Pereiró, ciudad de difuntos

Noviembre es el mes de los difuntos, y es una buena ocasión para visitar unos lugares en los que conviven memoria y olvido: los cementerios. Cerca del Estadio de Balaídos y al lado de la factoría de Citröen se sitúa el cementerio más importante de Vigo: Pereiró. Se inició su construcción en 1896 y fue inaugurado el 19 de marzo de 1898, festividad de San José, sobre un proyecto del arquitecto Jenaro de la Fuente, con un coste de casi 100.000 pesetas.

Un bello cementerio ajardinado con 14 especies de árboles distintas

Pereiró es uno de los ocho cementerios de propiedad municipal que hay en Vigo (hay otros 10 parroquiales y 3 privados). Según su ficha en el Catálogo de Bienes Culturales del Ayuntamiento de Vigo, el cementerio ocupa una superficie de 67.750 metros cuadrados, de los cuales 43.652 están ocupados por mausoleos y sepulturas. Pereiró tiene un plano cuadrangular, con dos grandes pasillos centrales en forma de cruz y otros ocho pasillos que dividen al cementerio en 16 zonas. Sus bellos jardines incluyen 14 especies arbóreas distintas, siendo las más abundantes el ciprés común (hay un total de 29), la palmera canaria (10) y la camelia (10), según el Catálogo de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Vigo.

Según datos publicados por Faro de Vigo en 2005, la población de Pereiró se repartía entonces en 72 ceniceros municipales, 948 de particulares y 1.082 en concesión; 36 criptas municipales y 73 particulares; 2 panteones municipales y 110 particulares; y 1.948 sepulturas de propiedad municipal y 71 particulares. No he conseguido encontrar cifras actualizadas.

153 excombatientes de las guerras de Cuba y Filipinas entre sus primeros habitantes

Entre los primeros ocupantes de Pereiró, en el mismo año de su fundación, se contaron 153 soldados españoles -muchos de ellos ni siquiera pudieron ser identificados- que fallecieron en Vigo tras ser repatriados de Cuba y Filipinas al terminar la guerra contra los Estados Unidos. Inicialmente descansaron en nichos y enterramientos individuales, hasta que el 8 de junio de 1913 sus restos fueron trasladados a un mausoleo erigido por la Cruz Roja junto a la entrada del cementerio, a la izquierda del mausoleo de Concepción Arenal. Durante ese traslado, y como recordaba La Voz de Galicia hace dos años, tropas de infantería, artillería, carabineros y Guardia Civil formaron a la entrada del cementerio para rendir honores a los fallecidos. Al pie de este mausoleo, obra del escultor asturiano Julio González Pola, todavía puede leerse una lápida con la siguiente inscripción: “La Cruz Roja de Vigo a los soldados repatriados de Cuba y Filipinas que fallecieron en esta ciudad. 1898”.

El recinto funerario incluye un cementerio civil apartado del resto

El diseño original de Pereiró incluía un cementerio civil, situado en un recinto apartado en la esquina oriental del cementerio católico, del que inicialmente estaba separado por un muro, de tal forma que sólo se podía acceder al cementerio civil desde una puerta metálica que daba al exterior. El muro fue derribado en 1975, pero después la puerta metálica dejó de abrirse, por lo que el acceso desde el cementerio católico se convirtió en la única forma de entrar en el cementerio civil. En éste se enterraba a protestantes, testigos de Jehová, musulmanes y miembros de otras religiones, a los no creyentes y a los suicidas. De hecho, al no disponer otras poblaciones gallegas de cementerios civiles, las personas que no profesaban la religión católica eran enterradas aquí. Ése fue el caso de Friedrich Wilhelm Cloos –del que ya hablé aquí-, Vicecónsul de Alemania en Monforte de Lemos durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, fallecido en esa población lucense el 22 de septiembre de 1949 y sepultado en Pereiró.

Sus muros fueron utilizados como paredones de fusilamiento en la Guerra Civil

En ese cementerio civil también fueron enterradas en él muchas personas asesinadas durante la Guerra Civil (343, según un reciente estudio de varios historiadores de la Universidad de Santiago de Compostela). Los asesinatos se cometían justo al lado del lugar del enterramiento, pues los gruesos muros de Pereiró se utilizaron como paredones de fusilamiento. Ante ellos fueron ejecutados el 27 de agosto de 1936 el alcalde de Vigo Emilio Martínez Garrido, el alcalde de Lavadores José Antela Conde y los diputados socialistas Antonio Bilbatúa, Enrique Heraclio Botana Pérez e Ignacio Seoane Fernández. El 3 de noviembre de 2010 el alcalde socialista Abel Caballero inauguró una remodelación del cementerio civil, hoy rebautizado como “jardines de la memoria”, y la puerta metálica que daba al exterior volvió a abrirse.

El lugar de sepultura de buena parte de la colonia alemana de Vigo

La paradoja es que en esos mismos “jardines de la memoria” también se pueden ver los nombres de muchos protestantes que formaban parte de la nutrida colonia alemana de Vigo, algunos de ellos militares y diplomáticos que permanecieron en la ciudad tras la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Precisamente a comienzos de noviembre de 1938, durante la Guerra Civil Española, el acorazado alemán SMS Schleswig-Holstein visitó la ciudad y sus oficiales depositaron flores ante las tumbas de alemanes enterrados en Pereiró, acto en el que participaron mandos de la Falange y autoridades militares, como se ve en esta foto publicada por el Abc de Sevilla el 18 de noviembre de 1938.

La brutal profanación de octubre de 2006

Después de los asesinatos perpetrados ante sus muros durante la Guerra Civil, uno de los hechos más indignantes que ha presenciado este cementerio ya centenario fue la brutal profanación de la que fue víctima en la noche del 3 al 4 de octubre de 2006. Resultaron dañados un total de 150 panteones, tumbas, vidrieras, criptas y cruces. En total 78 cruces fueron derribadas o destrozadas, y las losas de algunas tumbas en tierra fueron salvajemente quebradas, hasta tal punto que aún hoy, seis años después, son claramente visibles los destrozos en las zonas 3, 8, 9, 10, 12, 13 y 14 del cementerio, y también en el cementerio civil, donde fue rota la lápida de una cripta. Al día siguiente de cometerse esta brutal profanación publiqué aquí este vídeo que grabé en Pereiró mostrando algunos de los destrozos (también colgué en mi cuenta de Flickr una serie de fotos de lo ocurrido). Unas semanas después fue detenido en Portugal un argentino de 31 años residente en España que confesó ser el autor de las profanaciones. El vándalo ya tenía antecedentes penales por violación y robo con violencia, y aseguró que las profanaciones las cometió dirigido por “seres sobrenaturales”.

Una pequeña ciudad funeraria con enormes mausoleos y panteones

Uno de los detalles más llamativos de Pereiró son los grandes mausoleos y panteones familiares que contienen los restos de grandes personalidades de la burguesía viguesa y de sus parientes. Nada más entrar en el cementerio está situado el mausoleo de la escritora ferrolana Concepción Arenal (1820-1893), fallecida en Vigo, y en el lado opuesto se encuentra el de empresario verinés José García Barbón (1831-1909), gran benefactor de la ciudad y que hoy da nombre a una de las principales avenidas del centro urbano vigués. Su mausoleo (sobre estas líneas) es especialmente llamativo por su tamaño y también por la cripta situada en su inferior, con una bonita bóveda estrellada:

Lo que cuesta convertirse en habitante de Pereiró

Si el coste de la vida en España es cada vez mayor, morirse tampoco resulta barato. En el caso que nos ocupa, y según la ordenanza municipal de 2012 sobre cementerios, la concesión inicial de los nichos de propiedad municipal que hay en Pereiró es de seis años y tiene un coste de 386,10 euros, renovable por cuatro años más por 258,85 euros. También hay nichos para niños pequeños, o párvulos, cuya concesión por seis años cuesta 213,45 euros, con un coste de renovación por cuatro años de 213,45 euros. Una opción cada vez más usada son los ceniceros, en los que se despositan las urnas con las cenizas de los fallecidos que son incinerados. En Pereiró la mayoría de los ceniceros están situados en los extremos de los bloques de nichos. Su coste es de 131,90 euros para los individuales y 238,60 euros para los dobles, también por seis años, pudiendo renovarse por cuatro años por 85,90 euros y 162,55 euros, respectivamente. También hay concesiones por 50 años: las de nichos cuestan 2.155 euros, las de ceniceros 375,90 y las parcelas, a 375,90 euros el metro cuadrado.

Por lo que señala la citada ordenanza, en este cementerio sólo está autorizada la inhumación de fetos y de restos anatómicos en los mausoleos, las criptas y los panteones. La concesión o renovación de tumbas en tierra está hoy en día prohibida, y las que todavía existen no dejan de deteriorarse.

El Osario General, destino final de los restos desahuciados

En los cementerios también existen los desahucios. En el de Pereiró los responsables municipales dejan un aviso sobre las sepulturas cuya concesión está próxima a caducar, con el siguiente texto: “Teniendo en cuenta que el alquiler de este nicho caducó o está próximo a caducar en la fecha que más abajo se señala, los interesados deberán presentarse en la oficina de Cementerios para proceder a su renovación o a la retirada de cenizas”. El aviso concluye con una advertencia: si los familiares del fallecido no renuevan la concesión, los restos serán depositados en el Osario General.

Dicho Osario está situado en la esquina occidental del cementerio, en la zona 8ª. Este Osario General es un gran sarcófago de piedra con un portón metálico en su techo, al que se accede por una escalera metálica situada entre el Osario y el muro. El Ayuntamiento sólo permite retirar huesos de este lugar mediante una solicitud dirigida exclusivamente a estudios de medicina.

El lugar donde por fin descansan los sacerdotes y religiosos de la ciudad

Otro detalle significativo de Pereiró es que entre sus muros, en la zona 8ª, se encuentran las sepulturas del clero diocesano de Tuy-Vigo y de las órdenes religiosas de la ciudad, tanto masculinas como femeninas. La mayoría de estas sepulturas se encuentran situadas en nichos colocados en un bajo al que se accede mediante unas escaleras:

En esta zona muchos vigueses encontrarán nombres familiares y muy queridos, pues ahí están los restos de quienes se dedicaron durante tantos años a ayudar a los demás, atendiendo a los hambrientos, enfermos y personas sin techo, haciéndose cargo de la labor de la enseñanza en los colegios religiosos de Vigo, a oficiar misas, comuniones y bautizos, y también a llevar asistencia espiritual a enfermos y moribundos.

Os dejo a continuación con algunas fotos que hice el 30 de octubre y con otras que he ido haciendo estos últimos años en este cementerio (algunas no las había publicado hasta ahora):

Dedico esta entrada a mis abuelos maternos, cuyos restos descansan en este cementerio.

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  1. Me gusta la primera foto, la del “cuantico” o el “otro yo” que te acompaña a todas partes, tambien conocido por los creyentes como “angel de la guarda”

    Saludos

  2. Desde luego en este cementerio hay obras escultóricas muy buenas, es lo que tienen las sepulturas de gente con un alto poder adquisitivo. Otros cementerios son mucho más modestos que éste.

  3. Elena

    Hola!
    Estaba buscando información sobre Pereiró porque estoy organizando mi investigación genealógica y ¡me ha encantado el reportaje! Las fotos están geniales. ¡Muchas gracias por compartir!

    Saludos de otra fan tolkeniana 😉

  4. Luisa Carrasco

    Descansen en Paz tus abuelos (y los míos, cuyos restos mortales están en el cementerio de Antequera).

    Muy bonito cementerio, por las fotos que muestras. Recuerdo haberlo visto antes, aunque es posible que no lo leyera entero o que entonces no estuviese aún la pestaña de «me gusta». En todo caso, un buen reportaje (si de hablar de difuntos se trata).

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