¿De qué sirvió su sacrificio si ahora nos resignamos ante una nueva amenaza?

¿Mereció la pena que tantos miles de jóvenes muriesen en Normandía por liberar Europa?

Tal día como hoy empezó el Desembarco de Normandía de 1944. En la batalla iniciada ese día en las playas francesas murieron más de 200.000 jóvenes soldados aliados, entre ellos un español.

Así es como el Partido Comunista de España justificó la invasión nazi-soviética de Polonia
La ultraizquierda activa ante el ISIS el mismo pacifismo que impulsó en 1939 ante los nazis

Cualquiera que conozca los horrores del nazismo correrá presto a contestar con un “sí” rotundo la pregunta que pongo por título de esta entrada. Ante las páginas de un libro de historia y a toro pasado es fácil hacer juicios. Pero parémonos a pensar un poco. Muchos de los jóvenes que murieron en las playas de Normandía venían del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. ¿Qué les importaba a ellos la suerte del continente europeo? Sus respectivos gobiernos pudieron haberse resignado ante el dominio del Tercer Reich en Europa, pues expulsarle era entonces una labor titánica. Podrían haber firmado una paz deshonrosa, con la que quizá habrían evitado que muchos miles de jóvenes más muriesen en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

Intentemos imaginar cuál habría sido la reacción de la sociedad actual ante una amenaza como ésa. Desde la óptica pasota de la Europa actual -no toda, por supuesto-, no hay nada por lo que merezca la pena morir, ni siquiera la patria o la libertad. Sin embargo, no era ésa la forma de pensar que tenían hace siete décadas. Una canción polaca escrita durante la durísima Batalla de Monte Cassino, unos meses antes del Desembarco de Normandía, afirmaba lo siguiente:

“Esta tierra pertenece a Polonia,
aunque Polonia está lejos de aquí,
porque la libertad se mide con cruces.
Éste es el único error de la historia.

Igual que a los británicos, canadienses y estadounidenses en Normandía, a los polacos no se les perdía nada en Italia. Pero combatieron, y combatieron usando un lema que ya habían usado sus antepasados desde 1831: “Za wolność naszą i waszą”, por vuestra libertad y la nuestra. Sabían que su propia libertad estaba vinculada a la de los extranjeros por los que estaban luchando. Sabían que si el totalitarismo no era derrotado, la amenaza siempre estaría al acecho, y que mirar hacia otro lado sólo beneficiaba a las aspiraciones de los totalitarios.

Hoy debemos recordar el generoso sacrificio de aquellos jóvenes porque ante Europa se cierne una nueva amenaza totalitaria: el islamismo. Hoy, como ocurrió el siglo pasado ante el nazismo, muchos creen que la amenaza se exagera. Incluso entre quienes reconocen su gravedad hay muchos que nos animan a la resignación e incluso al diálogo con quienes pretenden someternos a sus caprichos, con la misma cobardía que llevó a otros a entregar Checoslovaquia a los nazis a cambio de una paz deshonrosa, regalándole a Hitler un tiempo precioso que utilizó para seguir armándose. Tenemos que aprender de la historia y asumir que ante una amenaza tan real como ésta no podemos rendirnos, huir o resignarnos, a menos que queramos que las futuras generaciones de europeos vivan sometidas a la ley islámica. La supervivencia de nuestra cultura y de nuestra libertad dependen de que no cedamos a las voces mezquinas que nos animan a desistir. La sangre derramada por los jóvenes que lucharon en Normandía por nuestra libertad es un clamor que surge de nuestra historia. Si hoy rendimos Europa ante el yihadismo, estaremos traicionando a aquellos jóvenes y haciendo inútil el sacrificio que asumieron por nuestra libertad.

¿Quieres que Facebook y Twitter decidan por ti lo que debes leer de este sitio? Suscríbete gratis al boletín diario del blog:

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Elentir. Tienes el coraje de denunciar lo que millones de europeos de hoy no quieren admitir. Solo los que hemos vivido en países musulmanes sabemos que el islam es una religión dictadora que quiebra todas las reglas de la democracia, libertad y lo que es mas sagrado, la igualdad entre hombres y mujeres. Me temo que hay mucha hipocrecia política en el Occidente enmascarando este temor mundial.

  2. Telefunken

    Han conseguido calar en la opinión pública que el Islam es una religión, y como tal, equiparable a cristianismo, al budismo, etc…
    Cuanto en realidad, y de ahí su problema, es un “sistema social” totalitario. Con quíen tendría equiparación es con los sistemas sociales totalitarios, marxismo, nazismo, etc…
    Las religiones, como las concebimos los europeos es como un sistema moral que se vive en privado y desde la libertad moral y de conciencia. Y ellos han vendido por medio de generadores de opinión muy bien pagados que el islam, igual que el cristianismo, es sólo un asunto de la conciencia particular del individuo, por lo que no es democrático precaverse.

  3. José Jacinto Verde Colinas

    No soy experto en cuestiones históricas, políticas, sociológicas o similares pero, a mi entender, creo que lo que podría afirmarse que quizás lo que estamos empezando a sufrir en Europa (es decir, el terrorismo islamista) podría ser algo que Dios está permitiendo ya sea por nuestra apostasía del cristianismo y del catolicismo, o por nuestra cobardía, o por ambas cosas a la vez, para que despertemos de nuestro sueño y volvamos al buen camino, que no es otro que el que marca el cumplimiento de la Ley Natural y de la Ley de Dios, o sea, del sentido común.

    En los últimos días he estado escuchando, en determinados momentos puntuales, algunos debates en TV en los que se hablaba del último ataque terrorista en Londres. Por lo que creo recordar, bastantes o muchos de los contertulios, si no todos, hablaban de que hemos de defender nuestras democracias, nuestros “Estados de derecho”, nuestras libertades, nuestros valores, etc.

    Sin embargo, creo que, a raíz de estas afirmaciones, debemos hacernos diversas preguntas:

    * ¿Puede hablarse realmente de que las civilizaciones europeas son realmente democráticas, cuando, por ejemplo, los católicos que tratamos de vivir con coherencia no nos sentimos representados por los diversos partidos políticos en los diversos parlamentos, ya que ningún partido político (al menos en España) es contrario al divorcio, al aborto, al pseudo-matrimonio homosexual, a la prohibición total de la pornografía o de la prostitución, al adoctrinamiento ideológico a favor de la ideología de género, etc. (por poner sólo algunos ejemplos) y, además, se está empezando hablar, por ejemplo y en muchos casos, de legalizar la eutanasia o los vientres de alquiler (o las mujeres de alquiler, como las llaman acertadamente algunos)? Además, tampoco debemos olvidar que muchas de las ideas “democráticas” que se han ido aprobando en los últimos años han venido tras un previo adoctrinamiento ideológico a favor de la ideología de género y en contra del cristianismo y del catolicismo.

    * ¿Puede hablarse realmente de “Estados de derecho” cuando no se respeta la vida desde la concepción hasta la muerte natural, es decir, se defiende el aborto, el pseudo-matrimonio homosexual (que es una aberración moral), se legaliza la pornografía (salvo para menores de edad), etc., o se ejerce, por ejemplo, la censura contra determinadas organizaciones como HazteOír por defender cosas de sentido común?

    * ¿No estaremos confundiendo “libertad” con “libertinaje”? Porque, a mi entender, y por poner un ejemplo, la legalización de la pornografía (salvo para menores de edad) o de la prostitución no le hace a uno más libre, sino más esclavo, en este caso del sexo. Por otra parte, la aprobación del pseudo-matrimonio homosexual también es otro ejemplo de libertinaje. Además, pueden citarse de otros ejemplos de libertinaje que, si no estoy equivocado, no están demasiado perseguidos o son parcialmente tolerados, al menos en algunos casos: ludopatía, alcoholismo, desenfreno sexual, etc.

    * ¿Por qué se habla actualmente tanto de “valores” y no de “virtudes cristianas” como se hacía antiguamente? ¿Acaso nos avergonzamos de las virtudes cristianas?¿Es que son acaso igualmente válidos, por ejemplo, el “valor” de la autodeterminación sexual que la “virtud” de la castidad? ¿Acaso es igualmente válido el “valor” de la “autodeterminación del tipo de convivencia o del divorcio” que la “virtud” de la fidelidad entre dos cónyuges? Y podríamos poner otros ejemplos.

    Por supuesto, con estos ejemplo no pretendo eximir de culpa a los terroristas islámicos o islamistas, que son los realmente culpables de las muertes, de los heridos, etc. producidos en los últimos atentados terroristas ocurridos en Europa.

    Pero creo que tampoco debemos olvidar, a poco que hayamos leído la Biblia, que Dios permite o puede permitir ciertos “males” para corregir o castigar nuestro mal comportamiento o nuestro alejamiento de sus designios amorosos. No olvidemos, por ejemplo, como Dios permitió que, algunos siglos antes del nacimiento de N. S. Jesucristo, el reino del norte (Israel) fuera invadido por loa asirios y desapareciese como reino independiente, apareciendo en su lugar los samaritanos; y no olvidemos tampoco como, poco tiempo después, Dios permitió que el reino del sur (Judá) fuera invadido por los babilonios y muchos de sus habitantes tuviesen que ir al destierro durante aproximadamente 70 años, antes de que, también por designio divino, el rey de los persas Ciro les diese un cierto grado de libertad e independencia.

    A mi entender, creo que si no volvemos nuestra mirada a Dios, abandonando determinadas ideologías imperantes actualmente como la ideología de género, el relativismo moral, el pansexualismo, el consumismo desbocado, etc., es muy posible que lo que lo que estamos empezando a vivir vaya cada día a más, hasta que, de una u otra forma que desconocemos (al menos totalmente), quizás esta situación derive en una Tercera Guerra Mundial, lo que traerá consecuencias mucho peores. Deberíamos tener en cuenta lo siguiente: nadie ofende, ningunea o se burla de Dios indefinidamente.

    Por otra parte, pienso que también es muy posible que en un futuro más inmediato (de hecho, parece evidente que ya está ocurriendo) algunas de las libertades o supuestas libertades de las que tanto presumen los políticos europeos se vean bastante o ampliamente recortadas, y nos veamos abocados a Estados cada vez más totalitarios y parecidos a los que se describen en la novela “1984” de George Orwell, con su famoso “Gran Hermano” que todo lo ve y todo lo controla. De hecho, si lo pensamos detenidamente, ¿acaso no supone al menos una cierta vulneración a los derechos de privacidad e intimidad el hecho de que, en determinados controles policiales o de acceso a determinadas zonas o edificios, nos registren los bolsos, las bolsas, tengamos que pasar nuestros objetos por escáneres. nos pasen escáneres manuales por el cuerpo o nos cacheen, así como el hecho de que cada vez haya más cámaras de seguridad o videovigilancia, incluso en lugares públicos? Pues creo que esto va a ir a peor como no volvamos al buen camino que Dios nos marca. Tiempo al tiempo.

    Por supuesto, los cristianos y los católicos también hemos de tener en cuenta una cosa: Dios no va a permitir que el mundo se le vaya de las manos. Estoy convencido de que Dios sabrá cómo reconducir la situación para sacar el Bien a partir del Mal. Además, también debemos vivir con la esperanza de la Parusía, aunue previamente tengamos que vivir momentos difíciles. De hecho, ¡quien sabe si las situaciones que estamos viviendo o viviremos en los próximos años no podrían ser (algunos de) los hechos que deben preceder o precederán a la Parusía o Segunda Venida Gloriosa de N. S. Jesucristo.

Opina sobre esta entrada:

Debes iniciar sesión para comentar. Pulsa aquí para iniciar sesión. Si aún no te has registrado, pulsa aquí para registrarte.