"Multilateralismo". Desde hace tiempo, Pedro Sánchez viene manejando esa palabra como la clave de su lamentable política internacional.
Esa "multilateralismo" es, básicamente, el pretexto del dirigente socialista español para acercarse a dictaduras como China y Venezuela, dos regímenes autoritarios que violan los derechos humanos. El 9 de abril advertí aquí sobre una operación opaca para atar a España al mayor régimen autoritario del mundo.
En ese artículo hacía referencia al acercamiento de Sánchez a la dictadura comunista china hasta convertirse en el principal socio de ese régimen antidemicrático en la Unión Europea. En mi texto enlacé una noticia publicada ese mismo día por el diario digital Vozpópuli que advertía que Sánchez volvía a China sin haber explicado los detalles de su encuentro con Xi Jinping de hace un año. Unos detalles que la oposición parlamentaria exigió conocer, pero que -como él hace con tantas otras cosas- el dirigente socialista no quiso revelar.
Cuando un gobierno actúa con opacidad, lo que hace es dar motivos para las peores sospechas. En el caso de Sánchez la deriva de su gobierno y de su partido era ya un terreno abonado para ver un motivo de alarma en esa peligrosa relación con una dictadura. El socialismo español está sumido en unos graves escándalos de corrupción que indican que detrás de toda su propaganda política lo que podría haber es una maquinaria de enriquecimiento ilícito, algo que explicaría cosas tan escandalosas como la propuesta de Sánchez desde China para debilitar el papel de los países democráticos en la ONU, una medida que beneficiaría claramente a dictaduras como la China comunista.
Este martes, la imputacióm judicial del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, una persona que ejerce una enorme influencia en el gobierno de Sánchez y en el Partido Socialista (PSOE), ha sacado a la luz una red criminal que se enriquecía con la venta de oro y petróleo y que mantenía contactos con "autoridades y operadores económicos de Venezuela, China, Emiratos Árabes Unidos y otros países". Uno de esos contactos era el Partido Comunista de China (PCCh), el partido único de la dictadura de Xi Jinping.
Según el auto judicial conocido ayer, la red que encabezaría Zapatero contactó con empresas vinculas al PCCh para comprar petróleo a la dictadura venezolana. Esa red actuaría como una especie de peaje del régimen de Nicolás Maduro en operaciones multimillonarias de venta de petróleo. Es impensable que el gobierno de Sánchez no estuviese al tanto de esas operaciones, teniendo en cuenta su importancia geopolítica y el hecho de que el ejecutivo de coalición de socialistas y comunistas recibe información detalla de los servicios de inteligencia españoles sobre asuntos tan delicados como éste.
Esto explicaría la opacidad de Sánchez en sus contactos con la China comunista: ¿estaba intentando ocultar a la red de Zapatero? ¿Acaso no sabía a qué negocios se dedicaba el expresidente del gobierno y antiguo líder del PSOE con China y Venezuela? ¿Qué papel jugaba esa red en esos contactos bilaterales entre España y China? Y sobre todo, ¿qué contrapartidas personales podría haber garantizado Sánchez con el hecho de situar a España en la esfera de influencia de esa dictadura? El presidente del gobierno tiene muchas explicaciones que dar.
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Foto: La Moncloa. El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, estrechando la mano del dictador comunista chino Xi Jinping el 11 de abril de 2026, durante la visita del dirigente socialista español a China.
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Comentarios:
AlbertoAG
A saber qué intereses tendrán Sánchez o sus enchufados en China.
7:41 | 20/05/26
FaramirGL
El pueblo chino es una de las grandes bendiciones de la humanidad.
Pero, el comunismo es uno de sus peores monstruos. Y el comunismo chino es el parásito y el carcelero del pueblo chino.
Nuestro deber es, por amor y respeto al pueblo chino, oponernos con toda firmeza a esos criminales totalitarios. Algún día, China será libre de los monstruos que la tienen encarcelada.
14:18 | 20/05/26
isanchezgil
China se ha apoderado literalmente de África, y lleva desde hace tiempo intentando apoderarse de Europa, con la buena perspectiva de tener ya dentro a la quinta columna, es decir, la supuesta izquierda, que ni es izquierda ni tiene nada que ver con lo que quería la izquierda inicial, llamada «socialismo utópico», que fue demolida y desnaturalizada por gentuza como Robespierre, Lenin, Stalin, Largo Caballero, y, posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, los imbéciles teóricos de Francia (Sartre, y todo su círculo), muy prestigiosos, a los que seguían ciegamente todos los «izquierdosos» de Europa.
De aquella gente, cegata pero que al menos leía libros, han salido sus descendientes, los woke actuales, que, ya desligados totalmente de aquellas aspiraciones del «socialismo utópico», se dedican a etiquetar de izquierda a toda la purria LGTBI..HIJKLMNA.
Todo ésto es la semilla de la que se están aprovechando Putín y China (bien regada con millones, que les sobran) para insertarse en Europa, como se han metido hasta las trancas en África.
0:14 | 22/05/26
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