El diario de PRISA oculta la ayuda de muchos polacos a los judíos en la SGM

El País se enfada con Polonia por documentar que los guardias de Auschwitz eran alemanes

Durante años la izquierda occidental, en gran medida influida por el marxismo, se dedicó a extender en los países libres las mentiras de la propaganda estalinista contra la II República Polaca.

Contra la difamación: algunos datos sobre la actitud de los polacos ante el Holocausto
Pilecki: el hombre que desveló el Holocausto y acabó siendo ejecutado por los comunistas

La propaganda antipolaca del estalinismo en la postguerra

El régimen comunista impuesto por Stalin en Polonia al final de la Segunda Guerra Mundial, lejos de reconocer el heroísmo de muchos polacos durante la contienda, se dedicó a echar barro sobre su memoria. Muchos miembros de la resistencia polaca, especialmente los de su mayor organización -el Armia Krajowa- que era fiel al Gobierno polaco en el exilio, fueron perseguidos, encarcelados, torturados e incluso ejecutados por los comunistas. Para los soviéticos, la Polonia democrática que se repartieron Hitler y Stalin en 1939 era un régimen “fascista”, sin más. Por otro lado, Stalin se la tenía jurada a los polacos desde su victoria de 1920 contra los bolcheviques, que retardó más de dos décadas la expansión del comunismo en Europa. Así, la propaganda estalinista empezó pronto a difundir la idea de que Polonia fue tan responsable del Holocausto como Alemania. En junio de 1945, Pravda, el diario del Partido Comunista de la URSS, hablaba sobre un “sistema fascista polaco de campos de concentración”, que habría sido aprovechado por los alemanes. La prensa aliada propagó estas mentiras. Aún hoy muchos medios internacionales insisten en hablar de “campos de muerte polacos” para referirse a lo que, en realidad, eran campos de exterminio alemanes.


El campo de exterminio de Auschwitz, creado por los nazis en Polonia

Israel y el Comité Judío Americano rechazan la expresión ‘campos de muerte polacos’

En 2005 el Comité Judío Americano rechazó esa expresión: “Los campos estaban situados en la Polonia ocupada por los alemanes, el país europeo con la población judía más grande, pero no eran enfáticamente ‘campos polacos’. Esto no es una mera cuestión semántica. La integridad histórica y la precisión cuelgan en la balanza.” En noviembre de 2016 los gobiernos de Israel y Polonia rechazaron conjuntamente esa expresión, que enmarcaron en el “intento de distorsionar la historia de los pueblos judío o polaco”. Los polacos, que sufrieron dos invasiones totalitarias -primero la nazi y luego la soviética-, están más que hartos de que se ensucie el nombre de su país y la memoria de sus héroes. Por ello, el Instituto Nacional de la Memoria de Polonia ha publicado la lista con los nombres de casi 9.000 guardianes del campo de exterminio de Auschwitz, todos alemanes.

El País continúa la labor propagandística del estalinismo

Pues bien: al diario socialista español El País no le ha sentado nada bien la publicación de esa lista. El pasado domingo el diario de PRISA publicaba una noticia con este engañoso título: “Polonia reescribe su historia de la II Guerra Mundial”. El lamentable artículo empieza insinuando que Polonia fue “víctima y verdugo” en esa contienda. Para respaldar esta infame idea, el diario de PRISA recurre a un historiador polaco afincado en Canadá e hijo de un superviviente del Holocausto, Jan Grabowski, que muestra un terrible desprecio por aquellos de sus compatriotas que arriesgaron la vida para salvar a sus paisanos judíos, incluso recurriendo a mentiras para desprestigiarles.

Hechos y datos históricos contra las mentiras de Jan Grabowski

A modo de ejemplo, Grabowski afirma: “De acuerdo con un número interminable de declaraciones, conferencias y publicaciones apoyadas por las autoridades polacas, la principal característica de esa sociedad durante el Holocausto fue la ayuda que proporcionaron a sus conciudadanos, judíos perseguidos. Eso es, naturalmente, totalmente falso. Cuesta creer que esto lo diga alguien que se considera historiador. Este señor parece desconocer que en 300 poblaciones los polacos lograron salvar a todos sus vecinos judíos, una cifra notable si tenemos en cuenta que los nazis volcaron el grueso de su campaña antisemita en este país. Según señaló el profesor Hans G. Furth en Journal of Genocide Research, 1,2 millones de polacos participaron en acciones para esconder o rescatar a judíos. Se trata, sin duda alguna, de la mayor movilización social que se dio en un solo país durante esa contienda para salvar a judíos. De hecho, el Armia Krajowa polaco fue la única organización de resistencia de la Segunda Guerra Mundial que creó una sección de ayuda a judíos perseguidos, el Żegota, que en tres años de actividad ayudó a salvar a 50.000 judíos. Esa labor de auxilio ha sido ampliamente reconocida por el Estado de Israel: de los 26.513 gentiles reconocidos como Justos entre las Naciones, el mayor grupo es el de los polacos, un total de 6.706.


Prisioneros judíos del campo de concentración de Gęsiówka, después de ser liberados por soldados del Armia Krajowa, la principal organización de la resistencia antinazi polaca (vemos a dos de ellos con cascos alemanes capturados y brazaletes con la bandera polaca) el 5 de agosto de 1944, durante el Alzamiento de Varsovia.

Grabowski niega el enorme sacrificio de los polacos para salvar a judíos

Grabowski también afirma: “En Polonia existía muy poca simpatía hacia los judíos que estaban siendo asesinados en masa, y la gente que se arriesgó a ocultarlos se enfrentaba ante todo a una posible denuncia por parte de sus vecinos”. Ya hemos visto las cifras de polacos que se implicaron en la salvación de judíos. Deducir de eso que tenían “muy poca simpatía” por los salvados resulta cuanto menos sorprendente. Pero además, es obligado señalar que Polonia fue el único país ocupado por los nazis en el que esconder a judíos se castigaba con la ejecución inmediata de todos los habitantes de la casa. Grabowski no lo menciona -cuesta entender que omita ese dato hablando precisamente de esta cuestión-, y tampoco dice que, a pesar de ello, 450.000 polacos ocultaron a judíos, según el historiador estadounidense Richard C. Lukas. Y muchos lo pagaron con sus vidas.

Equipara a Polonia y el Holocausto con Turquía y el Genocidio Armenio

De todas las fuentes que pudo elegir El País para ensuciar la historia de Polonia, fue a escoger a una de las más desacreditadas. Sirva como muestra que en septiembre del año pasado Grabowski comparó la actitud del gobierno polaco con la del gobierno turco y su negación del Genocidio Armenio. Lo que se le olvidó decir es que dicho genocidio fue cometido por el gobierno turco, mientras que el Holocausto no fue perpetrado por Polonia, sino por Alemania.

Molesto con los homenajes a los héroes de guerra polacos

Poco después, en una torpe contrarréplica al embajador polaco en Canadá, Grabowski despreció abiertamente los homenajes a los héroes de guerra polacos: “Los constantes recordatorios y celebraciones del sacrificio polaco y de la rectitud polaca en la época de la Shoah son hoy en día un ejercicio de marca de la política histórica del estado polaco dirigida a las audiencias extranjeras. Esos recordatorios y celebraciones son homenajes a quienes lucharon y murieron por derrotar al nazismo. ¿Qué sugiere, que esos héroes vuelvan al ostracismo en el que estuvieron durante el régimen comunista? Grabowski también afirmó: “Algunos de los Justos estaban tan temerosos de sus vecinos que guardaron silencio sobre sus nobles acciones durante décadas después de la guerra.” ¿Estaban temerosos de sus vecinos o de la represión comunista contra los miembros del Armia Krajowa? Lo más llamativo de este “historiador” es su total ceguera hacia los numerosos actos de heroísmo protagonizados por polacos en aquella guerra. Grabowski elude citar toda la ayuda prestada por polacos a los judíos, como si esa información le provocase urticaria. Dice mucho de un historiador que sacrifique la verdad histórica -obviando datos y hechos tan relevantes como los citados-, simplemente porque no encaja en su parcial interpretación de lo ocurrido.


Ficha de prisionero del oficial polaco Witold Pilecki en el campo de concentración de Auschwitz

Lo que hay detrás de la inquina de El País contra Polonia

El País adolece del mismo sectarismo histórico. En un texto de unas 1.100 palabras, su redactor, Guillermo Altares, no dedica ni una a los polacos que ayudaron a salvar a judíos, a los que fueron asesinados por prestar esa ayuda, ni tan siquiera a Witold Pilecki, un héroe polaco que se infiltró en Auschwitz para informar sobre el Holocausto y cuyo informe fue ignorado por los británicos, que rechazaron la petición del Gobierno polaco en el exilio para bombardear el campo y facilitar una fuga de prisioneros. Dedicar un artículo a hablar de Polonia y de los judíos en esa contienda y no decir nada de esto sólo se puede explicar como sectarismo y mala fe, una actitud cuya causa no resulta difícil de imaginar. El País es un periódico de izquierdas y su inquina contra el catolicismo ha llegado a rozar el ridículo, como cuando tachó de “integristas” a los que contamos los años desde el nacimiento de Cristo. Que millones de polacos católicos y conservadores combatiesen al nazismo es algo que debe fundir los cuadriculados esquemas ideológicos del periodismo izquierdista. Por eso El País dedica a ensuciar el heroísmo de esos polacos un infumable libelo como el que publicó el pasado domingo, igual que hace unos años propagó un montaje de la KGB para difamar al Papa Pío XII, que según el rabino David Dalin -un historiador judío- salvó a entre entre 700.000 y 860.000 judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

(Foto: Associated Press. Oficiales nazis en un encuentro cerca del campo de exterminio de Auschwitz. A la izquierda está Josef Mengele. El segundo es Rudolf Höss, comandante del campo de Auschwitz. El tercero es Josef Kramer, comandante del campo de exterminio de Birkenau)

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  1. JFM

    Otra de las razones por las que Stalin se le tenia jurada a Polonia es porque le derrota soviética ante Varsovia fue causada porque la derrota antre Varsovia fue causada por Stalin ya que el Ejercito del que era comisario politico (o sea con poder de desdecir al general) no cubrio le flanco de Tujchavki

    Tujachevski fue fusilado en 1938 no en pequeña parte para borrar este episodio.

  2. Alberto

    Esto les he mandado yo:
    Estimado Sr.D.Antonio Caño
    Director Diario El Pais

    Por la presente le hago llegar mi más enérgica repulsa por el lamentable, tendencioso y mal documentado artículo titulado “Polonia reescribe su historia en la Segunda Guerra Mundial” publicado en su periódico el pasado lunes 27 de marzo.
    Resulta ciertamente sorprendente que a raíz de la publicación por el IPN (Institut Pamieci Narodowy) de una lista con los nombres de guardias alemanes de los campos de exterminio alemanes en Polonia ( ¡ Sorpresa los guardias de los campos alemanes en la Polonia ocupada por los alemanes eran alemanes !), el articulista desarrolle un extenso artículo cuya conclusión es que Polonia intenta blanquear su historia durante la Segunda Guerra Mundial.
    Y para ello se basa en los trabajos de dos historiadores que son conocidos por ser bastante tendenciosos con respecto a este tema, bueno… a Jan T Gross no se le puede considerar realmente ni siguiera historiador, y sus “descubrimientos” ( es que hay dos investigaciones anteriores, una Polaca del año 49 y una alemana del 67 )sobre la masacre de Jedwadne ya quedaron desacreditados por una investigación llevada a cabo por el IPN en 2003 (hace 14 años, mucho antes de esta supuesta campaña de blanqueamiento) , que demostraba que las conclusiones de Gross no son válidas, ya que falsea los datos y circunstancias de los hechos para poder presentar la masacre como una acto de barbarie de medio pueblo asesinando al otro medio, para ello multiplica por 5 el número de muertos, que pasan de los 340 reales a 1500 (las fosas se han excavado), por otro lado omite que tropas de la gendarmería alemanas estaban presentes en el pueblo y que siendo los únicos armados en el mismo, probablemente también fueron los instigadores, que por declaraciones de los judíos supervivientes se ha identificado a los cerca de 40 vecinos polacos que participaron en la masacre (no era medio pueblo), y que los judíos que se salvaron lo hicieron porque les ocultaron otros vecinos gentiles jugándose su vida y la de sus familias.
    Su articulista tampoco parece haberse informado mínimamente de que:
    – En 150 pueblos polacos todos los vecinos judíos fueron salvados por sus vecinos gentiles.
    – Que Polonia era el único país de ocupado donde ser descubierto ayudando a un judío o escondiéndolo suponía la ejecución inmediata de todos los habitantes del hogar donde se le hubiera ayudado.
    – Que Polonia tenía con diferencia el mayor movimiento de resistencia en Europa con unos 400.000 miembros para un país de 30.000.000.
    – Que este movimiento de resistencia era el único en la Europa ocupada con una sección “Zegota” cuya misión exclusiva era ayudar a los judíos.
    – Que historiadores como Hans G Furth y Richard C. Lukas publicaron estudios en el Journal of Holocaust and Genocide Studies estimando en aproximadamente 1.000.000 la cifra de polacos que ayudaron de alguna manera a salvar de judíos, otras autores las elevan a 3.000.000 incluso.
    – Que en Polonia, contrariamente a lo ocurrido en el resto de países ocupados los alemanes no consiguieron establecer una administración o gobierno local colaboracionista, ni tampoco pudieron formar unidades militares integradas por voluntarios polacos.
    – En Polonia el Gobierno Clandestino (Supeditado al legítimo de Londres) tenía tribunales que juzgaban y condenaban a los colaboracionistas, y la sentencia era la muerte, también lo era para los extorsionadores y delatores de judios…
    – Por su puesto hubo personas que por cobardía, por maldad, por odios personales, colaboraron individualmente con los alemanes, que denunciaban a judíos y miembros de la resistencia, que extorsionaban a los judíos bajo la amenaza de denuncia, pero se calcula que por cada uno de éstos colaboracionistas hubo 20 o 30 personas que se jugaron su vida y la de sus familias por ayudar a los judíos.
    – No le quiero aburrir contando el caso del capitán Witold Pilecki, pero en Austwicz voluntariamente para poder enterarse de lo que ocurria allí, que formó un nucleo de resistencia en el campo y escapó contando los horrores que allí sucedían, o Jan Karski, el correo del horror, mensajero de Gobierno Polaco que salió de Polonia con las noticias de los campos de exterminio, al que nadie creía. O de los esfuerzos del Gobierno Polaco en Londres pidiendo a sus aliados británicos y americanos que bombardearan los ferrocarriles que llevaban a los campos… ruegos que cayeron en saco roto…
    – Ningún país tiene tantos Justos entre las Naciones como Polonia, ninguno consiguió salvar a tantos de sus judíos como Polonia.
    Nadie niega que hubo hechos totalmente condenables, pero fueron hechos aislados cometidos por individuos aislados, fueron la excepción. La regla, en toda su enormidad, fue exactamente la contraria a lo que su artículo pretende inferir.

    Finalmente le dejo un texto literal de la escritora Zofia Kossak-Szuczcka, una famosa escritora polaca de la época que escribía para la prensa católica y cuyas opiniones serían consideradas hoy antisemitas ( en su periódico la calificarían ustedes de “ultracatólica” tratando de desacreditarla). Leálo para que sepa la opinión que tenía una polaca nacionalista, católica y ciertamente, no muy amiga de los judíos como nación, sobre lo que estaba ocurriendo.
    En 1942 los alemanes comenzaron la liquidación del Ghetto de Varsovia, sabiendo las horribles condiciones en que se estaba produciendo, escribió el manifiesto “Protest” del que se distribuyeron 5.000 copias, en él, sin tratar de ocultar o blanquear su opinión sobre los judíos decía:
    “Todos perecerán… Pobres y ricos, viejos, hombres, mujeres, jóvenes y niños, también católicos con el nombre de Jesús y María en los labios, junto con los judíos. Su única culpa es haber nacido en la nación judía, condenados al exterminio por Hitler (…) Inglaterra calla, también América, incluso el influyente judaísmo internacional, tan sensible en sus reacciones ante cualquier transgresión de los derechos de su pueblo, calla. Polonia calla (…) los judíos moribundos están rodeados de una turba de Pilatos lavándose las manos inocentemente (…) aquellos que callan ante el asesinato se convierten en cómplices (…) nuestros sentimientos hacia los judíos no han cambiado, seguimos pensando que son enemigos políticos, económicos e ideológicos de Polonia. Pero esto no exime a los católicos polacos de su deber de oponerse al crimen que se comete en Polonia. Dios nos exige que protestemos. Dios, que prohíbe matar. Nos lo exige nuestra conciencia cristiana. Todo ser humano tiene derecho a ser amado por sus semejantes. La sangre de los indefensos pide venganza al cielo. Aquellos que se oponen a nuestra protesta, no son católicos. (…) No creemos que Polonia se beneficie de las crueldades de los alemanes, al contrario… Sabemos cuán venenoso es el fruto del crimen… Aquellos que no entiendan esto, y que crean que puede construirse un futuro para una Polonia orgullosa y libre aceptando el sufrimiento sus semejantes, ni son católicos, ni son polacos”

  3. Muy buena la carta, Alberto. ;-)

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