Su hijo sufrió un accidente y se negaron a tratarle porque era muy costoso

Eutanasia: un testimonio que no verás en La Sexta sobre el efecto de devaluar la vida

La ley totalitaria de eutanasia que promueve el PSOE podría acabar generando en España el mismo ambiente que en Holanda, fomentando que los pacientes se sientan como una carga y un estorbo.

Eutanasia en España: los socialistas retoman la senda iniciada por los nacional-socialistas
El valiente discurso de una diputada de Vox contra la ley totalitaria de eutanasia del PSOE

No es casualidad que los promotores de la eutanasia sean los mismos que promovieron la legalización del aborto. Con éste se está presionando a las madres con menos recursos para que se deshagan de sus hijos, financiando el aborto con dinero público pero rechazando toda ayuda durante el periodo de gestación para las madres que quieren dar a luz (recordemos, sin ir más lejos, que el pasado verano el PSOE atacó a Vox por pedir ayudas para las madres embarazadas sin recursos). Con ello, los progres han extendido la idea de que la vida del hijo por nacer no vale nada, y que si la madre es pobre, ese niño no merece nacer. Que estos desalmados se presenten como los defensores de los más necesitados no deja de ser una burla a la inteligencia.

Es imposible ocultar el móvil último de los políticos que promueven esta barbaridad. El nazismo defendió sin rodeos el ahorro económico que supondría deshacerse de los discapacitados. La izquierda actual sabe que decirlo a las claras sería muy impopular, por eso intenta disfrazar sus proyectos eutanásicos con una falsa piedad. Por el contrario, la verdadera piedad es ayudar y cuidar al que lo necesita, y no animarle a morir. Una ley que propone la muerte como alternativa al dolor sólo sirve para restar valor a la vida de enfermos y ancianos. En Holanda, la eutanasia ha tenido como resultado un creciente descuido de los cuidados paliativos. Un informe elaborado en 2001 reveló que a más de 28.000 pacientes se les negaron o retiraron tratamientos que podrían haber prolongado sus vidas. La promoción de la cultura de la muerte ya está generando efectos perniciosos en España antes incluso de la legalización de la eutanasia.

Un ejemplo de ello es el testimonio de un padre de Valladolid que ha tenido que llevar a su hijo a un hospital de Vigo. El chico sufrió un accidente y en su ciudad natal se negaron a tratarle, pues el coste de su tratamiento es de 10.000 euros mensuales. Su padre ha contado su experiencia en este vídeo publicado por Abogados Cristianos:

Por supuesto, no verás ni este ni otros testimonios contrarios a la eutanasia ni en La Sexta ni en otros medios progres. Depende de ti que ese testimonio llegue a más gente. ¡Compártelo!

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Comentarios (Blog):

  1. Luna

    Lo que se está pretendiendo con la imposición de la eutanasia es hacer un recorrido, como ya se hizo con el aborto. Pretenden ahora hipnotizarnos con casos como el de Diego de Sampedro y no salirse demasiado de las orillas de una película (“Mar adentro”) cuando lo que se hace es aplicarla de modo muy diferente. Vamos por unos “supuestos” que se han ceñido muy poco, quedando todo en una abstracción lo más difusa posible, a fin de que ya de entrada pueda aceptarse casi todo, bastando con dramatizar las situaciones o llevar un silencio absoluto sobre los casos reales.

    El simulacro de debate de anteayer en el Congreso no tenía otro objeto que el de llenar un tiempo y cumplir requisitos para la tramitación parlamentaria, pero se eludió todo análisis y cualquier introspección sobre lo que se pretende aprobar, salvo las honrosas excepciones de Lourdes Méndez (Vox) y José Ignacio Echániz (PP). El resto se dedicó a llenar de vacío, para que no se pudiera debatir. Nada importó que Echániz dijera que un alarmante número de muertos en Holanda por aplicación de la eutanasia no había presentado ningún consentimiento informado porque lo mismo se quiere para España.

    Nos presentan unos grandes dolencias, otros consideran que no es necesario dolor, que basta con una enfermedad incurable e incluso no tanto. Los más radicales, que yo hago lo que quiero con mi vida y que el estado no me mate es de fascistas católicos y represores, claro. Sea como fuere, que todo ha de quedar en relativismo porque “ya somos todos maduros para tomar estas consideraciones”… Así, los 47 millones de españoles, toditos. Nos dicen que “·no obligan a nadie” a morificarse, faltaría más. Y aquí parece que sea libertad absoluta que quien quiera sea banderilleado y quien nop, pues no. Eso sí, prohibido fumar, que es malo para la salud. Tenemos entonces que el tan traído y llevado como supuesto (e inexistente) debate en que dicen que tantísima gente pide que sea un derecho no existe en absoluto, que eso lo deciden ellos y el resto de mortales, a morir como tales o a no morir, pero sin poder debatir. No me gusta nada el humor macabro pero así me sale y no puedo expresarlo de otra forma.

    Está visto que tenemos la “libertad” de que nos obliguen a aceptarlo, y que en caso de que no la ejerzamos no tendremos ninguna porque así funciona este sistema que llamamos progre. Quede claro que no es justo, tampoco libre.

    No sólo va a darse una extensión que comience por los casos de enfermos terminales y que sufren, sino también de los cuidados necesarios para que esto no ocurra. Así, cada vez se requerirán menos dolores o gravedad patológica y llegaremos a los extremos que delataba Bernhard Nathanson, como el de un cólico nefrítico o una depresión, que bastaron para justificar la eutanasia. Y se propondrá el exterminio de personas con síndrome Down, minusválidos, ciegos o sordos.

    En el párrafo anterior hablaba de impedir los cuidados necesarios para evitar que se agrave la enfermedad, es que la eutanasia no tiene límites. Si puedo matar al enfermo cuando llega a un estadío en que “es legal”, ¿Para qué impedir el mismo cuando me conviene por ahorro o él me dice que lo quiere?. Ojo, que se está aprobando una posible dejación de cuidados médicos y un más que probable ahogo por parte de la Administración pública para forzar este ejercicio, que aquí hay muchos gatos encerrados.

    Tenemos ahora a unos psicólogos que se juegan la inhabilitación y penas si atienden de determinada manera a los homosexuales, poco falta para que en esa cartilla también se fijen aspectos relativos a cuidado de depresiones, a animar simplemente a un enfermo que lo está pasando mal o apartar visiones que no son reales para que pueda elucidar su estado y ver que saldrá adelante. Y ya veremos si no se intenta penar también a los familiares que demuestren el natural cariño por el paciente y le animen a vivir, o si se prohíbe su acceso.

    Hay un mercado que está íntimamente interesado por cuestiones económicas. Pongamos por caso las compañías de seguros o las mutuas, quienes tienen que afrontar gastos hospitalarios que llegan a ser gravosos y bien podrían dejar de hacerlo si el paciente muere. Puedo ver y vaticinar que ofrecerán en sus cláusulas ventajosas eutanasias con calmantes, no dolorosas y rápidas como parte del menú. Porque aquí hay mucho negocio y ningún respeto por nadie.

    En el campo sociológico se puede dar una epidemia de muertes por imitación. Todos los periodistas saben que hay que cuidar con especial delicadeza las noticias de suicidios y de malos tratos porque el leerlas puede instigar a potenciales seguidores que en otra situación no actuarían. Aquí puede darse el mismo efecto, arrastrando el conocimiento de la eutanasia a otros y generando una oleada de muertes.

    Pero los que más me pasman son aquellos que argumentan que “una muerte vida es el exponente de una vida digna”. Una persona con dignidad reconoce que ni ella ni el Gobierno ni nadie puede dar muerte a otra, nos escandaliza la pena de muerte hoy en día pero aceptamos que se aplique a inocentes, no vayamos además a aplaudirlo. ¿Muerte “digna”?¿Qué es eso? La muerte es igual para todos y a todos nos iguala, aunque cada uno tengamos expectativas diferentes ante ella. La muerte es sólo el final de esta vida y en sí, no tendrá indignidad ni en el peor de los casos. Lo que sí puede ser digno es el trato al moribundo.

  2. Luis A. Recinos

    Pues eso. Si a la evidencia histórica nos remitimos, es evidente que el socialismo/comunismo y otros conocidos toralitarismos, siempre han estado del lado de la destrucción y de la muerte y no del desarrollo y de la vida. Por eso dice el Dr. Dennis Prager que “el socialismo todo lo destruye.” No deja de ser irónico que, entre las primeras medidas “sociales” del actual régimen, se haya votado a favor de eliminar a aquellos que representan “cargas sociales”. Muy revelador de los valores y las prioridades de los chicos progres.

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