La infame idea de ceder y convertir a nuestros aliados en vasallos de Rusia

¿Aceptaría España para Cataluña lo que la ‘derechona inmoral’ sugiere para Polonia?

Una de las máximas más inmorales y peligrosas de la política desde hace siglos es la que considera que el fin justifica los medios.

¿Cuánto estáis dispuestos a sacrificar para mantener vuestra soberanía?
El George Soros de Moscú: Vladimir Putin y su apoyo a la izquierda radical de Occidente

El precedente de los Acuerdos de Múnich de 1938

Hay dos formas de entender esa máxima en política exterior: la de los prepotentes, que están dispuestos a pasar por encima de cualquier país soberano para ganar influencia, y la de los cobardes, que no dudan en renunciar a defender la soberanía de países aliados a cambio de intentar ganar a un amigo más poderoso. La primera de esas posiciones se vio en Europa en 1938, cuando Hitler amenazó con una guerra si Checoslovaquia no le entregaba los Sudestes.

También entonces se vio la segunda de las posiciones citadas, cuando Chamberlain y Daladier accedieron a firmar los humillantes Acuerdos de Múnich con Hitler, que implicaron entregar Checoslovaquia al dictador nacional-socialista a cambio de que éste no iniciase una nueva Gran Guerra, pero también para intentar ganarse el favor del dictador alemán como contrapeso a la URSS. Al final, esa guerra llegó un año después cuando Hitler, crecido con los recursos ganados en Checoslovaquia, invadió Polonia, una invasión respaldada por la URSS, previo pacto entre ésta y Alemania.

Agapito Maestre critica a la ‘derechona inmoral y torpe’ que pide rendirse ante Putin

Parece mentira, pero mucha gente ha olvidado las enseñanzas que nos mostraron aquellos hechos tan terribles. Es una amnesia que afecta a gente de izquierdas y de derechas. Ayer mismo, Agapito Maestre hablaba en Libertad Digital de la “derechona inmoral y torpe” que sugiere “rendirse al régimen autocrático de Putin para que nos defienda del peligro amarillo”, a pesar de que hoy Vladimir Putin y Xi Jinping son aliados y “las convergencias en las áreas política, económica y social entre Rusia y China son casi absolutas”.

El planteamiento de Emilio Campmany: ceder ante Rusia y que nos ayude contra China

A decir verdad, el artículo de Agapito Maestre parece una dura pero necesaria réplica al escrito anteayer por Emilio Campmany también en LD, que viene a defender justo lo que señala aquel. El último párrafo es como una amplificación del colosal error cometido por el Reino Unido y Francia en Múnich en 1938:

Tener de nuestro lado a Rusia negándole a China sus recursos energéticos podría ser un factor decisivo. Es cierto que es una autocracia. Es cierto que el precio lo tendrían que pagar las viejas repúblicas soviéticas. Es cierto que habría que abandonar a ucranianos, bielorrusos, moldavos y a todos los pueblos centroasiáticos que un día formaron parte del imperio comunista ruso. Pero ¿estamos dispuestos a defenderlos? Es evidente que no. Y, si no lo estamos, para qué enemistarnos con Putin gratuitamente. Si de todas formas vamos a dejar que a la larga se salga con la suya, ¿por qué no hacer de la necesidad virtud y vender ese nuestro dejar hacer a cambio de que Rusia se ponga de nuestro lado en la guerra con China?”

La idea de apaciguar a Putin e incluso ganarle como aliado contra China es tan torpe e ilusa como la idea que mantuvieron los gobiernos británico y francés en 1938 de que podían apaciguar a Hitler y ganarle como aliado frente a la URSS. El apaciguamiento, como se demostró entonces, sólo sirve para engordar a los tiranos que están dispuestos a utilizar el miedo como arma a su favor.

El propio Campmany advirtió hace un mes de las consecuencias de esa cesión

Pero además, la tesis de Campmany contradice lo que ese mismo columnista de LD defendió hace un mes en otro artículo: “Occidente debería emplearse a fondo en la defensa de Kiev. Para empezar, cuando hayan caído Bielorrusia, Ucrania y Moldavia, ¿qué podrán esperar las tres repúblicas bálticas, Polonia, Bulgaria, Rumanía y Turquía? Rusia siempre ha interpretado su seguridad en sentido ofensivo, partiendo del principio de que cuanto más territorio anexione, más seguridad tendrá.”

Así pues, cuando Emilio Campmany sugería anteayer abandonar a ucranianos, bielorrusos, moldavos y otros pueblos, sin citar a países que ya son miembros de la OTAN, sabía que los siguientes en el punto de mira serían nuestros aliados más directos. La amenaza de Rusia sobre estos países no es una fantasía. Ya lo avisó la periodista polaca Małgorzata Wołczyk el pasado domingo en Contando Estrelas: Polonia, como estado miembro de la OTAN, recibió tal ultimátum de Rusia el 17 de diciembre, también todos los países que se unieron a la OTAN después de 1997. Resulta que no somos un país soberano, porque Rusia quiere dictar cuántas tropas podemos tener en nuestro territorio“.

La oferta de Rusia al separatismo catalán para ayudarle a romper España

Por si alguno piensa que el Báltico está muy lejos y que no tiene sentido enemistarse con Putin por polacos, lituanos, letones y estonios, a lo mejor le queda más claro con un ejemplo más próximo. En octubre de 2020 la Guardia Civil alertó de que dirigentes separatistas comentaron que Rusia ofreció a Puigdemont 10.000 soldados y pagar la deuda catalana, pero el dirigente separatista no aceptó. La finalidad de la posible oferta era evidente: apoyar el golpe separatista del 1-O y conseguir un nuevo Kaliningrado en el Mediterráneo occidental. La Benemérita advirtió que “tal información es creíble porque muchas de las cosas que se comentaban en las conversaciones telefónicas intervenidas acabaron sucediendo”. Es posible que Putin utilizase esa oferta como estímulo al separatismo para romper España, sin estar dispuesto a cumplirla.

Algunos ridiculizaron la información revelada por la Guardia Civil. También lo hizo la Embajada de Rusia, dedicándole estúpidas bromitas. La verdad es que una posible intervención de Putin en apoyo de un grupo separatista no sería algo nuevo: Rusia ya apoya militarmente a grupos separatistas en Georgia, Moldavia y Ucrania, y ha enviado tropas a esos tres países (concretamente a Osetia del Sur, Abjasia, Transnistria y Crimea).

Algunos españoles sugieren para otros países soberanos lo que no admitirían para el suyo

Ahora, la pregunta que cabe hacerle a esa “derechona inmoral”, como la llama Agapito Maestre, es: ¿algunos estarían dispuestos a aceptar que Putin convirtiese Cataluña en una nueva Transnistria o en una nueva Osetia del Sur, para ganarle como aliado contra China? Doy por hecho que muchos patriotas españoles se sentirán indignados con la mera lectura de esta propuesta, incluso algunos patriotas que no dejan de cantar alabanzas al presidente ruso. Obviamente, para España sería inaceptable renunciar a una parte de su territorio para ganarse el favor de Putin. La mera proposición sería insultante.

Sin embargo, muchos que rechazarían esa ofensiva propuesta no tienen reparos en sugerir que Polonia y otros países aliados sean entregados a la esfera de influencia de Putin, con el fin de apaciguarle e incluso de ganarle como aliado contra China. Es la vieja máxima de que el fin justifica los medios, otra vez aplicada a la política internacional. Polonia, Lituania, Letonia y Estonia son países soberanos como lo es España. También lo son Ucrania, Moldavia y Georgia, que aspiran a entrar en la OTAN a pesar de las amenazas de Putin, que se cree con derecho a disponer de sus vecinos como si fuesen vasallos.

El enorme error cometido por EEUU en 1971: traicionar a Taiwán

Hay que recordar que EEUU ganó la Guerra Fría gracias a la firmeza demostrada por Reagan frente al bloque soviético, y no “gracias, entre otras cosas, a sellar una alianza con la China de Mao”, como dice Emilio Campmany. La traición de EEUU a Taiwán se selló en 1971, siendo presidente Richard Nixon, y fue uno de los actos más torpes y nefastos de la política exterior estadounidense. Como consecuencia de ello, en 1989, mientras el comunismo se derrumbaba en la Europa Oriental, China reprimía con tanques las protestas de Tiananmen, tras lo cual el país ha seguido sometido a una férrea dictadura comunista. Lo que se pretendió con ese acercamiento entre EEUU y la China comunista es lo mismo que Campmany propone ahora hacer con Rusia: engordar a una tiranía para debilitar a otra. Aquello fue el primer paso para convertir a China en la superpotencia que es hoy. Algunos ya deberían haber escarmentado, pero está visto que no.

Foto: Maxim Shemetov / Reuters.

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Comentarios (Blog):

  1. Marcial

    No me gusta Putin salvo cuando dice (¿interesadamente?, qué poco sabemos de Rusia…) aquello de en qué consiste un matrimonio. Pero tampoco me gusta la OTAN. Ayer precisamente, ante los tambores de guerra, Pío Moa decía: “En cualquier conflicto entre la OTAN y Rusia, España debe permanecer aparte. Rusia no es nuestra aliada, y ni Usa ni Inglaterra lo son tampoco. Es más, con Rusia no tenemos ningún conflicto, con Inglaterra y tras ella Usa, sí lo tenemos, y muy grave: Gibraltar.”
    Lo siento por Polonia. Precisamente, como recordaba hace unos días (no quiero ser pedante) Occidente la abandonó en 1945 cuando en 1939 fue casus belli para comenzar la SGM.
    ¿Habrá guerra? Ya he encontrado varias opiniones en tal sentido. Pero como en 1939 hay partidos para varios gustos.

  2. calatravo

    Buenos días,

    Lo que a mí me sugiere esta entrada es reflexionar sobre qué significa ser miembro de la OTAN en la actualidad; o mejor, ser miembro de la OTAN y de la Unión Europea, simultáneamente. Ser miembro fundador o de última, o penúltima, hora de esas organizaciones.
    De la misma manera que no veo a las fragatas británicas defender las aguas territoriales canarias, ni a las tropas holandesas apostarse en las proximidades del Tarajal, se me pone muy cuesta arriba imaginar un escenario de confrontación directa por causa de Georgia, Ucrania, etc.

    Por otro lado, Rusia se está quedando cada vez más como un matón con cabezas nucleares y un ejército de hackers que, sin embargo, no tiene ninguna capacidad económica de vencer en un conflicto convencional a gran escala. Lo malo es que no veo a Biden, bueno, ni a Borrell, como el que descubra el farol del tahúr del Moscova.

  3. wladimir

    sabe….

    Małgorzata Wołczyk..no dejo de darle razon a usted y a su pais ante el caso Ruso..y es que los Rusos ninca han dejado esa tendencia tan propia de ellos de expandir su influencia (y territorios) a su conveniencia,ha sido asi desde la propia fundacion del Ducado de Rus,pasando por Pedro el Grande,Catalina la Grande,el zar Alejandro,Los Romanov,Lenin,Stalin y ahora Putin…

    lo han hecho de diversas formas..y lo que esta sucediendo en el presente no es mas que su version actualizada representada por el expansionismo de Putin…esto es una peligrosa constante en ellos..y por donde pueden entonces hacen su trabajo de zapa,socavando y dividiendo las sociedades y estados…

    para entonces ellos aprovechar e ifluenciar a sus oscuros intereses…ellos son asi nunca han cambiado..un tigre no puede volverse vegetariano…o en este caso seria un Oso….pero con intereses geopoliticos a gran escala…

    por otro lado que hace realmente la Union Europea? o acaso la OTAN estaria dispuesta a defender a los paises Balticos,Georgia o Ucrania en in conflicto real con Rusia?..si es cierto Rusia es el “maton” del vecindario y esta armado con peligrosos mislles de cabezas multiples..y Joe Biden..a el lo veo como el convidado de piedra..haciendo realmente nada….

  4. wladimir

    y precisamente…

    un grandisimo error (o craso error) norteamericano fue abandonar a China Nacionalista
    en plena guerra civil (1946 y 1949)…de haber colaborado como debia ser China hubiara sido un gran aliado de Estados Unidos una gran democracia..

    y no el peligroso monstruo en que se ha convertido la China Comunista…

    https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_civil_china

  5. El espectáculo que da la derecha española es descorazonador. Se ha dejado infestar por el mismo antiamericanismo que promueve la izquierda, y en base a él está comprándole a Putin todos sus mitos y su propaganda sin pestañear. Y esto, todo hay que decirlo, es porque cierta derecha española se ha dejado embaucar por la propaganda de medios rusos como RT y Sputnik igual que lo hace la extrema izquierda.

    Leo a católicos y derechistas elogiar a Polonia cuando planta cara a Bruselas, pero si se habla de defender a Polonia contra su mayor amenaza estratégica, que es Rusia, pues entonces allá se las apañe Polonia. Caray con los defensores de la civilización occidental, con los que hablan de nobles ideas, de patriotismo, de valores y demás. Basta que aparezca Putin para que todo ese discurso se vaya por la alcantarilla.

    Y luego nos quejamos de que la OTAN esto o la OTAN lo otro, cuando tenemos a una derecha en España -no toda, gracias a Dios- dispuesta a traicionar miserablemente a nuestros aliados para hacerle palmitas a un tirano como Putin. Yo quiero una OTAN fuerte, porque sólo así países como Polonia podrán ser realmente libres. Y desde luego, prefiero mil veces a la OTAN que a la derecha putinesca que quiere convertir a Putin en nuestro nuevo Zar.

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