Pobre y hortera

Jueves 31 de Agosto de 2006 19:18h 7

He nacido en Vigo, soy un gallego urbano y mi ciudad es una de las urbes de Galicia en la que menos se habla el gallego. La gente que se venía a trabajar a Vigo desde las aldeas -sobre todo a la fábrica de Citröen- a veces se avergonzaba de hablar ese idioma, lo consideraba un signo de pobreza y de incultura. Recuerdo de mi adolescencia una cosa que me daba mucha rabia: que alguien llamase “paletos” a los paisanos del rural que hablaban gallego. Era la lengua materna que habían hablado toda la vida, ¿quién le da derecho a nadie a insultar a otra persona por haberse educado en un determinado idioma?

He encontrado en Nocturama la foto de esta señora que pide limosna en las calles. Se trata de Barcelona, creo, pero ¿en realidad importa dónde? No sé si esta señora pedirá limosna en castellano, en catalán o en gallego. En su situación, me temo que esta cuestión carece de importancia. Sin embargo, Salvador Sostres, articulista de Avui, no opina lo mismo. Considera que “hablar español es de pobres” y opina que “en Barcelona es muy hortera hablar español”. En fin, confieso mi perplejidad. Aunque, tratándose de Avui, y con ciertos precedentes, ya debería estar curado de espanto.

Fallen

3:31h 4

Resulta muy difícil presentar una de las canciones más bonitas que conozco, así que me limitaré a decir que la interpretaron Presuntos Implicados y Randy Crawford, y que la escuché por primera vez en una noche de invierno, mientras iba en mi coche por el barrio de Guixar, camino del monte de La Guía, en Vigo. Para las estrellas que brillan bajo el cielo cubierto (las más bellas del firmamento).

Una razón curiosa para no volver a Galicia

Miércoles 30 de Agosto de 2006 3:32h 6

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Me encuentro en junio con una vecina y le pregunto por su hijo y su nuera, padres de familia: “¿Dónde se van José Miguel y Lola de vacaciones este año?”. Me contesta: “El año pasado se fueron a Galicia, pero este año no vuelven, pues el “top less” está a la orden del día y han decidido que irán a otro sitio, todavía no han decidido dónde. Creo que irán al Escorial”.

He encontrado este texto en un artículo de opinión publicado por ACEprensa, web que suelo visitar por sus buenas críticas cinematográficas. No quiero abrir un debate sobre el top less (al respecto hay opiniones tan variadas como formas distintas de cocinar una tortilla), ni escribo estas líneas por una cuestión de glándulas mamarias, sino en defensa de mi querida Galicia, especialmente después de la tragedia ecológica que ha vivido, y teniendo presente el impacto que ha provocado en un ámbito tan importante para nuestra economía -mi tierra es una de las tres regiones más pobres de España- como es el turismo.

Entre las playas de Galicia hay para todos los gustos: más recogidas y más amplias, más enfocadas a las familias o a los jóvenes que van en pandilla, y por supuesto, con más o menos presencia de top less. Además de las playas, hay campings, parques forestales para ir de excursión, casas de turismo rural, bellas ciudades y pueblos, etc. En fin, que Galicia es un pequeño paraíso que ofrece alternativas para todos los gustos, sin exclusiones.

Hace tres años tuve la ocasión de viajar al País Vasco. Allí vi cosas que me gustaron mucho y otras que no me gustaron nada. Las cosas malas en ningún momento me indujeron a pensar que el País Vasco fuese un sitio al que no merecía la pena ir de vacaciones o que debía desaconsejar a los amigos que no lo hubieran visitado nunca. Para nada. Es más, sigo hablando muy bien de las bondades del País Vasco a todo el que le cuento mi experiencia allí. Aplíquese esta lógica a Galicia, por favor, y a una cuestión como ésta que no reviste, ni de lejos, la gravedad de lo que ocurre en el País Vasco.

Ya para terminar, el citado artículo comenta que éste “no es un tema de ‘decencia’ o puritanismo en plan chato”. Y añade: “‘Vaya narices quedarse sin playa por un tema de principios’, pienso.” No sé si será cuestión de narices, pero no me parece razonable dejar de ir a una región de España porque en algunas de sus playas se ven más o menos pechos femeninos. Me parece una generalización injusta y un exceso de escrúpulos: muy a propósito, la RAE define el puritanismo como la “exagerada escrupulosidad en el proceder”. Dicho lo cual -sin acritud-, invito a todo el mundo a venir y disfrutar de Galicia, mi tierra, vuestra tierra también, si queréis, que buena falta nos va a hacer después del follón de ceniza de este verano.

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