Hay partidos políticos que son como el famoso gato de Schrödinger, que no está vivo ni muerto, según una paradoja de la mecánica cuántica.
En España podríamos decir que tenemos un partido de Schrödinger, el Partido Popular (PP), que no es de derecha pero sí es de derecha, que es liberal y conservador pero no lo es, que defiende la vida pero no la defiende, y así podríamos seguir enumerando paradojas políticas que se resumen, a grandes rasgos, en la máxima de adquirir con los votantes compromisos que dejan de tener validez el día después de las elecciones, una forma de hacer política que acaba por crear mala fama.
Este miércoles, el periódico La Razón, muy cercano a la cúpula del PP, filtraba un supuesto "plan de Feijóo para borrar la cesión ideológica de Rajoy". El citado medio señala lo que dicen sus cuentes en la dirección de ese partido: "aseguran que para apuntalar al público conservador, Feijóo «debe diferenciarse del PSOE, o si no Vox acabará con ochenta escaños». Y es que a base de identificar al PP con el PSOE, Santiago Abascal no deja de crecer en la demoscopia". La Razón explica que esta tendencia preocupa en la dirección del PP, por lo que ha decidido echar mano otra vez de su anzuelo favorito para captar votantes: las promesas.
La Razón filtra que la dirección del PP pretende derogar la ley de amnistía y el cupo catalán (si llega a aprobarse), recuperar el delito de sedición y las antiguar penas por el delito de malversación. En el terreno de la llamada batalla cultural, el diario afín al PP señala lo siguiente sobre los planes de ese partido:
"En el ámbito ideológico, ha dado por sentenciada la Ley de Memoria Democrática, que pretende reemplazar por una de Concordia. O la de Educación, un clásico de todos los gobiernos de la democracia. Antaño, puso en el punto de mira otras normas polémicas, como la llamada ley del «solo sí es sí», cuyos efectos causó estragos con la rebaja de penas para agresores sexuales; o las leyes Trans y de Bienestar Animal".
Significativamente, La Razón no dice ni una palabra sobre la ley del aborto, la ley de eutanasia o la ley de violencia de género, tres leyes que atentan contra derechos fundamentales como son el derecho a la vida, la presunción de inocencia y la igualdad ante la ley. Así pues, el PP cree que podrá pescar a los votantes de Vox usando un anzuelo barato, evitando mojarse para así no perder a los votantes de centro-izquierda a los que también busca captar. Es el problema de ser el partido de Schrödinger, que defiende una cosa y la contraria porque, al final, de lo que se trata es de captar votos aunque haya que engañar a unos y otros, corriendo el riesgo de cabrear a ambos.
Con todo, hoy voy a ser bueno y voy a olvidar por un momento el cabreo que el PP me provocó en 2009 al incumplir su promesa de "libertad lingüística" hecha en las elecciones gallegas de marzo de ese año y traicionada nueve meses después. A pesar de ello, le voy a indicar la vía fácil y difícil que tiene para quitar votos a Vox.
Por supuesto, es una vía fácil y difícil porque estamos hablando del partido de Schrödinger. Si fuese otro partido con las ideas más claras o con un historial de cumplimiento fiel de las promesas hechas a los votantes, no estaríamos ante esa paradoja. El PP sólo tiene que hacer algo tan fácil como demostrar allí donde gobierna cómo va a ser el cambio, derogando las leyes de memoria histórica, las leyes de género y aberraciones como la ley de normalización lingüística de Galicia, que borró de un plumazo los nombres en español de la toponimia oficial.
A eso podríamos añadir medidas provida como las que Vox propuso en 2023 en Castilla y León y que finalmente el PP echó abajo, ya sea por tibieza, por cobardía o porque el PP se ha vuelto tan proaborto como la izquierda. No olvidemos el pin parental que Vox propuso y el PP rechazó, una medida para impedir el adoctrinamiento ideológico en centros educativos, también en regiones gobernadas por el PP. Además, el PP debería reducir drásticamente el gasto político en las regiones donde gobierna, eliminando una larguísima colección de subvenciones como la que ha permitido al PP crear una amplia red clientelar en Galicia.
Por supuesto, algo políticamente tan fácil sería muy difícil para el PP, porque hace ya mucho que dejó de ser un partido liberal-conservador para convertirse en un partido progre y socialdemócrata más. Una transformación en la que su actual presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, ha tenido un papel muy activo. Por eso, Vox tiene mucho margen para seguir subiendo en las encuestas, aunque sólo sea porque tiene el beneficio de la duda: no ha tenido aún la posibilidad de gobernar España y por eso no sabemos si cumplirá o no lo prometido.
En el caso del PP, esa duda hace ya años que se esfumó: es un partido que hace falsas promesas para conseguir votos, riéndose de sus votantes con la esperanza de que cuatro años después a muchos de ellos se les haya pasado el enfado. Yo no olvido 16 años después, y creo que tardaré mucho en olvidar, porque entre mis numerosos defectos no está tener una mala memoria para quienes traicionan lo prometido.
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Foto: Partido Popular.
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Comentarios:
Maria
Muy buen resumen de las “cosillas” que ha ido haciendo y hace el PP. ¡Acertadísima la comparación con el gato de Schrödinger!
Sin embargo, no estoy de acuerdo en la referencia a Vox: “no ha tenido aún la posibilidad de gobernar España y por eso no sabemos si cumplirá o no lo prometido”.
No nos engañemos, la única posibilidad de gobernar España es exigiéndole al PP gobernar juntos. El regalo de los votos por parte de Vox a Feijóo aún lo llevo clavado. La excusa de que lo importante era echar a Sánchez no me vale. Mi voto era para algo más que para echar a Sánchez. Era para implantar políticas de Vox, y no para poner a Feijóo en lugar de Sánchez.
Digamos que eso “se lo perdoné”. Lo que no les he perdonado es que abandonaran sin más un montón de gobiernos regionales. La excusa que pusieron no me pareció suficiente, y más teniendo en cuenta que había muchas más cosas por las que votamos a Vox y que no exigieron en sus pactos regionales. Desde Madrid hicieron cálculos puramente electorales y decidieron que “largarse” del poder les iba a dar más votos que quedarse y quemarse. Vale. Pero esa estrategia en mi pueblo se llama “vivir del cuento” y a algunos ya nos está hartando.
9:28 | 31/07/25
Ramon
Me parece un hallazgo lingüístico lo del partido de Schrödinguer. Sólo una matización. El Pipí, ese partido amarillento, anteriormente azul cielo, antes cálido y ahora tibio, que es acuoso, pero no es agua.. no es liberal-conservador, sino libertino-conservador, porque promueve y acepta todo el libertinaje zurdo al tiempo que sigue siendo conservador, pero ya no de Dios, Patria y Familia, sino que ahora conserva todos los retrocesos zurdos.
«Todo el mundo moderno se ha dividido en conservadores y progresistas. El negocio de los progresistas es seguir cometiendo errores. El negocio de los conservadores es evitar que se corrijan los errores».
G.K. Chesterton
10:12 | 31/07/25
Lunaa
Lo del PP es cono una comedia de situación de aquellas en donde el protagonista es un mendigo que a unos le ha dicho que era cantante y a otros mudo, que se hizo pasar por ciego, cojo o manco cuando pedía y que se pronto se encuentra en un escenario actuando para todos y ha de buscar la forma en que no se le vean las mentiras . Me importa muy poco si pierde todos sus votos por no ser como Vox, haberlo sido y San Seacabó.
Vox saca sus votos porque intenta ser lo normal y lo que debe ser un partido que no se entrega a cosas inmorales con fines electoralistas. Pero a «la razón » [dela sinrazón que a su razón se hace] debiera preocuparle que el PSOE saque los votos que saca porque lo hace de forma deshonesta y si mirasen que nadie pudiera ganarles en honestidad, otro gallo les cantara.
No obstante da lo mismo. Con la nueva democracia no gana el partido que más votos saque sino aquél que mejor imita las estrategias hitlerianas de acceso al poder.
12:10 | 31/07/25
AlbertoAG
Lo que hace falta es que VOX alcance la mayoría absoluta mandando al PP a la irrelevancia política.
15:04 | 31/07/25
Martín Doncel
Cuando la izquierda accedió al poder, cambió la decoración de España, para dejarla a su gusto aceptando, por interés o por convicción, las sujerencias de los separatismos y de la extrema izquierda. A los que no somos de su cuerda ni tenemos sus gustos, no nos ha quedado más opción que aguantarnos, porque nuestro voto, que en dos ocasiones llevó al PP al gobierno, no ha servido ni para cambiar la pintura de las paredes; se ve que el PP estaba muy a gusto con el estilo -ético y estético- impuesto por la izquierda. Un ejemplo: en 1934 los socialistas dieron un golpe de estado contra la Segunda República; en Asturias en dos semanas asesinaron a más de cien personas, entre ellos 36 sacerdotes. En toda Asturias no hay ni siquiera una triste placa que recuerde, en un lugar público, a las víctimas de la represión socialista. Sin embargo, en Oviedo, capital del Principado, se honra con un monumento erigido por la izquierda en un parque público, a una miliciana socialista que murió en una trinchera disparando contra el ejercito de la República, enviado por el gobierno para sofocar el golpe de estado. Hace 6 años que el PP tiene mayoría holgada en el ayuntamiento de Oviedo.
15:09 | 31/07/25
FaramirGL
La primera actividad de cualquier socialista es MENTIR para proteger su ideología tóxica, totalitaria y genocida.
Y, esto es todo lo que se necesita saber del Partido Popular en general, y de su muy socialista jerifalte Alberto Núñez-Rajoy, el vendedor de crecepelo, en particular.
16:06 | 31/07/25
Julio Tuñón
Siempre se dijo y se dice diciendo y lo digo, pp-psoe, psoe-pp, la misma mierda es.La única manera de controlar al pp, si llega a gobernar y de hacer políticas que le marque VOX es gobernando juntos, cosa que sería a la vez bien triste para mi, que VOX llegue a 80 diputados?, quien sabe, en otros países la extrema derecha dio el sorpaso, aquí a saber, pero que VOX se va a disparar segurísimo, y quien sabe si el pp no negocia un programa de mínimos con el psoe a cambio de no gobernar con VOX?, todo es posible con estos peperos.
17:28 | 31/07/25
isanchezgil
Yo no les he perdonado ni les perdonaré nada mientras sigan diciendo que son de «centro» y que prefieren dialogar antes que romper. No se dan cuenta, o si se dan lo esconden muy bien, que no se puede dialogar con la gentuza que, abiertamente y sin rubor, está destruyendo España.
Incluso se ha comentado en alguna ocasión que podrían pactar con los desgraciados de Puigdemont, que nos ofenden todos los días en el Parlamento (véase a esa tipa de los dientes), si les apoyan en una moción de censura. Es obligación de todos ponerles de relieve que no se puede pactar con secesionistas y con terroristas, y la única forma que tenemos de demostrárselo es NO votarles.
20:14 | 31/07/25
Jandro
¡Qué refrescante resulta que el peperío admita al fin la «cesión ideológica de Rajoy». Hasta hace poco, el PP no había hecho nada mal: Rajoy cumplió casi todo y fue estupendo. No estoy exagerando, la prensa pepera afirmaba esta estupidez. Han hecho falta unos cuantos años para que ya no pudieran tapar la luna con un dedo. Rajoy fue una calamidad, una desgracia para España. Tuvo que darle la vuelta como un calcetín y lo único que hizo fue subir los impuestos y apuntalar toda la nefasta bazofia ideológica del PSOE. Se cargó lo que la gente conocía como la «derecha», creyentes como son (y no cobardes) en que en realidad nosotros estamos anticuados y somos reaccionarios y en que el camino que marca la «izquierda» es el que hay que seguir, si acaso solo un poco más despacio. Han estado a por uvas y no se han enterado de nada.
La entrada descontrolada de inmigrantes de los que no sabemos nada es una locura. La religión climática es una amenaza y abrazar cada una de sus ocurrencias fanáticas es una losa para el campo español y para nuestra independencia energética. Y lo más importante: el aborto es una atrocidad, la vergúenza de una época, y hay que derogarlo hasta dejarlo, como máximo, posible en el caso de peligro cierto para la vida de la madre.
Ha hecho falta el hartazgo generalizado y que Vox se dispare en las encuestas para que empiecen a reconocer que Rajoy hizo una «cesión ideológica», que hasta es un eufemismo.
21:14 | 31/07/25
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