La versión en español de la entrevista publicada por la prestigiosa revista polaca

«La perversa memoria de la izquierda»: Pedro Fernández Barbadillo en Do Rzeczy

La prestigiosa revista liberal-conservadora polaca Do Rzeczy ha publicado una interesante entrevista con el periodista y escritor español Pedro Fernández Barbadillo.

La entrevista a Santiago Abascal publicada por la revista polaca Do Rzeczy, en español
La entrevista de la revista polaca Do Rzeczy a un bloguero español que admira a Polonia

El texto en polaco de la entrevista fue publicado hace tres días en el último número de la revista. Do Rzeczy me ha concedido permiso para publicar aquí la versión en español de la entrevista, hecha por la periodista Małgorzata Wołczyk. La selección de las citas destacadas la he hecho yo para esta entrada.

Małgorzata Wołczyk conversa con el historiador Pedro F. Barbadillo, coautor y coordinador de la publicación “Memoria histórica: una amenaza para la paz en Europa”.

Małgorzata Wołczyk: ¿Qué es lo que siente un historiador honesto que ha estado observando durante años la imposición de una versión falsificada y ideológica de la Historia de España del siglo XX por la izquierda?

Pedro Fernández Barbadillo: Gracias por considerarme honesto. Lo que yo siento es impotencia y pena. La clase política y la oligarquía académica parecen haber triunfado. No sólo han impuesto una versión oficial de la historia de España, sino que además planean el silenciamiento de los disidentes mediante multas y amenazas legales. La ley de memoria democrática que prepara la izquierda en el Parlamento es, como ha dicho Stanley Payne, propia de la URSS.

«La ley de memoria democrática que prepara la izquierda en el Parlamento es, como ha dicho Stanley Payne, propia de la URSS»

Cuando les digo a los polacos que el partido comunista está en el gobierno español, que hay manifestaciones con banderas de la URSS y Lenin parece vivo aquí para muchos españoles, no me creen. Piensan que tenéis una típica socialdemocracia europea…

La izquierda española es la más bruta de Europa. Siempre se caracterizó por carecer de pensadores y hasta de escritores con un estilo literario atractivo. Ahora encima un sector de esa izquierda está dirigido por personas menores de 40 años que mentalmente viven en la Guerra Civil y hasta reivindican a Lenin, Stalin, el Che y Fidel Castro. En parte se debe a la destrucción del conocimiento y la historia realizado de manera planeada. Participé en un programa de televisión sobre el derribo del Muro de Berlín y en ningún momento se explicó que quienes lo habían construido fueron los comunistas, ni a cuántos se asesinó por querer huir del ‘paraíso socialista’. Un dirigente del PCE presente en el programa declaró que a él no le gustaba la desaparición del Muro porque había supuesto un triunfo del capitalismo.

«La izquierda española es la más bruta de Europa»

Pero en un punto resultaron ser más astutos que ustedes, conociendo la importancia de la memoria colectiva. Como dijo uno de los autores del libro: “Quien logra articular su narrativa maestra en el campo historiográfico vence en la batalla cultural”.

La derecha española está a tono con la izquierda nacional. Si ésta es bruta, aquella es cretina. Para la derecha, sobre todo la que manda, la ‘derecha de intereses’, como la definió el historiador Ricardo de la Cierva, lo más importante, casi lo único, es el negocio, el dinero. Y con esa mentalidad, prácticamente marxista, toma sus decisiones políticas. No concibe que los demás pongan sus ideas o creencias, no digamos ya la vida, por encima del dinero. Mientras la bolsa siga abierta, lo demás no le importa. Pero lo espiritual, lo inmaterial, es lo que mueve a las personas y la historia. Y todo ello (medios de comunicación, enseñanza, editoriales…) lo ha entregado a la izquierda, para no tener que discutir. Si a esta rendición de la ‘derecha de intereses’ le sumamos la retirada de la Iglesia de la ‘guerra cultural’, tenemos la victoria casi completa de la izquierda en la construcción de lo que ahora se llama ‘memorias colectivas’ y ‘relatos’. En España está pendiente que los católicos separen su acción política de la aprobación de la jerarquía eclesiástica.

«La derecha española está a tono con la izquierda nacional. Si ésta es bruta, aquella es cretina»

Se solía decir que el general Franco ganó la guerra en el campo de batalla pero perdió en la propaganda. Entonces quizás la culpa fue del Caudillo, el debería saber lo importante que es construir vuestra memoria común para unir a dos Españas, ¿no? ¿Fracasó por falta de política histórica?

El franquismo trató de construir una historia común y de promover la reconciliación. Como Franco era un hombre muy católico y tradicional no comprendió la repolitización de los años 60 y 70 ni el resentimiento de muchos. Aquí es donde fracasó: en encerrar lo que se llamaban ‘demonios familiares españoles’, como el sectarismo y la tendencia a tratar al adversario como un enemigo al que aniquilar. La Iglesia española, a diferencia de la polaca, amparó y legitimó a la izquierda. Ésta le ha premiado descristianizando al pueblo español. En cambio, Franco triunfó en desarrollar España y sacarla del atraso económico y social, que se arrastraba desde principios del siglo XIX.

«Como Franco era un hombre muy católico y tradicional no comprendió la repolitización de los años 60 y 70 ni el resentimiento de muchos»

¿Cómo es posible que una iglesia de mártires, donde 7.000 religiosos perdieron la vida durante la guerra civil y no hubo ni un solo acto de apostasía, pueda renunciar a su misión y someterse a la izquierda tan rápidamente?

Por el ‘buenismo’ que trae el Concilio Vaticano II. También por una nefasta estrategia del pontificado de Pablo VI que acepta el dogma marxista de la ‘victoria inminente del socialismo’. La Iglesia española, dirigida desde Roma, pretendió agradar a la izquierda, porque estaba segura de que gobernaría después de la desaparición de Franco. Así, durante unos años las reuniones de los sindicalistas y políticos de izquierdas se celebraban en instalaciones religiosas, protegidas por el Concordato. Los grandes conceptos, como la reconciliación, la concordia, el diálogo, “el primer socialista fue Jesucristo”, guiaron a esos obispos, que dejaron detrás de sí un erial. En resumen, la Iglesia española, como la italiana, la alemana o las americanas, se ha entregado al mundo, uno de los enemigos del hombre. Muchos sacerdotes y monjas en vez de consagrados son activistas sociales o jefes de ONG.

«La Iglesia española, dirigida desde Roma, pretendió agradar a la izquierda, porque estaba segura de que gobernaría después de la desaparición de Franco»

La imagen de la Guerra Civil española 1936-1939 se utiliza de manera instrumental incluso en el debate político en Polonia, hay dos calcos: los republicanos/democratas lucharon contra los fascistas u otra: los catolicos y los nacionales se sublevaron contra el proyecto de bolchevización de España. ¿Cómo presentar adecuadamente aquel conflicto?

No me pida resumir la Guerra Civil Española en un párrafo. Sólo le puedo decir que no habría sido posible sin la radicalización política y la movilización de masas posterior a la Primera Guerra Mundial, y sin el triunfo comunista en la URSS. En España en 1936, había los mismos fascistas que en Polonia, es decir, cuatro o cinco, y su ausencia se debía a la misma causa: el catolicismo. En las elecciones de 1936, los comunistas obtuvieron 14 diputados; Falange, ninguno. El factor decisivo que provoca la guerra es una izquierda (PSOE, PCE, republicanos de izquierdas) que no aceptaba la regla básica de la democracia: la alternancia en el poder. Las derechas se sublevaron (antes lo habían hecho las izquierdas, en 1934) para evitar ser sometidas a una dictadura similar a la que había en México o en la URSS.

«En España en 1936, había los mismos fascistas que en Polonia, es decir, cuatro o cinco, y su ausencia se debía a la misma causa: el catolicismo»

Los polacos suelen pensar que en el caso de España simplemente entró en vigor algo llamado la quasi-Ley “de la de Palanca” es decir, que el régimen franquista presionó tanto en la dirección nacional-católica que todo tuvo que terminar en lo opuesto. ¿Explicación demasiado simple?

Así lo creo. Se decía que los terroristas separatistas (y socialistas) de ETA dejarían de matar cuando hubiera elecciones libres, autonomía vasca, etc. Asesinaron casi 20 veces más gente en democracia que en el franquismo. No luchaban contra el franquismo, luchaban contra España. Desde los años 30 del siglo XX, los españoles padecemos una izquierda antinacional y anticatólica, que no soporta la libertad ajena ni la nación en la que vive. Y me remito a los discursos de Manuel Azaña en 1930, antes de la proclamación de la II República, que aseguraba que la historia de España estaba equivocada desde, al menos, la derrota de los rebeldes contra Carlos V en 1521.

«Desde los años 30 del siglo XX, los españoles padecemos una izquierda antinacional y anticatólica, que no soporta la libertad ajena ni la nación en la que vive»

Sí, los etarras luchaban contra España a la que odiaban todavía. Por eso me pregunto ¿cómo se podía creer que con la Transición, de repente y de forma milagrosa, todas las heridas sanarán, la gente olvidaría y que solo os espera “una nueva andadura democrática que comenzaría con un borrón y cuenta nueva” (S. Payne)?

Esa creencia absurda y hasta idiota sólo la tenía aquella derecha (monárquicos, democristianos, banqueros…) que quería tratar a Franco como a un paréntesis incómodo en la Historia. Quizás también la tuviera una parte de la izquierda, la civilizada, pero lo dudo. A fin de cuentas, los terroristas provenían de la izquierda. Esta esperanza en un borrón y cuenta nueva indica los complejos de la derecha española y su renuencia a disputar a la izquierda y los separatistas el campo cultural y el debate público. Para la derecha que manda, como dijo Rajoy, “la economía es lo más importante”. La moraleja para los polacos es que las ideas importan y que si no luchas por aquello en lo que crees (Dios, Patria, familia…) la izquierda te impondrá sus ideas… o sus perversiones.

«Si no luchas por aquello en lo que crees (Dios, Patria, familia…) la izquierda te impondrá sus ideas… o sus perversiones»

Pero mientras tanto, la Transición Española se “vendió” como modelo admirable a otros países, ¿tal vez demasiado apresuradamente?

Como dice el profesor Payne, al que usted cita, en el siglo XIX España se convirtió en el país de las guerras civiles. En los planes de muchas cancillerías se contaba con la posibilidad de un conflicto civil, no tan violento como la guerra de 1936-1939, agravado por el ejemplo del gobierno revolucionario de Portugal. No sucedió nada de eso. Y aunque no se puede considerar ‘pacífica’ una Transición en la que los diferentes terrorismos de extrema izquierda asesinaron a más de mil personas, el resultado general, visto desde el extranjero, no fue tan malo (teniendo en cuenta las expectativas). Por eso, la Transición española se constituyó en modelo para la salida de dictaduras (militares de derecha o comunistas) en Iberoamérica y en Europa del Este. En África y Asia no ha habido ‘transiciones a la democracia’. ¿Quizás porque la democracia y los derechos de la persona son conceptos europeos / cristianos?

«En África y Asia no ha habido ‘transiciones a la democracia’. ¿Quizás porque la democracia y los derechos de la persona son conceptos europeos / cristianos?»

Muchos polacos consideran que fue un error seguir vuestro modelo “con un borrón y cuenta nueva” y fue por eso que los comunistas polacos no fueron juzgados y como consecuencia se convirtieron en oligarcas, se apropiaron de la propiedad nacional y quemaron los archivos. ¿Quizás haya muchos españoles que necesitan también condenar a la dictadura franquista de forma simbólica a través la Ley de Memoria Historica y crear la memoria colectiva?

Aunque la Polonia comunista y la España franquista acaban en sendos regímenes democráticos y en la integración de ambas naciones en la Unión Europea y la OTAN, los puntos de partida son muy distintos, casi opuestos. En España, la dictadura se desmonta a sí misma y deja como legado la octava potencia industrial del mundo. En Polonia, el comunismo cae por la presión popular y en una situación de represión, pobreza y racionamiento. La amnistía la reclamaron en España las izquierdas y los nacionalistas, incluso para liberar a terroristas implicados en asesinatos y en colocación de bombas, aunque ahora sostienen que fue una exigencia de las elites franquistas. La mentira, como el hambre, es una compañera inseparable de la izquierda. El gran error que los europeos estamos pagando es que en 1989 no se le hiciera al comunismo un juicio de Nüremberg similar al que tuvo el nacionalsocialismo alemán.

«El gran error que los europeos estamos pagando es que en 1989 no se le hiciera al comunismo un juicio de Nüremberg similar al que tuvo el nacionalsocialismo alemán»

¿Cómo remediar la situación en Espana tan dividida? Sin memoria colectiva, una comunidad política es imposible. Sin memoria axiológica se forma una multitud susceptible de cualquier manipulación, es la memoria la que constituye una comunidad política…

España está gobernada desde el acceso al Gobierno del socialista Rodríguez Zapatero (2004), por unas élites a las que, como acaba de escribir en un artículo un gran historiador (que no tiene el título universitario de tal), Jesús Laínz, “les produce asco el país en el que les tocó nacer”; y, por desgracia, “de nada sirve gastar saliva ni tinta intentando explicarles su error”, porque “lo llevan en las venas”. Es una exacerbación del odio a sí mismos, al cristianismo y a Occidente que vemos en muchos jóvenes, tan airados como privilegiados, desde Noruega a Australia. En las condiciones actuales, la sutura es imposible. Se enfrentan dos cosmovisiones: la que pretende la destrucción de las naciones cristianas mediante el ateísmo, el globalismo y la esterilidad voluntaria, y la que pretende conservar (no digo expandir) el sentido divino del ser humano. Y va ganando la primera. Los españoles deberíamos estar unidos en la reivindicación de una nación que dibujó el mundo actual, pero es imposible, porque esos navegantes llevaron la fe católica, lo que el mundo hoy repudia. Y si los polacos convirtiesen sus iglesias en museos, aceptasen docenas de miles de supuestos ‘refugiados’ y convirtiesen Varsovia en Estocolmo, serían aprobados por Bruselas y la CNN.

«Si los polacos convirtiesen sus iglesias en museos, aceptasen docenas de miles de supuestos ‘refugiados’ y convirtiesen Varsovia en Estocolmo, serían aprobados por Bruselas y la CNN»

Sólo nos queda seguir diciendo la verdad con la esperanza de que un día Dios decida que el péndulo bascule hacia nuestro lado. ¡Mucho peor estaban los españoles que se unieron a Pelayo en Asturias o quedaron sometidos a los musulmanes! Y también mucho peor estábamos hace 20 años, cuando habría sido impensable la publicación de libros como ‘Memoria histórica: amenaza para la paz en Europa’.

Foto: Actuall.

¿Quieres que Facebook y Twitter decidan por ti lo que debes leer de este sitio? Suscríbete gratis al boletín diario del blog:

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. JuanM

    Muy agradecido le estoy, Elentir, por el trabajo de acercarnos las cosas buenas, interesantes e importantes como esta entrevista.

  2. Clemente Avizores

    Estupenda entrevista. Muchas gracias por publicarla aquí. Pedro F. Barbadillo es un escritor al que admiro y sigo desde hace tiempo, concretamente desde que un amigo común me hizo llegar alguno de sus trabajos siendo estudiante.

  3. Luis Carlos

    Nos han dicho que necesitamos humildad y autocrítica para no convertirnos en fanáticos, pero en realidad nos han manipulado emocionalmente para caer en el autodesprecio, vergüenza y complejo de culpa, como si sólo nosotros tuviéramos toda la responsabilidad y ellos nada de lo que arrepentirse.

    Y encima esos hipócritas se atreven a dar sermones sobre fanatismo, odio y intolerancia cuando son ellos los primeros que olvidan el respeto hacia la dignidad humana, la base de nuestros derechos como personas. ¿Cómo es posible que veamos como una amenaza potencial, como lobos con piel de cordero, a los creyentes que van a misa los domingos, pero no se ve ninguna señal de peligro en los antisistema que destrozan mobiliario urbano o que escriben en las fachadas de las iglesias “¡ARDERÉIS COMO EN EL 36!”? Por no hablar de que se callan como tumbas sobre la homofobia en los países islámicos, o la completa falta de libertad religiosa en la dictadura china, con brutales persecuciones a distintas comunidades, como los iugures o los seguidores de Falung Gong?

    Y la izquierda en su ciega arrogancia se cree que cuando callamos no es porque le hayamos dado la razón, sino porque nos damos cuenta de la inutilidad de intentar razonar con semejante fanáticos que sólo saben intentar humillar al pobre que ose llevarle la contraria.

  4. Rekiano

    Excelente artículo. Me quedo con un frase exencialmente magnífica.

    «El gran error que los europeos estamos pagando es que en 1989 no se le hiciera al comunismo un juicio de Nüremberg similar al que tuvo el nacionalsocialismo alemán»

    Eso le pesará a Europa durante siglos.

Opina sobre esta entrada:

Debes iniciar sesión para comentar. Pulsa aquí para iniciar sesión. Si aún no te has registrado, pulsa aquí para registrarte.