderines tiene un origen muy antiguo. Se puede seguir su rastro hasta el siglo XV, cuando empezó a normalizarse el uso de banderas cuadradas para unidades de infantería. La razón de ser de esta forma es que entonces las banderas eran llevadas en diagonal e incluso casi perpendiculares al suelo durante las marchas a pie, pues iban apoyadas en un hombro del abanderado. Eran banderas de gran tamaño en algunos casos, ideales para ser bien visibles en las batallas campales, y su forma cuadrada evitaba que la tela rozase el suelo y se ensuciase durante las marchas.
Como ya comenté aquí hace ocho años, la Cruz de Borgoña empezó a utilizarse en el Ejército Español a finales del siglo XV, coincidiendo con la llegada a España de la dinastía Habsburgo. La trajo Felipe "El Hermoso", entonces Duque de Borgoña, tras su matrimonio con Juana, hija de la Reina Isabel I de Castilla, en 1496. La Guardia Borgoñona de Felipe habría sido la primera unidad en usarla en España. Su primera aparición en el campo de batalla representando a soldados españoles habría tenido lugar en la Batalla de Pavía de 1525.
Con la llegada del siglo XVIII, Felipe V, primer monarca de la dinastía Borbón, reformó el Ejército Español siguiendo el modelo de Francia, su país de origen. Los antiguos tercios dieron paso a los nuevos regimientos, especializados por armas: infantería, caballería, artillería... Estas unidades siguieron usando la Cruz de Borgoña en sus banderas. De hecho, en esta época la tendencia fue unificar estas banderas con fondo blanco (en la época de los tercios era habitual combinar la Cruz de Borgoña con fondos de diversos colores y formas), una costumbre que se extendió hasta el reinado de Carlos III (1759-1788).
A comienzos del siglo XVIII, las antiguas banderas con la Cruz de Borgoña empezaron a incluir ciertos cambios. El primero de ellos consistió en que la cruz ya no llegaba a las esquinas de la bandera, incluyendo coronas cerradas en sus extremos. Después se extendió la costumbre de incluir escudos de armas en las esquinas. En muchos casos esos escudos de armas identificaban la ubicación de la unidad, por ejemplo en los regimientos de milicias provinciales.
La posible influencia española en los estandartes del Ejército Francés
Igual que el Ejército Español utilizaba la Cruz de Borgoña como símbolo distintivo (por regla general en color rojo), el Ejército Francés venía utilizando una cruz blanca como símbolo desde la Edad Media. Al igual que ocurría con los tercios españoles, durante los siglos XVII y XVIII los regimientos franceses mostraban la cruz blanca sobre fondos de distinto color en sus banderas. Los campos de batalla debían ser entonces paisajes muy coloridos en cuanto a uniformes y banderas... Esta costumbre se mantuvo hasta la Revolución Francesa (1789), cuando la bandera de Francia dejó de ser una cruz blanca en fondo azul, pasando a ser la actual bandera tricolor azul, blanca y roja.
Durante la época revolucionaria, los tradicionales símbolos heráldicos de Francia fueron proscritos: tanto la cruz blanca como la flor de lis, símbolo por excelencia de la monarquía francesa, fueron borrados de la simbología del nuevo Estado, que adoptó el haz litorio romano y el gorro frigio como nuevos símbolos. Curiosamente, en esa época se diseñaron nuevos estandartes de regimiento con un diseño en sotuer que recordaba mucho al diseño de las banderas de los regimientos españoles. El diseño asumía uno de los principios del neoclasicismo entonces de moda: la simetría, un principio que ya se daba en las banderas milirares españolas de los tercios.
Durante el Primer Imperio Francés (1804-1815), Napoleón Bonaparte introdujo cambios en los estandartes militares. El más caraterístico fue introducido en 1804 en los estandartes de regimiento, con un rombo blanco con las esquinas azules y rojas. Estos nuevos estandartes incluían el número del regimiento en sus esquinas. Era un diseño atípico en Francia por su disposición romboidal, pero que ciertamente tenía un gran parecido con el diseño en sotuer de los guiones de los regimientos españoles, que venían incluyendo el emblema de la unidad en sus esquinas desde muchos años antes. España seguía teniendo entonces una gran importancia militar y entre ella y Francia había estrechos lazos, pues la casa francesa de Borbón, emparentada con la española, había ostentado la corona de Francia hasta 1883.
El estandarte francés con el rombo blanco estuvo en vigor hasta 1814, cuando Napoleón Bonaparte partió hacia su primer exilio en Elba. En su lugar empezaron a utilizarse banderas tricolores cuadradas. Tras la Restauración Borbónica (1814-1830), Napoleón III recuperó un diseño de estandartes militares muy parecido al de 1814. Antes de ello, en 1852 se había introducido un estandarte con la bandera tricolor y cuatro insignias dispuestas en sotuer, una disposición extraña para una bandera con franjas verticales. ¿Estamos ante un nuevo rastro de una posible influencia española?
Con la abolición definitiva de la monarquía y la llegada de la Tercera República en 1870, el Ejército Francés mantuvo el diseño de sus estandartes con el número de los regimientos en sotuer. Así se observa en el modelo establecido en 1880, que podemos ver sobre estas líneas y que es muy parecido a los estandartes militares que el Ejército Francés aún utiliza en la actualidad, como podemos ver en la siguiente foto de la Legión Extranjera.
La huella española en los estandartes del Ejército Polaco
Esa posible influencia española en el peculiar diseño de los estandartes militares franceses acabó teniendo eco en un país eslavo. Miles de polacos habían combatido en el Ejército de Napoleón Bonaparte, esperanzados por la posibilidad de recuperar la independencia de Polonia. Esa esperanza se avivó en 1807, cuando Napoleón firmó con Rusia el Tratado de Tilsit, por el que se creó el Gran Ducado de Varsovia, desaparecido en 1815 tras la derrota definitiva del emperador francés. Miles de soldados polacos combatieron en España con el Ejército Francés, logrando una de las victorias más heroicas de la historia militar polaca en la Batalla de Somosierra el 30 de noviembre de 1808.
Polonia ya había recibido una notable influencia militar española en el siglo XVII. Como ya vimos aquí hace seis años, la admiración de un príncipe polaco por los tercios españoles llevó a Polonia a utilizar la Cruz de Borgoña en banderas de unidades de infantería durante el reinado de Vladislao IV de Polonia (1632-1648) y en años posteriores, siendo todavía populares durante el llamado "Diluvio sueco" (1655-1660).
Después de las guerras napoleónicas, la influencia francesa se mantuvo en Polonia. Así lo muestran los estandartes utilizados por el Ejército del Congreso de Polonia durante el Levantamiento de Noviembre (1830-1831) contra Rusia, con forma de sotuer con insignias en las esquinas. La Segunda República Polaca (1918-1939) recuperó ese diseño en sus estandartes militares, formando una cruz roja con las esquinas blancas, incluyendo en éstas distintos emblemas, con un estilo muy parecido al de los guiones militares que el Ejército Español venía utilizando desde la primera mitad del siglo XVII.
El Ejército Popular Polaco establecido por la dictadura comunista rompió con esta tradición, ya que la forma de los estandartes de la Segunda República incluía una cruz. Las nuevas banderas tenían forma de sotuer, con un diseño muy parecido a la bandera de la ciudad de Vigo y sin los escudos en las insignias.
La Tercera República Polaca, establecida tras la caída del comunismo en 1989, recuperó los antiguos estandartes, que son los que el Ejército Polaco continúa utilizando hoy. Al igual que en el caso del Ejército Francés, cabe preguntarse si los actuales estandartes del Ejército Polaco tendrían este diseño si a comienzos del siglo XVIII el Ejército Español, con una gran influencia en su época, no hubiese introducido esas características banderas de regimientos cuya tradición se mantiene hoy en España.
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Foto principal: Elentir. Banderas, guiones y banderines de distintas unidades del Ejército de Tierra en el inicio del Concurso de Patrullas 2017 de la Brigada "Galicia" VII en Tuy, Pontevedra.
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Comentarios:
Victor
Menudo tema has ido a tocar, la Cruz de Borgoña (variante de la Cruz de San Andrés)
Como fue utilizada durante las Guerras Carlistas, pues es «fascista» es lo que sostienen estos analfabetos funcionales víctimas de la LOGSE. Con el Aguila de San Juán Evangelista (que ya usaban los Reyes Católicos) como Franco la llevaba en la bandera Española, pues más de lo mismo. Próxima estación…la Cruz de San Andrés, que portan las aeronaves militares españolas. Al fin y al cabo, su uso comenzó en la Guerra Civil ,para diferenciarlas de las aeronaves republicanas.
20:55 | 28/12/25
isanchezgil
Muy interesante e informativo. Gracias.
14:22 | 29/12/25
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