El Papa polaco tuvo un papel determinante en la caída del comunismo en Europa

Se cumplen 100 años del nacimiento de San Juan Pablo II: el Papa de la Libertad

Tal día como hoy en 1920, en una Polonia amenazada por una invasión soviética, nacía en Wadowice el niño Karol Józef Wojtyła, hijo de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska.

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Un sacerdote que trabajó en una cantera

Karol sufrió la ocupación alemana de Polonia desde septiembre de 1939, durante la cual trabajó como cantero y en una fábrica química, llegando a estar buscado por la Gestapo, la temible policía política de la dictadura de Adolf Hitler. Karol entró en un seminario clandestino en 1943, siendo ordenado sacerdote en 1946 bajo una nueva ocupación, en este caso la de la dictadura soviética. En 1958 fue consagrado como obispo auxiliar de Cracovia por el Papa Pío XII, siendo consagrado como arzobispo de esa misma diócesis en 1962 por el Papa Pablo VI. Karol sólo tenía entonces 42 años y era un hombre brillante y conocido por su optimismo. Pronto la dictadura comunista polaca fijó sus ojos en él, llegando a espiarle incluso en su confesionario.

El pequeño Karol con sus padres, Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. El padre de Karol había sido oficial del Ejército Austro-Húngaro y después fue capitán del Ejército Polaco. Su madre era de origen lituano. Hace poco comenzó el proceso de beatificación de ambos.

Su elección como Papa y su primer viaje a Polonia

Nombrado cardenal en 1967, Karol fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978 tras la muerte de Juan Pablo I, convirtiéndose así en el primer pontífice polaco y eslavo de la historia de la Iglesia Católica. Su elección provocó una colosal alegría entre sus compatriotas polacos, y también una honda preocupación entre los dirigentes del bloque soviético, ya que el arzobispo Wojtyła se había destacado por su firmeza de carácter frente a la dictadura comunista. Uno de los primeros viajes de los muchos que haría durante su pontificado fue precisamente a su tierra natal. El 2 de junio de 1979 Juan Pablo II llegaba a Varsovia, convirtiéndose en el primer Papa que visitaba una dictadura comunista, siendo recibido por más de un millón de personas. En el santuario de Jasna Gora, el Papa consagró su país natal y todas las Naciones a la Virgen de Czestochowa, la Patrona de Polonia.

Juan Pablo II en su primer viaje como Papa a su Polonia natal a comienzos de junio de 1979. Fue recibido por más de un millón de personas. En el santuario de Jasna Gora consagró su Patria y a todas las Naciones a la Virgen de Czestochowa, Patrona de Polonia.

Una semilla de Libertad que el comunismo intentó arrancar mediante la violencia

Había empezado a germinar una semilla de Libertad que acabaría por florecer en todo el bloque soviético. Los totalitarios intentaron frenar ese movimiento mediante la violencia. El 13 de mayo de 1981 el Papa sufrió un intento de asesinato a manos de Alí Agca, un atentado que fue alentado por la Unión Soviética y del que el pontífice consiguió sobrevivir milagrosamente, atribuyendo ese hecho a la Virgen de Fátima, cuya festividad se celebraba en esa jornada. Además, en diciembre de 1981 la dictadura comunista polaca declaró la ley marcial, que duró más de un año y medio y que se saldaría con 91 personas asesinadas y miles de arrestados, en un intento desesperado del régimen por frenar al sindicato católico Solidarność.

Miembros del sindicato católico polaco Solidarność (Solidaridad), que tuvo un papel importantísimo en la caída del comunismo en Polonia. Juan Pablo II brindó su apoyo a este movimiento.

Una revolución pacífica que acabó hundiendo el comunismo en Europa

El apoyo del Papa a ese movimiento sería fundamental para ir minando a esa dictadura, que acabaría cayendo en el verano de 1989, con lo que Polonia se convirtió en el primer país europeo que se liberaba del yugo comunista después de 45 años (la República Popular Polaca, títere de la URSS, había sido instaurada en 1944 con la llegada del Ejército Rojo al país). En octubre de 1989 se derrumbó la dictadura comunista de Hungría, un país históricamente hermanado con Polonia. Unas semanas más tarde caía el Muro de Berlín. El Papa polaco, con su mensaje cristiano de amor y esperanza y con su fortaleza y firmeza frente a la tiranía comunista había desencadenado una revolución pacífica que acabó por hundir el imperio soviético en la Europa Oriental. En 1987, Juan Pablo II había plasmado el fundamento de ese cambio en una carta dirigida al presidente de EEUU, Ronald Reagan:

“Un renacimiento de libertad es continuamente necesario: libertad para ejercer la responsabilidad y la generosidad, libertad para afrontar el desafío de servir a la Humanidad, la libertad necesaria para llevar a cabo el destino humano, libertad para vivir de la verdad, para defenderla contra cualquier distorsión o manipulación, libertad para observar la ley de Dios, que es el modelo supremo de toda libertad humana, libertad para vivir como hijos de Dios, seguros y felices”.

Tanto Reagan como Wojtyła tuvieron un papel fundamental en la caída del comunismo en Europa. Significativamente, además del rechazo al comunismo y de la fe cristiana, ambos compartían la devoción por la Virgen de Fátima, y eso que el presidente de EEUU era presbiteriano. Precisamente, en una visita al santuario portugués en 1985, Reagan se refirió al Papa polaco con estas palabras: “Nadie ha hecho más para recordar al mundo la verdad de la dignidad humana, así como la verdad según la cual la paz y la justicia empiezan en cada uno de nosotros”, señalando que “en el ejemplo de hombres como él, y en las plegarias de personas humildes del mundo entero -de personas humildes como los pastorcillos de Fátima-, reside un poder mayor que el de todos los grandes ejércitos y de los hombres de Estado del mundo”.

El entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, con Juan Pablo II en el aeropuerto de Fairbanks, en Alaska, el 5 de febrero de 1984 (Foto: Embajada de EEUU ante la Santa Sede).

Las palabras de estadistas europeos sobre San Juan Pablo II

Hoy en día, San Juan Pablo II es recordado con agradecimiento por millones de personas que sufrieron la opresión comunista. El marzo de 2019, el primer ministro húngaro Viktor Orbán afirmaba: “Sin los polacos, Hungría no sería libre hoy, y Europa no podría haberse reunificado. Los polacos nos dieron el Papa San Juan Pablo II, y también nos dieron el movimiento Solidaridad. Con esto cambió el curso de la historia y pudimos recuperar nuestra libertad y la independencia de nuestras naciones”.

Juan Pablo II con Lech Wałęsa, líder del sindicato católico polaco Solidarność y expresidente de Polonia.

Lech Wałęsa, líder del sindicato católico polaco Solidarność y expresidente de Polonia, recuerda así el primer viaje del Papa polaco a su Patria: “cuando vino a visitar Polonia, centenares de miles de personas salieron a las calles. Hasta los dirigentes comunistas, que se arrodillaban ante el Papa; muchos se habían olvidado de cómo hacer la señal de la cruz, pero se la hacían. El Papa fue un regalo de Dios, nos hizo recuperar la confianza en los valores básicos, como el poder de la verdad. Yo llevaba veinte años de activismo y tenía cuarenta colaboradores, después tuve cuarenta mil. Al año siguiente de la visita del Papa llegamos a diez millones de afiliados sobre 12 millones de trabajadores. El Papa despertó a Polonia y nosotros lo aprovechamos”.

Václav Havel, expresidente de la República Checa y uno de los artífices de la llamada Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia en 1989, dirigió a Juan Pablo II estas palabras el 21 de abril de 1990, cuando se convirtió en el primer Papa que visitaba Praga: “A un país devastado por la ideología del odio llega un mensajero de la paz. A un país devastado por el gobierno de personas ignorantes, llega el símbolo vivo de la erudición. A un país hasta hace poco dañado por la idea de confrontación y división mundial, llega un mensajero de paz, diálogo, tolerancia mutua, respeto y comprensión mutua”.

La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaitė, escribió en 2014: “Juan Pablo II, una persona noble y afectuosa, siempre hablaba el lenguaje de la libertad, la tolerancia y el respeto a los semejantes. Siendo un duro crítico del comunismo, apoyó firmemente la independencia de Lituania y habló por la autodeterminación nacional. Sus obras y su autoridad moral contribuyeron inmensamente a construir una Europa unificada de posguerra”. Hay que recordar que la madre de Juan Pablo II era de origen lituano.

Juan Pablo II con Mijaíl Gorbachov en la Ciudad del Vaticano el 18 de noviembre de 1990. El mandatario soviético apoyó el proceso de canonización del Papa polaco en 2009 (Foto: Reuters).

Curiosamente, las muestras de respeto y admiración por el Papa polaco incluyen también al exmandatario soviético Mijaíl Gorbachov, creador de la política de apertura que acabaría dando lugar a la desaparición de la URSS. En mayo de 2009, el exdirigente comunista respaldó la canonización de Juan Pablo II con estas palabras: “Mi opinión es que debe ser canonizado. Fue una personalidad formidable. Un gran humanista, el más grande, para mí”. Tras la desaparición de la URSS el primer presidente ruso, Boris Yeltsin, mostró su deseo de que Juan Pablo II visitase su país, pero su sucesor, Vladomir Putin, nunca formalizó esa invitación.

Juan Pablo II en visita a Santiago de Compostela en 1982. Fue el primer Papa que entró en la Catedral de esa ciudad como un peregrino. En su quinto y último viaje a España en 2003, el Papa polaco se despidió de España definiéndola como “Tierra de María”.

La despedida más multitudinaria que ha tenido un Papa

El 8 de abril de 2005, el funeral de Juan Pablo II atrajo a un millón y medio de peregrinos a Roma, además de contar con la asistencia de los líderes espirituales de la Iglesia Anglicana las Iglesias Ortodoxas de Grecia, Etiopía y Armenia, el presidente de EEUU George W. Bush, el Rey de España Juan Carlos I y decenas de Jefes de Estado, presidentes y políticos de casi todos los países del mundo, incluidos muchos de países musulmanes e incluso un representante de la dictadura comunista de Cuba. Fue el entierro más multitudinario que ha tenido un Papa, y uno de los mayores encuentros de líderes mundiales que se han celebrado en toda la historia. Fue un merecido reconocimiento mundial a una de las figuras más importantes de la historia de Europa y a una de las personalidades más influyentes y decisivas del siglo XX. Desde España, que él llamó “Tierra de María”, ruego al Papa de la Libertad que interceda por todos nosotros en estos momentos tan difíciles.

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Comentarios (Blog):

  1. Simbad

    ¡Qué gran Papa! Que el interceda por nosotros en estos momentos tan difíciles. Pocos políticos mundiales se acordaron de él; sólo el gran Salvini… Sin duda, este Papa alcanzará el título de “Magno”. San Juan Pablo II, Ora pro nobis.

  2. Alfonso

    ¡Qué terna!
    Juan Pablo II, Reagan y Thatcher… Ellos derrotaron el comunismo en el S.XX.
    ¡Qué bien nos vendrían ahora!
    Necesitamos líderes así… líderes morales, estratégicos y tácticos, tres en uno.

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