El 1 de septiembre de 1939, la Alemania nazi invadió Polonia, provocando el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Adolf Hitler empezó aquella invasión tras un pacto entre la Alemania nazi y la Unión Soviética para repartirse varios países de Europa: la Polonia occidental y central para Alemania, y la Polonia oriental, Finlandia, Lituania, Letonia, Estonia y parte de Rumanía para la URSS. Los planes de Hitler y Stalin se ejecutaron como estaban previsto, con la excepción de Finlandia, que ofreció una inesperada resistencia al Ejército Rojo, gracias a la cual ese país nórdico no quedó sometido al yugo soviético, a pesar de algunas pérdidas territoriales.
Aún hoy mucha gente sigue ignorando que los partidos comunistas controlados desde Moscú defendieron y justificaron la invasión de germanosoviética de Polonia, y lo hicieron demonizando al Reino Unido y a Francia por apoyar a los polacos. La monserga de Stalin sobre el antifascismo y la monserga de Hitler sobre el anticomunismo no fueron un obstáculo para algo que sorprendió a muchos: la alianza de nazis y comunistas, unidos por su común odio a la democracia liberal.
Durante décadas mucha gente se ha venido preguntando: ¿cómo pudo ocurrir aquello? ¿Cómo un país como Alemania se pudo dejar embaucar por un charlatán y criminal como Hitler? Hoy, lamentablemente, tenemos un nuevo ejemplo de los resultados de dejarse manipular por los charlatanes totalitarios. Rusia lleva cuatro años y medio desarrollando una guerra de agresión contra Ucrania que recuerda mucho a la invasión de Polonia, ya que los invasores rusos están cometiendo unos horrendos crímenes contra la población ucraniana que recuerdan cada vez más a los horrendos crímenes cometidos por los invasores alemanes y soviéticos contra la población polaca en 1939.
Hoy el mundo ha cambiado en muchos sentidos. Alemania es un país democrático que ha aprendido mucho de los episodios más oscuros de su propia historia. Polonia y Alemania son hoy países aliados. Lo que no ha cambiado tanto es Rusia, que hoy se ve arrastrada por Vladimir Putin a un regreso a la época soviética, a una dictadura que convirtió ese país en una enorme prisión en la que cualquiera que desafiara al tirano se arriesgaba a sufrir el peor de los castigos.
Los que tampoco han cambiado son los nazis y los comunistas, tanto los que siguen definiéndose así sin ninguna vergüenza a pesar de los abominables crímenes de ambos movimientos totalitarios, como los que ocultan su odio a la democracia y su antisemitismo bajo nuevas formas y marcas. Hoy los totalitarios de ambos signos siguen siendo los mejores propagandistas de los nuevos invasores, de los que quieren arrastrar a Europa entera a besar los pies de un tirano.
Tristemente, muchos europeos parecen no haber entendido todavía la amenaza que supone el expansionismo ruso, llevados por la errónea idea de que es un problema de Ucrania y que no nos afecta a los demás. Es lo mismo que la que pensaba la gente de otros países europeos cuanto Hitler y Stalin invadieron Polonia. Aún estamos a tiempo de aprender de lo ocurrido en el pasado antes de que sea demasiado tarde.
---
Foto: una imagen de soldados alemanes y soviéticos juntos en el día del desfile conjunto nazi-soviético en Brest-Livosk, Polonia, 22 de septiembre de 1939, con el que ambos invasores celebraron la derrota de los polacos.
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Comentarios:
isanchezgil
Es una pena, pero la historia de hace bien poco tiempo (siglo XX, mediados) no ha enseñado nada a nuestros congéneres. El adanismo nos invade y parece que lo que pasa ahora está pasando por primera vez.
0:20 | 2/09/26
Opina sobre esta entrada: