El miedo es una poderosa emoción humana y, por ello, ha sido utilizado de forma perversa por políticos de distintas ideologías.
La utilización política del miedo
Esa utilización política apela a menudo a peligros reales. Uno de los ejemplos que ya he citado aquí muchas veces el caso del "voto del miedo" a la izquierda, que es utilizado desde hace muchos años por algunos partidos que después hacen las mismas políticas que la izquierda en muchos aspectos. En el otro lado del mapa político está el miedo al fascismo, utilizado de forma sistemática para etiquetar como "fascistas" a todos los que no suscriben los dogmas de la izquierda.
El miedo también se ha utilizado para que la gente acepte cosas que de otra forma serían impensables. No cuesta mucho encontrar ejemplos de esto en el mundo actual. Sin ir más lejos, el catastrofismo climático está siendo utilizado desde hace décadas para justificar políticas que perjudican gravemente nuestra economía, por ejemplo, en el sector de la automoción. También tenemos el caso de un miedo a la inseguridad que es del todo razonable viendo los niveles de delincuencia que hay en ciertos países, pero a veces lleva a justificar actitudes que son radicalmente injustas, como lo es prejuzgar a la gente por su raza o su nacionalidad.
La banalización política del miedo
Con todo, al hablar sobre este asunto, debemos tener en cuenta que tan peligrosa e irresponsable es la utilización política del miedo como su banalización. Hay que tener en cuenta, y digo esto porque algunos parecen olvidarse de esto, que el miedo es un mecanismo de supervivencia. Tener miedo a situaciones peligrosas es una respuesta emocional normal y hasta necesaria en un ser humano. Es problemático dejarse atenazar por el miedo, pero también lo es carecer de ese mecanismo de supervivencia, y esto es válido a nivel individual y también a nivel colectivo. De hecho, la humanidad ya ha pagado una alto precio por ignorar situaciones de peligro.
La banalización de la pandemia de 2020 y sus efectos
Tenemos un ejemplo muy reciente de ello: la pandemia de 2020. Como ya señalé desde este blog, en febrero de 2020, desde la izquierda española se asoció el miedo al COVID con el "fascismo" y la "ultraderecha", afirmando lo siguiente: "El miedo es el virus más contagioso, al que somos más vulnerables. Para la democracia es letal".
Medios de izquierdas criticaron el "alarmismo" por esa pandemia, afirmando que "la mayoría de los casos son leves". Así mismo, un periodista que alertó antes que otros sobre el peligro de la pandemia fue blanco de muchas críticas, pues su programa se emitió el 1 de marzo y el 8 de marzo había manifestaciones feministas que la izquierda no quería desconvocar, que fue uno de los motivos por los que el gobierno de Pedro Sánchez no tomó medidas con antelación. Un retraso que costó casi 75.000 muertos en España en 2020.
La banalización de la amenaza del imperialismo ruso
Paradójicamente, ahora esa banalización del miedo llega desde el otro lado del mapa político. En un escenario internacional marcado por la política agresiva de Rusia, que lleva tres años cometiendo toda clase de atrocidades contra el pueblo ucraniano y que ha dirigido amenazas contra varios países europeos, y ante el giro de la política exterior de EEUU, con una administración que exhibe un desprecio claro por Europa, los países europeos se ven en la necesidad de rearmarse por una cuestión de mera prudencia, pues sería mucho peor haber invertido más en defensa y que finalmente no te invadan (de hecho, una buena inversión de defensa suele tener un efecto disuario entre los potenciales agresores), a que llegue una agresión y el país no esté preparado para afrontarla.
Obviamente, debemos ser prudentes y vigilantes ante el uso que se hace del aumento del gasto en defensa, pues en Europa ya tenemos experiencia del mal uso que hicieron algunos gobiernos (por ejemplo, el de España) del gasto en mascarillas durante la pandemia, pero eso no significa que el rearme no sea necesario. Lo es, al igual que lo es mentalizar a la población de la necesidad de tomar precauciones de cara a una posible situación de guerra, que puede no llegar nunca pero que, si llega, debe encontrarnos preparados. Un ejemplo es el tema de la mochila de 72 horas del que hablé ayer aquí.
Igual que ocurrió durante la pandemia, ahora algunos están lanzando la consigna de que no hay ninguna razón para temer una agresión rusa (los ciudadanos de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, países vecinos de Rusia, no opinan lo mismo y llevan tiempo preparándose para esa situación). También nos dicen que las amenazas "reales" son otras, como si tener una potencia militar destrozando un país europeo no fuese una amenaza real, sobre todo teniendo en cuenta que esa misma potencia (Rusia) está utilizando la inmigración masiva como arma en una guerra híbrida contra Europa.
Esa banalización del miedo se resume en la consigna de "quieren que vivamos con miedo", que últimamente se repite con mucha frecuencia en las redes sociales, en medios de comunicación y entre algunos políticos. Hay una objeción obvia a esa consigna: el miedo es necesario para nuestra supervivencia, ya que nos ayuda a reaccionar con prudencia ante los peligros. Así que si alguien te dice que debes vivir sin miedo a nada, lo que te está transmitiendo es una idea irresponsable que consiste en ignorar los peligros y en actuar como si no existiesen, con los riesgos que eso conlleva a nivel individual y colectivo.
No debemos ignorar los peligros ni dejarnos dominar por el miedo
Para terminar, en cualquier país civilizado es igual de importante no dejarse manipular por quienes utilizan políticamente el miedo y por quienes lo banalizan. Obviamente, determinar dónde se da una u otra situación no siempre es fácil, y por ello es necesario mantener un sentido crítico hacia los mensajes que nos llegan.
Ante los abusos en uno u otro sentido, debemos tener presente que la mejor forma de controlar el miedo es la razón. No debemos dejarnos dominar por el miedo (es lo que hacen algunos que piden que cedamos ante Putin por miedo a sus amenazas) ni debemos ignorar sin más los peligros, como paradójicamente ahora pretenden algunos de los que nos decían que debíamos ceder ante Putin por si declara una tercera guerra mundial, y ahora nos dicen que no debemos rearmarnos, que Rusia no es ningún peligro y que nos están engañando para que creamos que lo es.
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Foto: Alexandra Gorn.
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Comentarios:
wladimir
es cierto…
que es sano tener algo de miedo,porque eso nos pone alerta ante los peligros….pero como sabemos los politicos del sector izquierdista han usado y abusado del miedo para una gran variedad de asuntos de manera frecuente a tal punto que lo han acabado de banalizar….
por otro lado España en particular debe prestar mucha atencion en su defensa ante los peligros de una amenaza militar venida del Este por las Hordas Putinistas y sus secuaces colaboracionistas del fanclub putinista local
tambie deberian ponerle atencion a los peligros locales representados por esos grupos radicales que se han dedicado a realizar ataques y agresiones de caracter politico asi como a las amenazas de los grupos terroristas y Yihadistss que estan en suelo Español preparanto atentados y ataques locales….
y desde el sur al otro lado del mediterraneo por un Reino de Marruecos que se esta armando a gran velocidad con armas ofensivas de gran alcance y mejor tecnologia que con las que cuenta España y que tiene sus propias ambiciones territoriales en suelo Español….
asi como prestar mas atencion a los peligros climatologicico o geologicos asi como vigilar cualquier amenaza de epidemias o pandemias que puedan presentarse provenientes del exterior y se puedan extender en el pais….
y por eso España debe estar muy pendiente de esta clase de amenazas..Ojo a los peligros circundantes tanto en el interior como en el exterior y no dormirse ne los laureles…o «camaron que se duerme,se lo lleva la corriente»….
12:04 | 29/03/25
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