Miércoles 30 de Agosto de 2006 3:32h
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Me encuentro en junio con una vecina y le pregunto por su hijo y su nuera, padres de familia: “¿Dónde se van José Miguel y Lola de vacaciones este año?”. Me contesta: “El año pasado se fueron a Galicia, pero este año no vuelven, pues el “top less” está a la orden del dÃa y han decidido que irán a otro sitio, todavÃa no han decidido dónde. Creo que irán al Escorial”.
He encontrado este texto en un artÃculo de opinión publicado por ACEprensa, web que suelo visitar por sus buenas crÃticas cinematográficas. No quiero abrir un debate sobre el top less (al respecto hay opiniones tan variadas como formas distintas de cocinar una tortilla), ni escribo estas lÃneas por una cuestión de glándulas mamarias, sino en defensa de mi querida Galicia, especialmente después de la tragedia ecológica que ha vivido, y teniendo presente el impacto que ha provocado en un ámbito tan importante para nuestra economÃa -mi tierra es una de las tres regiones más pobres de España- como es el turismo.
Entre las playas de Galicia hay para todos los gustos: más recogidas y más amplias, más enfocadas a las familias o a los jóvenes que van en pandilla, y por supuesto, con más o menos presencia de top less. Además de las playas, hay campings, parques forestales para ir de excursión, casas de turismo rural, bellas ciudades y pueblos, etc. En fin, que Galicia es un pequeño paraÃso que ofrece alternativas para todos los gustos, sin exclusiones.
Hace tres años tuve la ocasión de viajar al PaÃs Vasco. Allà vi cosas que me gustaron mucho y otras que no me gustaron nada. Las cosas malas en ningún momento me indujeron a pensar que el PaÃs Vasco fuese un sitio al que no merecÃa la pena ir de vacaciones o que debÃa desaconsejar a los amigos que no lo hubieran visitado nunca. Para nada. Es más, sigo hablando muy bien de las bondades del PaÃs Vasco a todo el que le cuento mi experiencia allÃ. AplÃquese esta lógica a Galicia, por favor, y a una cuestión como ésta que no reviste, ni de lejos, la gravedad de lo que ocurre en el PaÃs Vasco.
Ya para terminar, el citado artÃculo comenta que éste “no es un tema de ‘decencia’ o puritanismo en plan chato”. Y añade: “‘Vaya narices quedarse sin playa por un tema de principios’, pienso.” No sé si será cuestión de narices, pero no me parece razonable dejar de ir a una región de España porque en algunas de sus playas se ven más o menos pechos femeninos. Me parece una generalización injusta y un exceso de escrúpulos: muy a propósito, la RAE define el puritanismo como la “exagerada escrupulosidad en el proceder”. Dicho lo cual -sin acritud-, invito a todo el mundo a venir y disfrutar de Galicia, mi tierra, vuestra tierra también, si queréis, que buena falta nos va a hacer después del follón de ceniza de este verano.