Algunos llaman "centro" a ser el furgón de cola de una izquierda radicalizada

No admiten que se hable de “ultraizquierda” pero luego llaman “facha” a toda la derecha

Una mención a la “izquierda radical” dio lugar ayer al trending topic de Twitter #YoSoyRadical, con muchos ultraizquierdistas presentando su filiación ideológica como lo más normal del mundo.

¿Conservador malo, progresista bueno?
La ‘tolerancia’ de la izquierda ampara a los proetarras, pero no a los conservadores

Dentro de esa “normalidad” uno se encontraba con un desfile de estrellas rojas, hoces y martillos, retratos del Che Guevara y cosas por el estilo. Esto me anima a reflexionar sobre lo que en España se entiende por “centro político”. Por regla general, se tiende a pensar que el centro es ese espacio político que se sitúa en la equidistancia entre la izquierda y la derecha. Pero en la óptica de la izquierda española el centro está paradójicamente descentrado, como muestro en este cuadro:

Aplican a C’s el método de defenestración usado contra el SPD en los años 30

Así pues, para recibir la bendición de la izquierda, si eres centrista tienes que asumir los dogmas de la izquierda, e incluso así seguirás siendo sospechoso. Ni siquiera ciertas expresiones de centro-izquierda tienen asegurado que les perdonen la vida por no ser de la izquierda “fetén”. Muestra de ello es una burda viñeta publicada por El Periódico, diario catalán afín al PSOE, el pasado sábado -en plena jornada de reflexión-, equiparando a Ciudadanos, un partido de centro-izquierda, con el fascismo. Esta grosera forma de estigmatizar a los rivales políticos no es nueva. Como señalé aquí en 2010, en la década de 1930 y siguiendo las consignas dictadas por la Internacional Comunista (controlada por Stalin), los comunistas alemanes ya tildaron de “social-fascistas” a los socialdemócratas del SPD, ensañándose con ellos y erosionando de tal forma a ese partido que los nazis acabaron sacando tajada de ello.

Una doble vara de medir según la cual en la izquierda nunca hay “ultras”

La hegemonía ideológica de la izquierda en la España actual es tal que ese espectro político maniqueo y descentrado se percibe no sólo en las organizaciones políticas de la izquierda militante, sino también en la mayoría de los medios de comunicación, incluso en algunos próximos a la derecha. Así, muchos medios afines a la izquierda no se cortan en tachar sin más de “ultraderechistas”, “ultraconservadoras” o “ultracatólicas” manifestaciones pacíficas como ésta:

No importó que en la manifestación no se rompiese una papelera, que se convocase en defensa del primero de los derechos humanos y en favor de los más débiles e indefensos. Dio igual que no se coreasen consignas violentas: son “ultras” sí o sí, y vale ya. Sin embargo, cuando en 2011 se corearon estas consignas violentas en una manifestación de ultraizquierda…

… ningún medio progre habló de “ultraizquierdistas”, “ultraprogres” o “ultralaicistas”. Ni siquiera se les llamó “radicales”. Se presentó la cosa, simplemente, como una “marcha laica”, sin más. El PSOE también se ha manifestado coreando ese lema violento, pero pocos medios se han atrevido a criticarlo y a mostrar esa expresión como una forma de radicalismo e intolerancia. Pero la cosa, insisto, va más allá. Muchos hemos visto manifestaciones de izquierda con este despliegue de parafernalia totalitaria, asociada a una ideología que ha sembrado el mundo de dictaduras y que ha dejando a su paso 100 millones de muertos:

En Galicia estamos acostumbrados a que los nacionalistas del BNG, la CIG y sus afines vayan a toda manifestación, sea cual sea su motivo, con docenas de banderas gallegas estampadas con la estrella roja, el símbolo usado por los bolcheviques en la instauración de la dictadura soviética. Y a veces incluso la combinan con lemas a favor de la intolerancia lingüística:

Pues bien: hasta ahora he visto a muy pocos medios llamando “ultraizquierdistas” o de “extrema izquierda” a estos elementos. Algunos, a lo sumo, se atreven a hablar de “radicales” o, más comúnmente, “antisistema”, palabreja que tiene mucho mejor prensa que cualquiera que lleve el prefijo “ultra”. El absurdo es tal que se habla de “izquierda abertzale” (patriota) para referirse a los que durante años han estado jaleando los tiros en la nuca y las bombas de ETA, como si fuese una izquierda más que no merece ese desagradable prefijo de “ultra”.

El PSOE no ve reparos en ir de la mano de la ultraizquierda violenta

En el fondo, esto es así porque para un izquierdista del PSOE, uno de IU también es izquierdista, sin más, y un miembro de un grupúsculo de la ultraizquierda violenta, también. Muestra de ello es que aquí en Galicia el PSOE no ha tenido reparos en sumarse a una plataforma abortista junto a elementos de la extrema izquierda violenta, entre ellos delincuentes acusados de agredir incluso a militantes del propio PSOE. Pero como son, sin más, “izquierda”, pues no importa. Sin embargo, sería impensable ver a grupos cívicos conservadores como HazteOir.org o a partidos como el PP o Vox manifestándose junto a la ultraderecha violenta, un espacio marginal que provoca desprecio entre la derecha democrática. Sin embargo, esa misma izquierda que no tiene reparos en manifestarse junto a la ultraizquierda violenta, luego aún tiene la cara de llamar “facha” o “ultra” a la derecha democrática, incluso vinculándola con el franquismo.

Para Cifuentes (PP) HazteOir.org es “ultra” pero Podemos es respetable

Lo más absurdo es que entre cierta derecha acomplejada, que parece perder la vida cada vez que un medio progre le dedica un sambenito de “ultra”, están empeñados en hacerse perdonar el hecho de no ser de izquierdas cediendo constantemente a los dictados ideológicos progres. Lo ocurrido con el PP y con el gobierno de Rajoy es un claro ejemplo de ello. Ya sólo se atreven a decir que son de “centro-derecha” ante cierto público y cuando ven muy cabreados a sus votantes más conservadores. Incluso una dirigente tan combativa como Esperanza Aguirre situaba ayer al PP junto a C’s y al PSOE en el “centro”. En un grado más de surrealismo político, su compañera de partido Cristina Cifuentes, que hace poco tachaba de “ultra” y “extremista” a la plataforma provida HO, sin embargo dijo ayer que “a Podemos hay que respetarlo” y que “todas las opciones son democráticas”. Todas las opciones que no sean de derechas, por lo visto. Mientras esa derecha acomplejada siga arrastrando ese servilismo ideológico hacia la progresía, se verá condenada a ser el furgón de cola de una izquierda para la que no caben matices: o eres de izquierdas o eres un facha. Y si siguen así, dentro de unos años el “centro” consistirá en rendir tributo a Hugo Chávez como líder conservador o en ponerse camisetas del Che Guevara (eso sí, engominado).

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Comentarios (Blog):

  1. Qué buen análisis. Han conseguido que en España ya no existan el centro ni la derecha, sólo izquierda con matices.

  2. Viene desde hace mucho tiempo. Es el trampolín que peligra la base de democracia real que ha muerto en España. Se nota desde hace años en la prensa y los medios de comunicación. Ninguno se atreve a criticar a esta ‘casta’ de ultraizquierda.

  3. Sharovarov

    La señora Aguirre debería de irse de una vez a su casa para no seguir haciendo el ridículo: ¿el PSOE, centro? ¡Jajajajaja!. Por una vez no tengo más remedio que apoyar al PSOE: espero que mantenga su rechazo a la propuesta que presentó ayer ésta.

  4. PSOE = QUIEBRA.

  5. pacococo

    Haces un buen análisis, desgraciadame4nte no importa porque las posiciones son fijas.

    En los últimos años del franquismo el régimen se había quedado sin ideología, en lugar de inventarse una, se limitaron a seguir con el desarrollismo, pensando que mientras la gente prosperara habría paz social y el régimen se mantendría.

    Cuando llegó la transición cada familia del régimen buscó su acomodo, pero seguian sin una base ideológica, excepto los que se fueron al marxismo que aceptaron esa ideología y los que se fueron a sus casas que no necesitaban ninguna.

    Y así funcionó la ucd y más tarde el pp, a base de logros económicos pero sin ideología y mientras, las izquierdas con su base ideológica acosando. Al final todos estos se rindieron y como consecuencia intentaron hacerse perdonar. Y en eso estamos, una derecha acomplejada, sin ideología y sin el menor interés en crear una, tal vez porque además de acomplejados sean de cortas luces, exactamente igual que los otros, pero los otros tienen la ideología y la falta de inteligencia la suplen con fanatismo.

    Y lo más curioso es que la ideología en la que se basan ha demostrado suficientes veces su fracaso y además no aguanta un debate serio. Pero para rebatirlos tienes que tener un mínimo de inteligencia y verdaderos deseos de vencer. Y estos no los tienen.

    Por el centro izquierda aparece C’s, también sin ideología y lo que es peor, sin programa coherente. Pues los meten como fachas y ellos son incapaces de rebatirlo.

    Y esto es lo que hay. Vamos a un régimen soviético, no por méritos de los rojos, sino por la imbecilidad de los otros. Como siempre.

  6. pacococo

    Y por supuesto el lenguaje. Los marxistas dominan el lenguaje hasta el punto de hacer qu elas cosas signifiquen lo que ellos quieren, El famoso pensamiento Alicia.

    Los otros se limitan a aceptar las nuevas palabras y definiciones sin ser capaces de rebatirlas.

    Dan la sensación que son los mismos, pero disfrazados de maricomplejines para que la gente de derechas no cree su propio partido.

  7. JFM

    pacoco

    Pavlov no era un investigador “inocente”. Etra un blochevique que a traves de los perros buscaba metodos para conicionar las peronas.

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