La izquierda española, cada vez más batasunizada, se retrata en sus ídolos
Abc cuenta hoy el historial de “Alfon”, el último ídolo de la izquierda. Viendo sus “hazañas” uno entiende que le encumbre la misma izquierda que ensalza a un ladrón de supermercados, que llama “disidente” a un rapero que hace apología del terrorismo o que considera una mera “crítica” recetar amonal -el explosivo favorito de ETA- a sus rivales.
Durante años hemos visto a esa misma izquierda colgar el sambenito de “ultras” a quienes defendemos los derechos de la persona, desde el derecho a la vida de los no nacidos hasta la libertad de idioma, pasando por la libertad de educación, la libertad religiosa o el libre mercado. Tampoco han dudado en tildar de “fachas” a muchos españoles por el mero hecho de que amamos al país en el que hemos nacido, un sentimiento noble y natural que esa izquierda aborrece y considera censurable en el caso de España, pero que ensalza cuando degenera en un nacionalismo excluyente y liberticida en los casos de Cataluña, el País Vasco o Galicia, que ni siquiera son naciones. Mientras lanza esas acusaciones contra quienes no suscribimos sus tesis ideológicas, esa izquierda no ve reparos en flirtear con la ultraizquierda violenta y en ensalzar a delincuentes como si fuesen ciudadanos ejemplares.
Cosas como las que se están diciendo de un tiempo a esta parte desde algunos medios y partidos de izquierda se considerarían, hace diez años, propias de panfletos o de grupúsculos proetarras. Sin embargo, ahora incluso las asumen con naturalidad hijos de papá que van de progres y que presumen de demócratas, mientras elevan a la categoría de ídolos a criminales como el Che Guevara o le hacen el trabajo sucio en España a dictaduras como la de los hermanos Castro. El mandato de Zapatero, que se decía “rojo”, contribuyó muchísimo a esa radicalización de la izquierda. El guerracivilismo en el que se ha instalado esa izquierda, sus cada vez más numerosas manifestaciones de odio contra los católicos y la aproximación de los socialistas a la izquierda radical son la prueba inconfundible de que han agotado su confianza en la democracia al verse estrepitosamente derrotados en las urnas, y ya no le hacen ascos a las recetas más extremistas para desahogar su frustración. En fin, allá ellos si han decidido optar por un camino que les conduce fuera del juego democrático, pero si pretenden cargarse el marco de libertad y de concordia que nuestros padres y abuelos ayudaron a traer a España después de una sangrienta guerra y de 40 años de dictadura, nos van a tener a muchos cerrándoles el paso.
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(Foto: Olmo Calvo / Diagonal Periódico)
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Comentarios a esta entrada:
María M
18:27 | 9/01/13
pacococo
Visto que el sistema no permite, debido a su agotamiento, seguir avanzando hacia la dictadura del proletariado, pues se utilizan otros métodos.
Y como la gente está debidamente anestesiada y confusa, podrán hacer lo que les parezca sin oposición. Y por tanto para que guardar las formas democráticas.
19:39 | 9/01/13
Díaz de Vivar
20:14 | 9/01/13
Antvigo92
Pero he aquí que la izquierda ha dejado de gobernar, el país está en quiebra económica y moral y la derecha está tomando medidas impopulares que eran las contrarias de las que prometió. Contexto ideal para que la izquierda empezara a actuar como lo que es, como una fuerza totalitaria que quiere destruir el catolicismo y todo lo que emana de él (democracia, de verdad, con igualdad ante la ley, separación de poderes, libertad de prensa…, derechos humanos, basados en la idea de la dignidad de la persona, los escrúpulos morales, que impiden que cualquier salvaje robe y mate sin piedad). Es tiempo de los demagogos sin escrúpulos que prometen el bienestar inmediato a costa de lo que sea.
Estos tics totalitarios en gente de izquierdas antes aparecían si rascabas un poco, ahora ni eso, ya te los sueltan a la cara, y como se te ocurra decir que eres de derechas, católico y liberal (aunque esta última etiqueta les suele gustar mucho, como suena bien, la quieren acaparar para que su proyecto esté revestido de buenas intenciones para que no se note) ya la hemos liado. Antes esto no era lo normal, pero desde que llegó Rajoy los que somos de derechas, y especialmente católicos tenemos que escoger entre vivir tranquilos y renunciar a nuestros ideales o seguir siendo fieles a ellos y recibir los insultos y las iras de ciertos fanáticos. Yo he escogido el segundo camino, y pienso que he hecho lo correcto.
Saludos.
23:03 | 9/01/13
Elentir
0:03 | 10/01/13
Luna
En el momento en que dejen de insultarme, miraré por dónde me he perdido y a qué he renunciado, porque será muy mala señal.
0:16 | 10/01/13
Sospechoso
1:24 | 10/01/13
Elentir
El cinismo de la izquierda española no tiene límites.
1:42 | 10/01/13
Chácaras
20:15 | 10/01/13
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