Te piden tener menos hijos, no salir a cenar, no ir en avión... ¿y sí leerles a ellos?

Esto es lo que contaminan los medios que te piden no comer carne para salvar el planeta

Dentro de esa nueva religión en la que se está convirtiendo el progresismo, sin duda alguna las mayores dosis de fundamentalismo se están dando en su franquicia ecologista.

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El último sermón: no comas carne, no bebas cerveza ni vino y no salgas a cenar

Un ejemplo de ello es esta noticia publicada ayer por el diario socialista El País: “Una noche de fiesta contamina más que comerte un chuletón”. La noticia tiene frases propias de un telepredicador. Un ejemplo: “La culpa no es de las vacas ni de los cerdos ni de las gallinas, es de las personas, de su insaciable apetito por la carne”. Desde luego, los adeptos de la religión ecologista lo tienen muy chungo: “es hora de poner a prueba el compromiso: con los datos del nuevo estudio en la mano, toca cerrar el grifo de la cerveza y la botella de vino, dejar los manolitos y las palmeritas para las ocasiones especiales y decidir cuándo salir a cenar (y las copas de después) es un capricho innecesario –o, tal vez, aprender de una vez cómo se lee una receta de cocina y preparar las exquisiteces en casa”. El País añade: “convendría ir más allá de sustituir la carne por otros alimentos”. Y aún hay progres que se ríen de los católicos porque no comemos carne los viernes de cuaresma…

Los sermones anteriores: ten menos hijos, no vueles en avión, no te duches a diario…

De un tiempo a esta parte, los medios progres no dejan de sermonearnos a un nivel que el español medio no le aguantaría a ningún párroco, pero los adeptos a la secta izquierdista tragan con esto y con más sin pestañear. Otro ejemplo del diario El País, publicado en 2017: “Hazte vegetariano, deja el coche y ten menos hijos si quieres luchar contra el cambio climático”. En la misma línea, el pasado mes de diciembre el diario socialista sermoneaba sobre lo inconveniente que es ducharse a diario. En agosto, El País titulaba así una noticia: “¿Volar menos o no volar?” Y advertía: “Los 1.400 millones de viajeros internacionales son responsables del 8% de las emisiones del planeta”. En junio mostró también lo que contaminan los viajes en tren, y en septiembre nos advirtió: “ver un vídeo diez minutos contamina como un móvil durante diez días”.

Lo que nunca dicen: no leas nuestro periódico porque contamina

Curiosamente, lo que nunca he leído en El País y en la mayoría de los periódicos progresistas y ecologistas es mensajes animando a dejar de leer esos periódicos porque es una actividad contaminante. Y es que si nos fiamos del periódico socialista antes citado, deberíamos dejar de hacer todo tipo de cosas, menos leer sus sermones. En 2009 el VTT Technical Research Centre of Finland publicó un estudio (ver PDF), en el que analizaba los efectos contaminantes de la producción del papel, la impresión, la distribución y el reciclado de los periódicos y revistas de Finlandia. El resultado es que un solo periódico tiene una huella de carbono de 0,15 kilogramos de CO2, y una revista 0,19. Una suscripción anual de un periódico genera ya 53 kg, y la de una revista 9 kg (al ser mucho menor su periodicidad). En base a ese estudio, en 2011 Pulp & Paper Canada señaló que un solo ejemplar de periódico contamina tanto como circular en coche durante un kilómetro. Así mismo, en 2012 la revista Forbes publicó un estudio de Jack Amend señalando que “un sitio web promedio con 10.000 páginas vistas por mes podría ser responsable de emitir hasta 4.700 libras de CO2 [2.131 kg], equivalente a conducir un automóvil durante más de 5.000 millas”, es decir, 8.046 km en un año.

Esto es lo que contamina el diario socialista y ecologista El País

Según datos de la OJD En 2019, El País tuvo una media anual de 110.331 ejemplares diarios. En todo el año habrían sido 40.270.815 ejemplares. Según la citada comparación de Pulp & Paper Canada, la tirada diaria de El País contamina tanto como dar la vuelta al mundo en coche 2,75 veces (tomando como referencia el ecuador, cuya circunferencia es de 40.091 km), y su tirada anual contamina tanto como dar 1.004 vueltas al mundo en coche. Por otra parte, según datos de SimilarWeb, la web de El País tiene 151,5 millones de visitas mensuales, lo que según los citados datos de Jack Amend, contamina tanto como dar 3.040 vueltas al mundo en coche. Otra cuestión a tener en cuenta son los contenidos multimedia. Tomando como referencia los propios datos publicados por El País y ya citados más arriba, podemos hacernos una idea de cuánto ha ayudado a contaminar ese medio, pues su canal de Youtube tiene 18.276 vídeos publicados, muchos de ellos vídeos en directo con una duración de horas. Así pues, si eres un buen progre ecologista y quieres salvar el planeta, ¿no sería más coherente que dejases de comprar diarios ecologistas como El País y terminases con la contaminante costumbre de leer su web y ver sus vídeos?

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Comentarios (Blog):

  1. Luis Carlos

    Nos dicen que los lúpenes, el proletariado, debe renunciar al estado del bienestar, pero no que quizás el mayor problema es la mala gestión por culpa de gobernantes corruptos e incompetentes. El futuro del planeta está en manos de una panda de sinvergüenzas que dicen que van a montar una planta de reciclaje de residuos pero en realidad lo que hacen es enterrar la basura bajo tierra.

    Pero al final la gente se va a hartar de que se intente usar el sentimiento de vergüenza y el complejo de culpa para manipularnos emocionalmente mientras otros siguen actuando con una relativa impunidad.

    Si de verdad quieren salvar el planeta..¿por qué no hablan de la contaminación industrial en China o Rusia?

  2. Luna

    vamos a sacudirnos un poco de encima la tontería. El hecho de contaminar consiste en aportar substancias indeseadas y/o nocivas, ya sea en tierra, mar o aire. Una buena plasta de vaca en un quirófano contamina hasta lo intolerable, mientras que en un cultivo puede estar perfectamente abonando. Así que basta ya de enredarnos con esos conceptos, de donde sólo podemos sacar que no hay una debida actividad o gestión para que las cosas estén en su sitio, que se trata más de ordenarlas que de montar tabúes neuróticos sobre si hay que comer carne o pescado, cenar o desayunar.

    Contaminan visualmente todos esos molinos de viento tan ecológicos y que tanto salvan al planeta (antes llamado “mundo”), que todo depende del cristal con que se mire. Y no te digo ya si empezamos a cuestionarnos si esos aparatejos generan mil veces menos de electricidad que el oleaje , las mareas o los saltos de agua… entonces nos daríamos cuenta del error que están cometiendo y al que nos llevan todos estos ecologistas de sexlafanfawes.

    Y es que al final no hay tanta diferencia entre “el país” y les chalades aquellas (o aquellos o como se diga) de los vídeos irrisorios que se quejaban de que las gallinas eran violadas y que no existe la diferencia entre especies animales.

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