Un ejemplo de 1934 sobre el honor y la humanidad por encima de las ideologías

El abrazo enemigo que salvó a un joven tras un golpe separatista: historia para meditar

Lo ocurrido en las últimas horas en Cataluña, con palizas entre grupos de extremistas, me ha hecho recordar un hecho que leí hace años. Ya no recordaba bien como fue, hasta que por fin lo encontré.

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Una manifestación en Madrid y el valor de un joven izquierdista

Los hechos que os voy a contar ocurrieron un mes de octubre y después de un golpe separatista, pero no en la actualidad, sino en 1934. El día 6 Lluís Companys encabezó un sangriento golpe en Cataluña que se saldó con 107 muertos en las 10 horas que duró. Al día siguiente, el 7 de octubre, hubo una manifestación de falangistas en Madrid a favor de la unidad de España, portando una gran bandera tricolor republicana (un detalle que, sin duda, sorprenderá a más de uno) y en apoyo al Gobierno. La manifestación partió de la calle Marqués del Riscal, donde se encontraba entonces la sede de la Falange Española, y se dirigió por el Paseo de la Castellana hasta la Plaza de Colón, siguiendo después por Recoletos. Ya casi llegando a la fuente de Cibeles, ocurrió algo sorprendente que relató muchos años después un testigo de los hechos, Raimundo Fernández Cuesta. Un joven con aspecto de estudiante empezó a avanzar, solo y con el puño en alto, hacia la manifestación falangista. Con independencia de la sintonía que tenga cada uno con las ideas de unos y otros, hay que reconocer que aquel chaval le echó valor. En aquella época la violencia política se expresaba a tiros con mucha frecuencia, y aquel gesto pudo haberle costado la vida.

El inesperado abrazo de un enemigo le salvó de ser linchado

Si aquel joven sobrevivió a esa experiencia fue porque un hombre se abrazó a él para protegerle de cualquier intento de linchamiento. He leído mucho sobre la historia de España en el siglo XX, especialmente sobre los tristes años de la Segunda República y la Guerra Civil, y ese gesto siempre me ha parecido uno de los momentos más admirables -y a la vez más ignorados- de la historia española en ese siglo. Lo que llamará la atención a unos cuantos es que el hombre que le dio ese abrazo salvador a aquel joven fue José Antonio Primo de Rivera, el jefe de la Falange Española. Como liberal discrepo profundamente de sus ideas antiliberales, pero tengo reconocer que su sentido del honor era admirable. Ya comenté aquí lo que decía una oración que él encargó al escritor Rafael Sánchez Mazas: «Tú no nos elegiste, Señor, para que fuéramos delincuentes contra los delincuentes sino soldados ejemplares (…) A la victoria que no sea clara, caballeresca y generosa preferimos la derrota«. Lástima que una parte de sus seguidores hiciese oídos sordos a esto.

Dos escenas de anoche que provocan vergüenza y asco

He recordado esto porque anoche vi dos escenas muy parecidas. Ambas se difundieron casi a la misma hora. Desconozco qué hecho se produjo antes. En uno de los vídeos vemos a un grupo de separatistas dando una paliza a patadas a un joven españolista tendido en el suelo, que según dicen llevaba un cuchillo:

En el otro vídeo, un grupo de españolistas dan una paliza a un separatista tendido en el suelo, que antes había estado arrojando objetos contra ellos:

De estos dos vídeos, lo único que saco en limpio es la intervención de un chaval de ropa oscura que acude a defender al separatista agredido en el segundo 16, sabiendo que también le podrían haber pegado a él. Por lo demás, he sentido vergüenza y asco al ver estas imágenes. Yo defiendo la unidad de España y rechazo por completo esta forma de actuar. Ninguna causa, sea la que sea, merece ser defendida de esta forma, y si alguien se dice patriota debe saber que a la Patria se la defiende con honor: lo contrario es deshonrarla. Recordando aquellos hechos de 1934, me parece mucho más admirable el valor de un joven dispuesto a hacer frente en solitario a una manifestación, y también la humanidad de aquel hombre que le salvó de las iras de los suyos dándole un abrazo, aunque discrepe de las ideas de ambos. Me pregunto cuántas escenas como las de anoche nos habríamos ahorrado en España si algunos leyesen más y aprendiesen un poco de la historia.

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Comentarios (Blog):

  1. El problema @elentir es que si el gobierno no actúa y además impide que la policia lo haga, llega un momento que al final tiene que actuar el pueblo. Tal vez lo entiendas mejor cuando el problema llegue hasta tu puerta y es tu casa, tu vehículo, tu trabajo o tu familia la que se ve amenazada… YA ESTÁ BIEN. Cuando te tocan lo tuyo se acaba la paciencia.

    Por eso yo lo digo sin complejos que en la calle me uno a los «españolistas» aunque muchos los llaméis «ultras». Pero su valor es admirable. ¿O la solución es esperar 1 mes mientras nos destrozan todo para ir a meter un papelito en una urna y rezar..? NO. Así es como lo ve aquel al que no le afecta directamente. Lo de leer está muy bien pero también hay que ejercer la empatía.

    Todos estamos pidiendo que el gobierno actúe pero NO LO HACE… Y mientras tanto el infierno en Cataluña se prolonga más. ¿Qué solución propones para que no nos llamen «ultras»? ¿Seguir observando con tristeza y resignación? …

  2. Ojo, no justifico que haya peleas en la calle pero entiendo a los que se hartan y salen en defensa de su país, España en lugar de llamarlos «ultras» en tono despectivo y criticarlos… Yo les entiendo y les apoyo.

  3. Marcial

    Bueno, esto ya se está yendo de las manos. ¿Barcelona años 20?

    Los medios están locos por sacar, además, a «ultraderechistas». Es necesario para muchos resucitar a la ultraderecha para justificarse. La ultraizquierda al parecer son sólo «radicales infiltrados».

  4. Luna

    Las concentraciones contra el aborto del 25-V sufrieron a veces ataques organizados, violentos y multitudinarios de antisistemas. Hubo un momento en que he de decir que llegó a ser un auténtico berenjenal, pero se daba una circunstancia particular: nosotros no atacábamos ni teníamos necesidad de defendernos porque esto lo hacía la Policía. Y en honor a la verdad, he de decir que eran los Mossos d’esquadra, normalmente la BRIMO (antidisturbios) y Guardia Urbana de Barcelona. Reconozco su gran profesionalidad en aquellos tiempos y su comportamiento absolutamente distanciado de las ideas de unos u otros.

    Una de las veces bajábamos gritando el Santo Rosario a voz en cuello -costaba seguirlo entre una multitud increpándonos-, formando un grupo compacto que rodeaban unos 250 policías. Se dijo que había más de 500 antisistema, no lo sé. Eran muchos y todos atacaban, tiraron piedras y basura, agua… en fin, lo de siempre y con unos atacantes «leves» y otros «profesionales» que van a hacer más daño. Y salió un hombre mayor, inclinándose y con un gesto de dolor. Era temerario quedarse quieto allí porque suponía que podían romperle la cabeza, pero se veía que el señor njo podía moverse bien, que algo le pasaba.

    Salió uno de los nuestros corriendo, con un susto muy fuerte, se lo llevó a un banco con nuestra ayuda y pedimos a unos policías que no protegieran. «Por favor, ahora no hay manifestación» -dijo mi compañero- Este hombre tiene un infarto, soy médico y voy a atenderle. Llamen a un ambulancia.» Hubo de hacerlo entre un corro de agentes que repelían con las porras lo que podían, sólo se preocupaba por el estado estresante que suponía para el paciente, decisivo en aquél momento.

    Y así fue como un buen hombre salvó a otro que estaba abandonado por los «suyos» en aquél momento. Al enfermo lo teníamos ya visto de cada viernes que nos plantábamos, siempre con su monopatín para atizar a la policía o a nosotros o usarlo como escudo. ¿Qué por qué fue a atenderle mi compañero? Normal, es médico y está en favor de la vida.

  5. Robert Prieto: «su valor es admirable».

    «Ojo, no justifico que haya peleas en la calle (…) Yo les entiendo y les apoyo.»

    ¿Entiendes y apoyas que varios tíos den una paliza a patadas a otro tipo que está tendido en el suelo? ¿Eso es, según tú, una muestra de «valor»?

    Robert Prieto: «Tal vez lo entiendas mejor cuando el problema llegue hasta tu puerta y es tu casa, tu vehículo, tu trabajo o tu familia la que se ve amenazada».

    Deberías tener un poco más de cuidado al dar consejos a gente cuya vida desconoces. Ya he visto mi casa, mi trabajo y mi vida amenazados, incluso han intentado agredirme y unas cuantas veces he tenido que ir al Juzgado o a la Policía para denunciar amenazas de muerte, y no he contestado a la delincuencia con delincuencia. Durante años he recibido amenazas de diversas procedencias: de ultraizquierdistas y de separatistas… y también de fascistas. Tal vez tú entiendas mejor que no todo vale si -Dios no lo quiera- un día el problema llega a tu puerta y te amenazan a ti esos a los que ahora apoyas.

  6. bilbaino

    un detalle que, sin duda, sorprenderá a más de uno

    Lo ha hecho.

    Como me sorprende ver esa misma bandera en el tsunami de violencia, «protestando» contra lo mismo que hizo la II República.

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