A esta moda sí que me apunto

Sábado 29 de Abril de 2006 22:32h 0


¡Por fin! Uno empezaba a pensar que la canción del verano siempre iba a estar monopolizada por las cancioncitas del niño pijo o de la niña pija de turno, por los plastas de “Operación Triunfo” o por los cantamañanas que verano tras verano nos vienen con sonidos que parecen calcos de los emitidos el año anterior. Y he aquí que se mete por internet un paleto -dicho sea con todo el orgullo que le mete el tío al término- y manda a tomar viento fresco a los niños pijos, a las niñas pijas, a los Bisbales y a los peñazos veraniegos de cada año. ¡Caray, ya era hora!

Me encanta la idea de que un currante del pueblo llano tenga el desparpajo de salir en un vídeo -que se lo ha currado bien- tocando una canción original, rockera -jo, cómo esperaba algo cañero en verano, siempre con el mismo rollo salsero-, pegadiza e inocentona, apareciendo con su perra, con sus cabras, sus conejos y demás animales de granja. ¿De qué avergonzarse, si millones de españoles viven honradamente trabajando en el mundo rural? Cuando escucho esto me acuerdo del pastor Alfonso y de su mujer Cándida, que en paz descansen los dos, con los que charlábamos cuando íbamos a Prado, cerca del Aloya, de excursión, y nos los encontrábamos llevando de vuelta a las vacas con el atardecer. Alfonso no había salido del pueblo más que para ir a la mili, en tiempos de María Castaña, pero él y su mujer eran dos cielos. Personas rudas, pero auténticas, de las que no engañan. Qué diferencia con la ciudad.

Y es eso lo que uno encuentra en El Koala: una autenticidad que no existe en las estrellas veraniegas de turno. Qué collóns: un aplauso para este paleto, que entre tanto niño pijo y tanta piel bronceada en cacharros de rayos uva, ver como triunfa un paisano le llena a uno de alegría.

Si quieres ver el vídeo de El Koala, pulsa aquí.

Nada humano nos es extraño

Jueves 27 de Abril de 2006 3:11h 0


A nadie, a estas alturas, se nos oculta la gravedad, en efecto, de estos momentos. Son muchas cosas las que están en juego. Está en juego la unidad de España y sus raíces culturales e históricas, que han hecho de ella ese gran pueblo, que es y ha sido capaz de grandes gestas en todos los campos y en todas las épocas, si no las deshecha y destruye; está en juego “la herencia de valores humanos y cristianos que representan el patrimonio más precioso del pueblo” español, “la herencia de la fe, suscitada por la predicación” de los discípulos de Jesucristo ya desde los primeros siglos del cristianismo y profundizada desde el Tercer Concilio Toledano. Está en juego “la herencia de la cultura, florecida en ese tronco común a lo largo de generaciones”; está en juego la “herencia de la unidad”, que se mide por largos siglos de historia común, “incluso más allá de su específica configuración política, consolidada”, sobre todo en el final del siglo XV y el XVI, y que ha estado y sigue arraigada en la conciencia de los españoles, que se han sentido y sienten miembros de una única nación, en la diversidad de los pueblos que la integran. Nada de lo que sucede en España, en la sociedad, le es ajeno a la Iglesia. Nada humano nos es extraño. Nada de lo que afecta al hombre, a la sociedad, a nuestra historia y a nuestro país le es ajeno a los cristianos.

Traigo al blog estas sabias palabras del Cardenal Cañizares, Arzobispo de Toledo y Primado de España, pronunciadas durante su homilía con motivo de la festividad de San Ildefonso, el 23 de enero de este mismo año. Las he extraído de la web de la Archidiócesis de Toledo. Me parecen una magnífica declaración contra la indiferencia, la pasividad o el excesivo optimismo que estoy percibiendo en algunos medios cristianos ante la situación que está viviendo España, y me parecen también una genial argumentación contra el laicismo. Esta ideología liberticida es manifiestamente incompatible con la libertad y el deber de la Iglesia para pronunciarse sobre cuestiones temporales, especialmente cuando esas cuestiones afectan al bien común, al bienestar de los ciudadanos, y a los derechos y libertades fundamentales de la persona.

Cuando el pueblo cristiano vive en España un momento tan difícil como éste, es de agradecer contar con pastores valientes como Monseñor Cañizares, que recuerdan la decidida postura adoptada por Juan Pablo II ante la amenaza de descomposición territorial que se cernía sobre Italia en 1994, y cito sus palabras: “Los laicos cristianos, precisamente en este momento histórico decisivo, no pueden evadirse de sus responsabilidades. Antes bien, deben manifestar con valor su confianza en Dios, Señor de la historia, y su amor a Italia a través de una presencia unida y coherente y un servicio honrado y desinteresado en el campo social y político, siempre abiertos a una sincera colaboración con todas las fuerzas sanas de la nación”.

Teniendo en cuenta que el patriotismo es una virtud directamente ligada a la gratitud y a la caridad, tal como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, no deja de ser triste que declaraciones como las de Juan Pablo II o Monseñor Cañizares sigan provocando la incomodidad o incluso el desagrado de algunos cristianos. Suelo decir que en España los católicos llevamos muchos años de retraso con respecto al país alpino, pues allí el catolicismo lleva décadas floreciendo en democracia, libre de los complejos y las ataduras mentales que a menudo tienen acogotados a muchos católicos españoles. En fin, confío en que esos lastres acaben cayendo y consigamos darnos cuenta de que a los cristianos españoles nada humano nos es extraño: tampoco España.

Plantar cara al totalitarismo

Miércoles 26 de Abril de 2006 1:55h 0


“Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo.”

¿A que esta frase tiene sorprendentes parecidos con muchas declaraciones “buenistas” que podemos escuchar desde hace semanas? Estoy seguro de que Zapatero la firmaría encantado, y de que no pocos dirigentes socialistas se lo enviarían al PP y la AVT en forma de reproche por “no querer la paz”.

Pues bien, esta frase la pronunció Arthur Neville Chamberlain, primer ministro británico de 1937 a 1940 y principal defensor de la idea del ‘apaciguamiento’, teoría según la cual compensaba hacer ciertas cesiones frente al totalitarismo -más concretamente, frente al nazismo- para obtener a cambio la paz. Una paz que él creyó garantizada cuando volvió a Gran Bretaña con un mísero papel que recogía el compromiso del régimen nazi de no iniciar hostilidades, a cambio de que Gran Bretaña permaneciese impasible ante la anexión alemana de la región checoslovaca de los Sudetes. Un año después, estallaba inevitablemente la guerra.

Por cierto, que la foto la he encontrado en otro blog. Y recojo la explicación del autor de este blog, señalando que la foto está sacada en los Sudetes, “durante la ocupación alemana en 1938. La mujer no es nazi, es una campesina checa obligada a saludar como tal. Dejaba de ser persona, pasaba a ser una subhumana.”

Hasta que se inició la Segunda Guerra Mundial, el gran rival de Chamberlain, Wiston Churchill, fue considerado un aguafiestas, un belicista y un agorero por su firme determinación de plantar cara a los nazis. Churchill -como la historia se encargó de demostrar- tenía razón. Una razón que plasmó en una frase histórica que lanzó contra Chamberlain: “tuvo para escoger entre la vergüenza y la guerra; escogió la vergüenza y tendrá la guerra”.

Creo que saltan a la vista las clarísimas analogías que se pueden establecer entre la actitud servil y claudicante del Gobierno de Zapatero ante ETA, y la cobardía que llevó a Chamberlain a dejar los Sudetes en manos de los nazis, por el miedo que aquél tenía a un posible conflicto con el Tercer Reich. Lo que me preocupa es lo poco que ha aprendido de la historia el Gobierno de ZP, y cuántos ciudadanos españoles se verán obligados a pasar por el aro de ETA y del nacionalismo igual que esa campesina checa era obligada a hacer el saludo nazi en 1938.

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