El 20 de noviembre 1975, muchos españoles se despertaron con la noticia de la muerte de Francisco Franco Bahamonde.
La muerte del general ferrolano dio paso a una transición a la democracia en la que los propios dirigentes de la dictadura pusieron las bases del cambio político que terminó con ella. Medio siglo después, el gobierno de coalición de socialistas y comunistas de Pedro Sánchez intenta capitalizar ese aniversario presentándose como la antítesis de la dictadura y dos años después de autoproclamarse como un "muro" contra la ultraderecha, mientras ese gobierno apoya a dictaduras mucho peores que la de Franco.
Ciertamente, hay ciertos muros que se construyen no para proteger a la gente que vive detrás de ellos, sino para encerrarla. La dictadura comunista de Alemania Oriental calificó el muro de Berlín como "muro de protección antifascista", en un cínico intento de hacer creer a los habitantes de ese régimen antidemocrático que los malos de la historia estaban al otro lado. Para completar el engaño, esa dictadura se autodefinió como "República Democrática de Alemania". Muchos se pasaron años utilizando la expresión "Alemania democrática" para referirse a una brutal dictadura que asesinaba a los que intentaban huir de ella. En realidad, la Alemania democrática y libre era la del oeste.
En España, la izquierda está cometiendo un engaño muy parecido. Socialistas y comunistas españoles califican como "fascistas" y "ultraderecha" a sus rivales, haciendo creer que los verdaderos demócratas son los que militan en la izquierda, y tratando de convencernos de que socialistas y comunistas lucharon por la democracia en la Guerra Civil Española, cuando en realidad convirtieron el bando republicano en una dictadura en la que decenas de miles de personas, niños incluidos, fueron asesinadas por motivos políticos.
Con el mismo cinismo, mientras deplora una dictadura de hace 50 años, el gobierno de Pedro Sánchez está destruyendo la democracia en España, y lo hace atacando los pilares más básicos de este régimen de libertades con el fin de perpetuarse en el poder. Desde que Sánchez llegó al gobierno, su obsesión ha sido hacerse con el control de la Justicia, promoviendo ataques a los jueces y reformas abiertamente antidemocráticas que implican violar una de las bases de la democracia, que es la independencia judicial. Una independencia en la que el socialismo español nunca ha creído, porque cree que lo "democrático" es que los políticos elijan a los jueces que deben frenar sus abusos de poder.
Esa actitud autoritaria llevó a Sánchez hace un año a anunciar que gobernaría sin el poder legislativo en caso de que no tuviese el apoyo de la mayoría en el Congreso, después de haber perdido las últimas elecciones generales y habiendo logrado la reelección mediante una operación de corrupción que consistió en otorgar privilegios penales a sus aliados a cambio de su apoyo. Un infame tráfico de favores con el que este gobierno ha atacado otro de los pilares de la democracia: la igualdad de los ciudadanos ante la ley.
Por otra parte, con su gobierno sumido en graves escándalos de corrupción, el año pasado Sánchez anunció una medida para limitar la libertad de prensa que imita a la dictadura de Putin. Unos meses después, y como parte de la misma deriva autoritaria, Sánchez se lanzó a promover la censura en las redes sociales, un gran canal de información que no controla y que se ha convertido en una de las principales vías de denuncia contra los abusos de su gobierno.
A la vista de sus actitudes despóticas, cada vez es más evidente que Sánchez detesta la figura de Francisco Franco no porque fuese un dictador, sino porque no fue un dictador comunista. Si el general ferrolano hubiese declarado su adhesión al marxismo-leninismo y el apoyo de su régimen a la URSS, hoy veríamos una actitud muy distinta hacia él por parte de la izquierda española. Tengamos en cuenta que Sánchez viene manteniendo cordiales relaciones con dictaduras comunistas como Cuba y China, a las que nunca les ha hecho ni el más leve reproche por sus ataques a los derechos más básicos.
En la misma línea, hace cuatro años Sánchez, su partido y sus aliados votaron contra la resolución europea de condena de los crímenes del comunismo, dejando claro que su discurso hablando sobre la defensa de la democracia y los derechos humanos es tan cínico como aquella dictadura comunista alemana que tuvo el cuajo de autoproclamarse "república democrática" a pesar de ser un régimen de partido único, sin elecciones libres y que no respetaba las libertades y derechos más básicos. Con un gobierno que no condena la muerte de 100 millones de personas a manos del comunismo, lo que debería preocupar a los españoles no es una dictadura que terminó hace 50 años, sino la que Sánchez y sus aliados están iniciando ahora.
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Foto: PSOE.
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Comentarios:
AlbertoAG
Otra razón por la que estos socialistas odian a Franco es porque Franco, junto con Goded, salvó la República en el 34 evitando que los socialistas tomaran el poder por la fuerza e impusieran la revolución.
8:46 | 20/11/25
isanchezgil
La palabra dictadura, con toda la carga negativa que tiene, puede ser causa de unos resultados que favorezcan al grupo sobre el que se ejerce. Podemos remontarnos a la antigua Roma, en cuyas leyes estaba permitido nombrar un dictador en situaciones de gran emergencia y dificultad. La Dictadura de Francisco Franco, con su propia carga negativa, tuvo una consecuencia que, desde el punto de vista sociológico, es importantísima: durante sus cuarenta años se creó la clase media en España, solucionando la situación anterior a 1939 en la que en España solo había pobres (muchos) y ricos (pocos pero poderosos) enfrentados por el odio y el resentimiento.
A la situación actual, cuyo cabecilla es Pedro Sánchez y sus compinches no podemos llamarla siguiera dictadura, porque es una tiranía.
Definición de la RAE de tiranía: «Abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad». Por eso no podemos llamar dictador a Pedro Sánchez, sino tirano, porque de su actuación no puede derivarse una situación favorable para los españoles.
21:14 | 20/11/25
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