Por si no bastaba con la derecha progre, ahora llega la derecha filocomunista

La surrealista deriva de la derecha putinista: ahora también compra las consignas de Stalin

Como vengo denunciando desde este blog, el régimen de Putin está inmerso en un revisionismo histórico cuyo objetivo es blanquear el comunismo soviético.

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Putin ha asumido los mitos históricos del comunismo soviético

El 23 de enero ya repasé aquí algunos ejemplos de esa política de rehabilitación del comunismo e incluso de Stalin por parte de Putin. En Rusia, y desde hace unos años, se han hecho cosas como prohibir por ley la equiparación entre dos movimientos igualmente totalitarios y criminales como el nazismo y el comunismo, y prohibir mencionar la alianza entre la Alemania nazi y la URSS en 1939. Así mismo, el régimen de Putin ha mostrado su rechazo a las sucesivas condenas europeas de los crímenes del comunismo.

Un difícil trago para la derecha putinista

Recordemos, además, que en 2019 el Kremlin calificó como “liberación” la invasión soviética de Polonia en 1939, invasión cuyos crímenes repasé aquí ayer. Para la izquierda putinista eso no supone ningún problema, pues es en su mayoría comunista y siempre ha mantenido los mitos de esa ideología totalitaria sobre la Segunda Guerra Mundial e incluso sobre el estalinismo. Pero la derecha putinista, que ha abominado muchas veces del comunismo, se ve obligada a comerse crudos los mitos comunistas, para ensalzar a Rusia.

Repitiendo las consignas de Stalin sobre la Segunda Guerra Mundial

¿Y qué implica asumir esos mitos comunistas? Pues no sólo otorgar a la URSS un mérito exclusivo en la victoria contra el nazismo, sino también culpar a Polonia del estallido de la Segunda Guerra Mundial, omitir la alianza alemana y soviética para repartirse ese país, y presentar a británicos y franceses como interesados en utilizar a Hitler para atacar a Rusia. Recordemos que ésa fue la consigna ordenada por Moscú a los partidos comunistas en 1939, que fue propagada, entre otros, por la comunista española Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”.

Polonia como culpable de la guerra y ni una palabra sobre la invasión soviética

Ayer, 9 de mayo, Rusia celebró el llamado “Día de la Victoria”, y eso ha obligado a la derecha putinista a comerse el sapo de tener que defender esa visión manipulada de la historia, una visión dictada por Stalin y ahora continuada por Putin. Con la misma desfachatez con la que vienen señalando a Ucrania como la mala de la película (y a los invasores rusos como los buenos), en las últimas horas se han podido escuchar cosas como que Polonia “optó por el camino de la guerra” en 1939, para referirse a la invasión germano-soviética de ese país, y omitir toda referencia al hecho de que Hitler y Stalin pactaron repartirse Polonia, Finlandia y las repúblicas bálticas, y que los soviéticos invadieron Polonia de forma previamente pactada con los alemanes, como demuestran los documentos con las comunicaciones diplomáticas entre ambas dictaduras.

Doblegarse a la propaganda rusa (que en esta cuestión es básicamente desempolvar las consignas de Stalin) implica, además, omitir que alemanes y soviéticos organizaron un desfile conjunto para celebrar su victoria sobre los polacos, hecha en la localidad polaca de Brześć Litewski (hoy Brest-Litovsk, en Bielorrusia), y también que Alemania y la URSS llegaron a negociar la incorporación de los soviéticos al Eje Tripartido.

La masacre de Katyn y las violaciones del Ejército Rojo, omitidas

Tragarse la propaganda rusa implica también ocultar la masacre de Katyn al hablar sobre el papel de la URSS en la Segunda Guerra Mundial (porque para hablar de ella, claro, primero hay que mencionar la invasión soviética de Polonia en 1939). Ser un mero repetidor de las consignas de Putin supone, así mismo, afirmar que tenemos una “deuda” con Rusia mientras se omiten las violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo, empezando por más de 100.000 mujeres y niñas polacas, y a los demás crímenes cometidos por los soviéticos en los pueblos que estaban “liberando”, según la infame terminología de la propaganda estalinista, heredada ahora por Putin y sus admiradores.

Lo último: pedir a los liberales que se unan a los comunistas

Pero la derecha putinista es capaz de eso y de más. En las últimas horas hemos llegado a escuchar delirantes llamamientos para que los liberales nos unamos a “nuestros hermanos comunistas”, pronunciados por una persona que presume de “liberal” luciendo una estrella roja con la hoz y el martillo. No, no es broma: nos pide que nos aliemos con los mismos comunistas que han sembrado el mundo de dictaduras, los que apoyan a un movimiento totalitario y radicalmente antiliberal que se alió con los nazis para invadir Polonia, un movimiento antidemocrático que ha provocado más de 100 millones de muertos. Es tan surrealista como si alguien animase a los negros de EEUU a unirse al Ku Klux Klan.

El éxito de la tramposa elección entre Putin y Soros

No entraré en el manido debate de si las personas que dicen eso están a sueldo del Kremlin, o si simplemente tienen una empanada mental de campeonato (me inclino por lo segundo). Alterando mi costumbre, he preferido omitir sus nombres porque no se merecen ni que les nombre. El caso es que han conseguido engañar a unos cuantos derechistas ilusos que les han comprado el cuento de que o te abrazas a un nostálgico del comunismo como Putin, o eres un cómplice de Soros y del globalismo, e incluso de “los nazis” (también han copiado la costumbre estalinista de llamar así a todo el que discrepa de ellos), como si la única alternativa a una derecha tibia, que se ha sometido a los dogmas progres, fuese una derecha antioccidental, antiliberal y prorrusa, que ahora incluso hace suyas las consignas de Stalin.

Era un truco muy burdo, pero hay que reconocerles que han tenido éxito, lo cual dice mucho no sólo de los manipuladores, sino también de los manipulados. Veremos cuánto tardan algunos de los engañados en emocionarse al ver una bandera comunista, salvo los que han empezado a abrir los ojos y ya se están dando cuenta (más vale tarde que nunca) de que les estaban tomando el pelo.

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Comentarios:

  1. wladimir

    esto es inaudito…

    el régimen de Putin este inmerso en un revisionismo histórico cuyo objetivo es blanquear el comunismo soviético…combinandolo con evocaciones a los antiguos regimenes Zaristas Imperiales junto a nuevas doctrinas nacionalistas fascistoides Rusas…cual es el resultado de esta mezcla ideologica?…

    Por si no bastaba con la derecha progre, ahora llega la derecha filosovietica..y la combinacion de todos estos elementos es un engendro ideologico social-fascita-zarista-sovietico…si un monstruo de multiples cabezas que propone con estruendosos cantos de sirena cosas como que en 2019 el Kremlin calificó como “liberación” la invasión soviética de Polonia en 1939..o llamar para que los liberales se unan a los “hermanos sovieticos” en una extraña alianza derecha antioccidental, antiliberal y prorrusa….

    pero esto es un truco bastante ordinario y grosero..y tan mal construido que es evidente..con efectivos resultados…pero que muchos han caido en esos cantos de sirena rusos creyendo que Putin es (o era) el nuevo liderazgo a seguir…
    sigueindolo como borregos…rumbo al despeñadreo putinista…

    mientras que algunos de esos borregos y otros ya han descubierto el engaño putinista…aunque demasiado tarde para alguno de ellos porque estan en la boca del lobo,la hiena,el tigre,el chacal y sobretodo el Oso de Putin…

  2. JuanCarlosCasillas

    Aun no mencionando a esa persona me queda claro a quien se refiere y mi comentario intenta explicitar el estupor que también a mi me produce en general y su participación en el Dia de la Victoria me produjo en particular.
    Y es que las manipulaciones precisan de esas medias verdades. O de esa memoria histórica que recuerda uno hechos e ignora otros según su conveniencia. Que busca que los hechos históricos les permita justificar sus comportamientos actuales movidos quizás por razones que no interese publicitar.
    Esa hemiplejia permite utilizar el digno orgullo que uno puede sentir por los familiares y paisanos que dieron su vida en la II Guerra Mundial por proteger la Patria o por incluso luchar contra la barbarie nazi y que como ella dice puede estar por encima de las ideologías. Y olvidar dos traiciones que los soviéticos cometieron: una al inicio de la guerra y otra al final:
    1.El pacto con la Alemania Nazi que supuso traicionar todo el discurso estaliniano sobre el peligro de ese régimen y que provocaría la decepción de los comunistas más honestos y de los sectores progresistas a los que intentaba atraer con sus políticas de Frente Popular. Y sobre todo abriría una herida en su principal víctima la sociedad polaca que esta en el centro de su profunda desconfianza actual hacia todo lo ruso.
    2. La traición a los países que dicen liberaron, pero en todo caso sometieron a una nueva sumisión que además supuestamente deben incluso agradecer como pretencioso precio impuesto por el Ejercito Rojo a su ayuda. Un precio que Putin considera que los países de la orbita soviética no pueden denunciar bajo la amenaza de reiterar la vieja acusación estalinista de ser un fascista. Y como tal digno de cualquier castigo, por muy inhumano e infundado que sea.
    Ese relato bizco es el que aprendieron muchos en sus casas, sus colegios o las escuelas del partido (en el caso de las naciones occidentales) y parece sigue actuando en ellos a la hora de analizar la situación.

  3. Viento

    En primer lugar dar la enhorabuena a Elentir en poner al descubierto las técnicas de propaganda rusa diseñadas por el Kremlin especificamente para la gente de derechas.
    Estoy convencido que este tipo de propaganda hace mella en gente muy frustrada con las imperfecciones de la democracia occidental, siempre mucho menos imperfecta que otros sistemas, agudizadas por el intervencionismo asfixiante y el debilitamiento de la división de poderes producto de las políticas progres que padecemos.
    Estas víctimas de derechas están dispuestas a agarrarse a un clavo ardiendo para salir de la asfixia progre y en su pánico se meten en algo infinitamente peor.
    Rusia es un país sin tradiciones democráticas. La monarquía zarista, modelada por dos siglos y medio de dominio mongol, es el poder absoluto del zar sin cuerpos intermedios y sin leyes que lo limiten. La iglesia ortodoxa está subordinada al poder político y carece de independencia. Todo lo contrario a la Monarquía Hispánica.
    El comunismo lleva este absolutismo a extremos nunca imaginados, al totalitarismo.
    Esta es la nación que la derecha putinesca, en su delirio y fantasía, pone como referencia. Una Rusia sin DESCOMUNISTIZACIÓN, gobernada por los hombres de la antigua KGB, uno de cuyos agentes, el millonario Patriarca Kirill tiene como papel convencer a los cristianos más ingenuos de otros países de sus “bondades”.
    Ahora repite la maquinaria propagandística rusa que la hoz y el martillo ¡¡! no es un símbolo ideológico sino de la victoria de la URSS sobre el nazismo!!! . Como si la bandera roja con la hoz y el martillo no fuera la bandera de Lenin y Stalin y del comunismo internacional y como si fuera la bandera con la que los aliados desembarcaron en Normandia.
    Este blog es una referencia

  4. Viento

    Interesantísimo artículo del primer ministro polaco sobre la necesidad de combatir la ideología del supremacismo ruso con la que pretenden justificar la agresión a Ucrania
    https://tvpworld.com/60109012/we-must-root-out-putins-ideology-polish-pm-for-daily-telegraph

  5. JuanCarlosCasillas

    Por su papel en la derrota del nazismo, Putin puede esperar hacia Rusia agradecimiento, pero no privilegios. Eso no le exime de tener que respetar las leyes internacionales y la soberanía de otras naciones.

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