Una de las operaciones aéreas más audaces y exitosas después de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar en el Atlántico Sur en 1982.
El 2 de abril, Argentina había lanzado la Operación Rosario, con la que logró apoderarse de las Islas Malvinas, una colonia británica a 475 km al este de la costa argentina, ese mismo día, y las Islas Georgias del Sur (a más de 2.000 km de Argentina) al día siguiente. Diez días después, el Reino Unido estableció una zona de exclusión de 200 millas alrededor de las islas. El gobierno británico envió a la Marina Real y a la Real Fuerza Aérea a recuperar esas islas. El 25 de abril, las fuerzas británicas recuperaron las Islas Georgias del Sur, y el 1 de mayo empezaron los combates por el dominio de las Islas Malvinas.

El 25 de mayo, el día que Argentina celebra el aniversario de la revolución de 1810 que condujo a su independencia, cuatro aviones de ataque Douglas A-4B Skyhawk del Grupo 5 de Caza de la Fuerza Aérea Argentina, bajo el mando del Capitán Pablo Carballo y volando desde la Base Aérea Militar Río Gallegos, llevaron a cabo una audaz operación de ataque contra dos buques británicos, el destructor HMS Coventry (D118) del Tipo 42 y la fragata HMS Broadsword (F88) del Tipo 22.

Los buques británicos navegaban derca de la Isla Borbón, en el noroeste del archipiélago. Los aviones argentinos volaron muy bajo, primero aprovechando la orografía de la isla y después volando a ras del mar, de modo que las defensas antiaéreas de los buques británicos no pudieron detectar claramente los objetivos para bloquearlos y lanzar sus misiles hasta que fue demasiado tarde.

Los A-4 Skyhawh atacaron en dos grupos. El primero de ellos, la Sección Vulcano, estaba formado por los aviones del Capitán Carballo (el C-225) y del Teniente Carlos Rinke (C-214) e iban equipados (irónicamente) con una bomba británica Mk-17 de 454 kg cada uno. Este grupo atacó la fragata HMS Broadsword, atravesando su casco, su cubierta de vuelo y su helicóptero Lynx con una de las bombas, que no llegó a explotar.

El segundo grupo era la Sección Zeus, formada por los aviones del Primer Teniente Mariano Velasco (C-212) y el Alférez Jorge Barrionuevo (C-207). Estos dos A-4 llevaban tres bombas BR-250 de 250 kg cada uno (según señala el libro "La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen II", publicado en 2022 por la Comisión Batalla Aérea por Nuestras Islas Malvinas (BANIM). Las BR-250 usadas por Argentina eran bombas de baja resistencia (BR) fabricadas en España por Expal. Habían sido desarrolladas para el Ejército del Aire de España basándose en las bombas estadounidense Mk.80 y llevaban una ojiva de 112 kg de TNT o Tritonal.

Las tres bombas del avión del Teniente Velasco alcanzadon el HMS Coventry, alojándose en el casco del buque debido a su poco peso en comparación con las Mk-17. Una fuente británica describe así lo ocurrido a continuación:
"La primera bomba impactó a babor del casco, a unos 90 cm sobre la línea de flotación, debajo del puente (justo debajo de donde comenzaba a verse de nuevo el número del gallardete D118, tachado), atravesando la sala de ordenadores y alojándose en la sala de máquinas de conversión, situada más abajo. La segunda bomba entró por el lateral de la superestructura, justo por delante de la estiba de la balsa salvavidas, y destrozó el paso principal de proa a popa, rompiendo un anillo hidráulico principal, provocando un incendio inmediato y atravesando el almacén naval, antes de alojarse probablemente en el almacén de provisiones. La tercera bomba impactó en el borde exterior de la cubierta, cerca de las rejillas de admisión del motor Olympus (afuera del palo trinquete), y se alojó en la parte posterior de la sala de máquinas de proa (Olympus).
Segundos después, el Skyhawk de Barrionuevo pasó como un rayo por encima del barco, pero a pesar de presionar el disparador de bombas, ninguna de las bombas abandonó el avión. Dos testigos a bordo del Coventry informaron que una sola bomba volaba sobre su cabeza en ese momento; sin embargo, es posible que este segundo Skyhawk soltara un tanque de combustible por error".
Pasaron varios segundos sin que ocurriese nada, pues las bombas BR-250 llevaban expoletas de retardo. Después, el HMS Coventry fue sacudido por una serie de fuertes explosiones y empezó a escorarse a babor. Aunque no se pudo dar la orden de evacuación del buque, pues estaba tan dañado que las comunicaciones internas fallaron, la profesionalidad de la tripulación al evacuarlo permitió que de los 287 tripulantes sólo falleciesen 19 (otro tripulante más murió unos meses después como consecuencia de las heridas sufridas). El comandante del buque, el Capitán David Hart-Dyke, fue el último en abandonarlo tras asegurarse de que sus hombres estaban a salvo.

Aunque Argentina perdió esa guerra, el ataque del 25 de mayo de 1982 fue un hito para la Fuerza Aérea Argentina. Utilizando aviones obsoletos y armados con bombas convencionales, en vez de misiles antibuque, logró hundir un destructor, una operación que echó por tierra muchos manuales de guerra de la época, y que fue un éxito tanto por la audacia de los pilotos argentinos como por la fatal subestimación que los británicos hicieron de sus rivales. Ayer, el canal Yarnhub publicó un excelente vídeo recreando a ordenador este histórico ataque (el vídeo está en inglés pero dispone de pista de audio y subtítulos en español, puedes activarlos en la barra inferior del reproductor):
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Imagen principal: Yarnhub.
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