España sufre la desgracia de tener un gobierno débil, cercado por los escándalos de corrupción y con unas altas cotas de incompetencia.
El reguero de muertos que deja la incompetencia del gobierno de Sánchez
Los españoles hemos asistido desde hace dos años a hechos muy graves. Uno de ellos fue el abandono de las víctimas de las riadas en Valencia en 2024 por parte del gobierno, que no movilizó al Ejército hasta cuatro días después del desastre, causado en gran medida por una penosa política hídrica de un gobierno que, tras más de 200 muertos, más de un año después no ha hecho nada para evitar que se repita.
Unos meses después, mientras las víctimas de esas riadas aún esperaban las ayudas prometidas por el gobierno, España sufrió el primer apagón nacional en casi medio siglo de democracia, un apagón que provocó ocho muertos y sobre el que el gobierno aún no ha explicado las causas, instalado en una política de opacidad cuyo propósito es evitar que cuestionemos una desastrosa política energética basada en cerrar todas las centrales nucleares -que aportan estabilidad al sistema- mientras otros países europeos construyen más para evitar padecer una situación de dependencia energética como la que España sufre con este gobierno.
Los 47 muertos de Adamuz y Gélida y las mentiras del gobierno
Finalmente, hace unas semanas España sufrió dos graves accidentes ferroviarios mortales, en Adamuz y Gélida, que han servido para sacar a la luz el penoso mantenimiento de las infraestructuras dependientes del gobierno, en un momento en el que España registra marcas históricas de recaudación de impuestos. Esos accidentes fueron algo muy grave: 47 personas murieron en ellos, y de momento lo que sabemos sobre el más grave de los dos, el accidente de Adamuz, es que el ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, mintió para tapar la responsabilidad del gobierno en lo ocurrido.
Esos accidentes ferroviarios han sembrado la desconfianza en una red de transporte que millones de españoles usan a diario. Con el gobierno de Pedro Sánchez, una coalición de perdedores de las elecciones generales de 2023 formada por socialistas y comunistas, España ha pasado de tener una red ferroviaria de alta velocidad que era digna de admiración a tener una red que provoca vergüenza, y que tiene como más claro efecto diario los constantes retratos que muchas líneas sufren por el deficitario mantenimiento de la infraestructura.
Sánchez se centra en la propaganda mientras degrada nuestras infraestructuras
Pedro Sánchez ya ha demostrado ser un pésimo gestor que está más obsesionado por la propaganda que por hacer bien su trabajo. De hecho, unos días después de esos dos accidentes mortales y mientras muchos usuarios siguen sufriendo los problemas de la red ferroviaria española a causa de la mala gestión del ejecutivo izquierdista, el gobierno aprobaba una partida de 271 millones en propaganda para 2026. El objetivo de esta medida es el de siempre: controlar el relato mientras los servicios públicos se caen a pedazos.
El problema que afronta este gobierno es que no puede controlar las redes sociales, que se han convertido en un importante cauce de información. Eso explica, en parte, la censura digital anunciada por Sánchez esta semana. Desde hace tiempo, esa vía de libre transmisión de informaciones y opiniones se han convertido en una auténtica obsesión para el dirigente socialista: Sánchez llegó a comparar usar las redes sociales con comprar un arma, una barbaridad que recuerda mucho las burdas excusas del dictador Nicolás Maduro para bloquear Twitter en Venezuela. No obstante, Sánchez carece ahora de mayoría parlamentaria para aprobar esas medidas, y por afectar a derechos fundamentales no puede regularlas mediante un real decreto ley, que es la fórmula que ha elegido ahora para gobernar al margen del Congreso.
Generando tensión para tapar los 47 muertos de los accidentes ferroviarios
A pesar de ello, Sánchez sabe que esos anuncios generan tensión y que hay muchos izquierdistas dispuestos a justificar cualquier cosa que él proponga, incluso ocurrencias que atentan contra la libertad de expresión y la libertad de información. Para Sánchez, esos anuncios son una cortina de humo muy útil para tapar los 47 muertos de los trenes y que no se hable de la responsabilidad del gobierno en lo ocurrido, un hecho que puede hacerle más daño electoralmente hablando que los escándalos de corrupción, ya que la inquietud por la falta de seguridad en la red ferroviaria afecta a los españoles de todas las ideologías.
Así pues, en España llegamos al extremo de tener a un gobierno que usa una amenaza de censura para evitar que se hable de su papel en la muerte de 47 personas, simplemente porque la izquierda más extrema, a la que Sánchez necesita para que su partido se mantenga en el poder y no acabe desapareciendo en las próximas elecciones, está dispuesta a olvidar a esos muertos si el gobierno se dedica a censurar a los "fachas", que es como una gran parte de la izquierda etiqueta a todos los españoles que no comparten sus tesis ideológicas. Es el mismo gobierno que alerta contra la "polarización" mientras la utiliza en su provecho, generando un enfrentamiento social muy útil para que millones de votantes de izquierdas olviden hechos tan graves como esos accidentes.
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Foto: La Moncloa.
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Comentarios:
isanchezgil
Y usted cree que a Sánchez le importan, un mínimo, los cientos de víctimas que se vienen produciendo desde que comenzó su mandato?
El único interés de este sujeto es mantenerse en el poder para poder seguir robando. Le importa un pito su reputación, que ya no le queda, igual que no le importaba lucrarse con la trata de menores de las saunas de su suegro. Posiblemente aún más que el interés por sacarnos hasta los hígados, está su afán de continuar en el poder, pese a quien pese.
Su solución es la de todos los tiranos: imponer el silencio, Que nadie rechiste ni se mueva, so pena de los males del infierno, esos con los que nos amenazan sus compinches, llamando fascistas a troche y moche a todo el que se les oponga. Igualito que Hitler, Mussolini, Lenin o Stalin.
Me gustaría poder ver el futuro, y enterarme de, si alguna vez, pagará por sus desafueros, con la carcel, el decomiso de todos sus bienes, o similar. Creo que me moriré sin verlo.
21:17 | 5/02/26
AlbertoAG
Solo se puede esperar ser considerado un simple número por quienes desde el poder manifiestan un desprecio absoluto a los demás. Semejante desprecio es el que muestran Sánchez y su banda de sinvergüenzas.
20:53 | 6/02/26
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