La izquierda española está viviendo una situación surrealista, después de muchos años presentándose como la abanderada del feminismo.
El pasado domingo, el periódico socialista El País titulaba: "El “feminacionalismo” y la mano dura con los inmigrantes impulsan a Abascal entre las mujeres". La entradilla de la noticia apunta directamente al origen del problema para la izquierda española: "El porcentaje del electorado femenino que ve a Vox como el mejor partido para gestionar la inmigración casi se duplica en dos años". El resto de la noticia consiste en intentar analizar por qué muchas mujeres españolas están abandonando a la izquierda "feminista" y se están pasando a Vox, un partido al que medios como El País vienen etiquetando como "machista" por el mero hecho de contradecir las tesis ideológicas de la izquierda.
Una vez más, la izquierda española se muestra incapaz de asumir la realidad, concretamente los efectos que sus propias políticas de inmigración masiva están teniendo en la sociedad. Medios progres como El País lo reducen todo a un problema de "xenofobia", pero los hechos son cada vez más difíciles de ocultar por la propaganda. Muchas mujeres españolas ya viven a diario las consecuencias de tener que soportar barrios inseguros debido a la inmigración masiva. En enero de 2025 salió a la luz que las violaciones se han triplicado en cinco años en Cataluña, la tercera región española con mayor porcentaje de población extranjera. En mayo de 2025 se supo que el 43,3% de los autores de delitos sexuales grupales cometidos en España son extranjeros, a pesar de que son sólo el 14,13% de la población de nuestro país. En diciembre se conoció otro dato: en proporción, los extranjeros cometen el doble de asesinatos que los españoles en España.
Obviamente, esto no significa que todos los extranjeros sean unos delincuentes, ni tan siquiera que sean unas malas personas. Como vengo señalando desde hace años, las estadísticas son un indicador de la realidad social, no un retrato individual. Y las estadísticas muestran desde hace años un considerable porcentaje de delincuentes entre inmigrantes argelinos, nigerianos y marroquíes. Esto es un hecho estadístico, por mucho que algunos lo etiqueten como "xenofobia".
Las estadísticas son una forma de conocer lo que está pasando en nuestras calles, esos hechos cotidianos que muchos vemos a diario pero que algunos políticos y periodistas prefieren ignorar. La izquierda ha desarrollado políticas que han favorecido una inmigración masiva procedente de países islámicos, es decir, que tiene su origen en un entorno cultural muy diferente al nuestro y en el que la mujer sufre una discriminación radical. En vez de promover políticas de integración para que los inmigrantes de esa procedencia asuman los valoreas occidentales, la izquierda española se ha dedicado a hacer cosas como defender el velo islámico (incluso el burka), una prenda que es el símbolo por excelencia de la subordinación de la mujer al varón en la amplia mayoría de los países islámicos, y ha rebajado las penas de prisión para los violadores, sabiendo perfectamente lo que hacía.
La propensión y la tolerancia de la izquierda hacia la inmigración islámica se debe, en gran medida, al hecho de que una gran parte izquierda y el islamismo comparten su odio a Occidente y también el antisemitismo, un odio a los judíos que en España ha registrado un auge considerable y que está siendo alimentado en gran medida desde la izquierda política y mediática y desde el extremismo islámico. En febrero, la eurodiputada comunista Irene Montero, del partido Podemos, incluso defendió abiertamente el "reemplazo" de españoles por inmigrantes, presentándolo como un "reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores". Casualmente Montero fue la principal promotora de esa rebaja de penas a los violadores cuando era Ministra de Igualdad del gobierno de Pedro Sánchez.
En estas condiciones, que la izquierda española sea incapaz de admitir las consecuencias de sus políticas es un ejemplo más de su fanatismo. Con demasiada frecuencia, socialistas y comunistas sólo admiten haberse equivocado cuando creen que no han aplicado sus dogmas ideológicos con suficiente insistencia. Por eso la izquierda es incapaz de entender que muchas mujeres se estén pasando a partidos como Vox. De hecho, en vez de reconocer el problema social que ha creado, lo que la obligaría a admitir que sus tesis ideológicas están equivocadas, no tardaremos mucho en ver a esa izquierda regañando a mujeres españolas por pasarse a la derecha, con la misma ceguera ideológica que movió a Margarita Nelken, diputada socialista, a rechazar el derecho de voto de las mujeres en 1931 porque la mayoría de ellas eran católicas.
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Comentarios:
AlbertoAG
La izquierda nunca ha defendido a nadie, sino a constructos ideológicos en los que se trata de encasillar a ciertas personas.
Por eso, los izquierdistas se enfadan si alguien no se adhiere al constructo ideológico en que se le quiere encasillar.
8:04 | 16/09/26
isanchezgil
La malvada información de El País informa de dos cosas: una, que las mujeres quieren mano dura con los inmigrantes, otra, que eso significa que van a votar a Vox, de estas dos premisas quiere El País que saquemos una conclusión: que las mujeres, TODAS, son de ultraizquierda y, por tanto, eliminables para votar.
Exactamente lo mismo que planteó la Nelken en el 36. Son católicas, luego no pueden votar, y, en el 26, son ultraizquierda, por eso hay que eliminarlas del censo. Matarlas no pueden, pero sí pueden manipular el censo hasta que los votos de estas peligrosas izquierdistas no valgan nada.
Ya no cuela, señores de El País, se van a quedar sin lectoras.
0:34 | 17/09/26
Opina sobre esta entrada: