Cometer errores es propio de humanos y rectificar es propio de sabios, pero también es de justicia reconocer los efectos de esos errores.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von del Leyen, ha afirmado hoy que reducir el sector de energía nuclear de Europa fue un "error estratégico", en un momento en el que el continente afronta una nueva crisis energética relacionada con la guerra en Irán. Von der Leyen ha señalado que en 1990 Europa producía alrededor de un tercio de su electricidad a partir de energía nuclear, pero esa cifra ha caído al 15%, haciendo que los países europeos sean dependientes de las importaciones de petróleo y gas y provocando un aumento de los precios de la electricidad, especialmente duro para los hogares.
Una de las responsables de ese error fue Merkel, del mismo partido que Von der Leyen
Me parece muy bien que Von der Leyen reconozca un error, pero debería asumirlo, porque nuestro continente no toma decisiones de las que nadie puede hacerse responsable. Uno de los principales promotores del fin de la energía nuclear en Europa fue el gobierno de Angela Merkel, que en 2021 defendió el fin de las centrales nucleares en su país. Merkel pertenece al mismo partido que Von der Leyen, la CDU, que es socia del Partido Popular Europeo (PPE). La CDU gobernó durante años con los socialdemócratas del SPD. Así pues, no fue Europa la que cometió ese error, sino el partido de Von der Leyen y sus socios izquierdistas. Un error que convirtió a Alemania en dependiente de Rusia en materia energética, fortaleciendo a la dictadura de Vladimir Putin.
El desastre de las políticas verdes de Von der Leyen
Por lo demás, Von der Leyen debería considerar qué otros errores estratégicos han sido cometidos por la Comisión que ella preside, formada por el PPE en una gran coalición con los socialistas europeos, es decir, la misma coalición que cometió ese error estratégico con la energía nuclear en Alemania. Uno de los errores de esta Comisión ha sido promover unas políticas "verdes" que han destrozado la industria europea, especialmente el sector del automóvil, favoreciendo a los fabricantes de China en una absurda carrera política por imponer los automóviles eléctricos a los europeos. Una decisión política que ha encarecido el precio de los coches y por tanto el coste de la vida para muchas personas, pues los coches son necesarios en nuestro día a día, y ninguna decisión burocrática puede eliminar esa necesidad.
Una UE cada vez más burocratizada y que lastra nuestra economía
Otro gran error político de la Comisión de Von der Leyen ha sido querer convertir la Unión Europea en un megaestado, un enorme ente burocrático que se inmuscuye en nuestras vidas de una forma incesante, adoptando unas políticas intervencionistas puramente socialistas y que han perjudicado gravemente a la economía europea, haciéndola menos competitiva respecto de potencias como Estados Unidos y China. Al igual que las políticas verdes, este intervencionismo implica la destrucción de muchos empleos, ya que las empresas europeas soportan una carga legislativa cada vez mayor, que encarece los costes de producción y lastra sus posibilidades de éxito frente a competidores de otras partes del mundo.
Una UE que impone la agenda ideológica y política de la izquierda
Así mismo, bajo el mandato de Von der Leyen y con el apoyo de su partido, la Unión Europea se ha convertido en promotora de agendas ideológicas cada vez más aberrantes, dedicándose a promover abiertamente el aborto (es decir, la eliminación de los bebés por nacer en el vientre materno, una monstruosidad que atenta contra el más básico de los derechos humanos, que es el derecho a la vida), intentando imponer esa agenda extremista a países como Polonia, violando su soberanía nacional e ignorando la voluntad de los ciudadanos polacos por proteger ese derecho a la vida. Mientras hacía eso, la Comisión de Von der Leyen se cruzaba de brazos ante los ataques del gobierno izquierdista al Estado de Derecho en España, dejando en evidencia una política sectaria en la que la izquierda es la que marca la hora de ruta de la cúpula de la UE, incluyendo sus políticas de ataques contra la libertad de expresión.
Una torpe política migratoria con lamentables resultados
Por otra parte, la Comisión de Von der Leyen ha implementado una política migratoria sumamente irresponsable, que fue un calco de la política llevada a cabo por Angela Merkel en Alemania, con lamentables resultados. Esa política ha creado una Europa con más inseguridad, con un alarmante proceso de islamización (que en algunos países ya no sólo amenaza la cohesión social, sino también el futuro político de la democracia, presionada por partidos que abiertamente pretenden imponer la ley islámica) y con unos efectos muy negativos en los servicios públicos, a menudo desbordados. La Comisión de Von der Leyen no sólo ha impuesto esa política, sino que además se dedicó a perseguir a gobiernos conservadores por negarse a aceptar el reparto indiscriminado de inmigrantes ilegales por Europa.
Una falta de liderazgo que ha favorecido a Rusia
No puedo dejar de señalar uno de los errores estratégicos más graves de Von der Leyen: no proporcionar a Ucrania toda la ayuda necesaria para hacer frente a la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022, haciendo que el país atacado tenga que estar esperando a largas deliberaciones políticas sobre la ayuda que debía recibir, regalando un tiempo precioso a los invasores para matar a civiles ucranianos y ocupar parte de su país.
Como en otros asuntos (lo acabamos de ver también en el caso de la dictadura iraní), la política europea padece un problema de falta de liderazgo y de falta de principios, después de muchos años alimentando una construcción europea que ha apostado por una torpe e insoportable burocratización que acaba generando más rechazo que adhesiones, intentando desarrollar a toda prisa una Europa basada en los dogmas socialistas y no en sus verdaderas raíces culturales, dando pie a que Rusia tenga un mayor caldo de cultivo para su propaganda entre los cada vez más numerosos euroescépticos. Un proceso que, además, ha acabado provocando que la voz de Europa sea cada vez más irrelevante en la escena internacional.
Desconozco si Von der Leyen reconocerá estos errores y sus efectos. Personalmente lo dudo mucho, porque reconocerlos implicaría romper la gran coalición con los socialistas a la que debe ser todavía presidenta de la Comisión Europea. Lo que tengo claro es que ella no va a ser quien solucione todo el daño que ha hecho. Eso tendrá que hacerlo otra persona. Lo que cabe pedirle ahora a Von der Leyen es que asuma de verdad sus errores y dimita. Ya va siendo hora de dejar a Europa en unas manos mejores que las suyas.
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Foto: Reuters.
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Comentarios:
isanchezgil
Como decía mi admirada y siempre recordada Ayn Rand, «Se puede ignorar la realidad, pero no se pueden ignorar las consecuencias de ignorar la realidad».
Y esto es lo que les ha pasado a Merkel, Von der Leyen y a los muchos otros dirigentes europeos contemporáneos de ambas. Si se hubieran parado a pensar en lo que podría suceder si seguían los planteamientos de los Verdes alemanes, bajo cuya fortísima influencia se desmontaron las centrales nucleares en aquel país, siguiéndoles como monos de imitación todos los demás países, es posible que muchas de las consecuencias de aquella decisión tan drástica no se hubieran producido.
Ahora cantan el mea culpa. pero no es suficiente. Lo primero que se hace en política, cuando uno se equivoca, es dimitir en el acto.
2:30 | 11/03/26
Flanker
Personaje nefasto esta señora.
Que nadie ha votado y por ahí empieza todo…
6:54 | 11/03/26
AlbertoAG
Mantendrán sus opiniones nefastas siempre y cuando no afecten a sus intereses particulares.
Por ejemplo, mucho les gustaba el lobo hasta que el lobo se comió al pony de Ursulita.
8:10 | 11/03/26
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