Margarita Nelken alegó que las mujeres serían orientadas por sus confesores

La dirigente del PSOE que proponía negar el voto a las mujeres españolas por ser católicas

Ayer me referí al rechazo de la diputada socialista Victoria Kent al voto femenino, y hoy quiero hablar del caso de otra dirigente socialista.

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Margarita Nelken publicó un libro arremetiendo contra el voto femenino

Hace dos años ya publiqué un artículo sobre la diputada del PSOE Margarita Nelken y su actividad criminal en la Guerra Civil. Como ya apunté en mi entrada de ayer sobre Kent, en julio de 1931, dos meses antes de que las Cortes constituyentes debatiesen el voto femenino, Nelken publicó un libro de cuatro capítulos titulado “La mujer ante las Cortes Constituyentes”, en el que se oponía claramente al voto femenino en términos muy parecidos a los expresados por Kent en el discurso parlamentario que vimos ayer.

En su libro, Nelken afirmaba: “Poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario”. Igual que Kent, la dirigente del PSOE, perteneciente al sector radical encabezado por Francisco Largo Caballero (que sí apoyo el voto femenino), afirmaba: “Precisamente por respeto a la libertad, plena y consciente, es, esta del sufragio, una libertad que sólo se le podrá conceder a la mujer cuando no siga demostrando, tan irrecusablemente como hasta lo demuestra, que la utilizaría, en su inmensa mayoría, en provecho y beneficio de los enemigos de la libertad”.

Margarita Nelken en 1930 (Foto: Miguel Andrés/Abc).

Nelken alegó que las mujeres serían orientadas por sus confesores

Además, en el citado libro, la dirigente del PSOE afirmaba: “las mujeres españolas realmente amantes de la libertad han de ser las primeras en posponer su interés propio al progreso de España” Para justificar este sacrificio que pedía exclusivamente a las mujeres, Nelken prejuzgaba a todas sus compatriotas con el siguiente argumento: “no hay una sola mujer española, católica practicante, es decir, una sola mujer que se confiese, que no haya sido interrogada por su confesor acerca de sus ideas políticas y acerca de la inclinación que ha de darles y que ha de procurar dar a cuantos la rodean. Disimular la verdad, con el ejemplo de aquellas mujeres que, en estos últimos tiempos, han participado en España en la actividad republicana o han simpatizado ostentosa y visiblemente con ella, es una puerilidad. Una votación no es cuestión de calidad, sino de cantidad”.

Así pues, la actitud antidemocrática, machista y elitista que demostraban Nelken hacia las demás mujeres podía resumirse, básicamente, en que no quería darles el voto por miedo a que votasen a la derecha. Nelken consideraba que como la mayoría de las mujeres españolas eran católicas, no merecían votar. La suya era una actitud de discriminación por motivos religiosos propia de una fanática totalitaria. Dicho sea de paso, el infame argumento de Nelken, que circuló mucho por las filas izquierdistas, fue contestado por uno de los grandes intelectuales de ese momento.

Miguel de Unamuno (1864-1936), escritor, filósofo y rector de la Universidad de Salamanca.

La respuesta de Miguel de Unamuno al alegato de Nelken

El 4 de octubre de 1931, el diario madrileño El Sol publicó en su portada un artículo titulado “El confesonario y las mujeres de España”, firmado por Miguel de Unamuno, escritos, filósofo y rector de la Universidad de Salamanca. En él criticaba “ese antojo histérico masculino de que la mujer española está manejada, desde el confesonario, por el clero regular o secular, antojo histérico de la masculinidad aquella a que se refirió un día el dictador Primo de Rivera. En algunos de estos casos es Don Juan que siente celos -y recelos- de los confesores de sus víctimas. O victimarias. Y sabido es que Don Juan, profundamente español, es tanto como un sensual un envidioso. Y que apenas sabe nada del confesonario”.

Unamuno añadía: “¿Quién puede afirmar en serio que las mujeres españolas de hoy, las que se confiesan, son manejadas desde el confesionario? ¿Manejadas? ¡Acaso son ellas las que desde allí se manejan! Hay además que distinguir el confesor que podríamos llamar litúrgico o de rutina, el que oye -si es que oye- lo que le confiesan como quien oye llover, y el director de conciencia. ¿Y cuántos hay de éstos?”

El rector salmantino apuntaba: “Sostener, además, que desde el confesonario haga el clero, secular o regular, una campaña política derechista o antirrepublicana, es moverse el puro confusionismo, sin definición clara ni de confesonario, ni de clero, ni de campaña, ni de política, ni de derecha, ni de República. ¡Qué mal conoces a sus mujeres los que tales camelos profesan y confiesan! A las suyas propias, ¡claro!, que a las de los otros no las conoce ni bien ni mal. Y menos aún a las que alguna vez les dieron calabazas, y no ciertamente por sugestión del confesor”.

La portada del diario madrileño El Sol del 4 de octubre de 1931, con el artículo de Miguel de Unamuno en primera plana contestando el alegato de Margarita Nelken contra el voto femenino (Foto: Biblioteca Nacional de España).

Foto principal: Margarita Nelken pronunciando un discurso dirigido a los milicianos rojos ante el Alcázar de Toledo el 25 de agosto de 1936.

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Comentarios (Blog):

  1. Luis Carlos

    Curiosa forma de defender nuestra libertad cuando no hacemos lo que ellos nos ordene, porque no confían en que nosotros hagamos lo correcto por propia voluntad cuando se nos explica razonadamente las razones.

  2. Jandro

    “no hay una sola mujer española, católica practicante, es decir, una sola mujer que se confiese, que no haya sido interrogada por su confesor acerca de sus ideas políticas”. Parece que Margarita Nelken tenía micros en todos los confesionarios de España, a falta de un Google que recoja todo ese big data.

  3. Constantino

    Si tan solo la sociedad de hoy en día supiera de este episodio, y de cómo se las gastaban realmente el PSOE (y de paso conociera mejor a Unamuno, en lugar de quedarse con la versión maniquea de Amenábar en “Mientras dure la guerra”.
    ¡Ojalá algún diputado de la oposición le recordase este episodio al PSOE la próxima vez que se autoproclamen como el partido de las mujeres!

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