La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por varios delitos ha provocado un fuerte terremoto político en la izquierda española.
El Partido Socialista (PSOE) no es el único afectado por ese terremoto, aunque sin duda sea el más dañado por sus efectos. Este martes vimos una reacción furiosa de la extrema izquierda española que deja en evidencia hasta qué punto el escándalo que afecta al expresidente del gobierno puede acabar arrastrando a unos cuantos partidos del arco parlamentario español. Eso explica las calumnias de Ione Belarra (Podemos) contra Aznar y Suárez y el ataque de nervios entre otros socios de extrema izquierda del gobierno, entre ellos el diputado separatista catalán Gabriel Rufián, de ERC.
Este miércoles Rufián protagonizó un curioso paripé. Si el martes atribuyó la imputación de Zapatero a Manos Limpias, Aldama e Iker Jiménez, en un burdo intento de descalificar la acción de la Justicia en un caso que afecta al PSOE (un burdo intento más, habría que decir, pues no es la primera vez), ayer en el Congreso Rufián escenificó un enfado con este nuevo escándalo de corrupción, afirmando: "Si es verdad, es una mierda. Si es mentira, es una mierda aún mayor".
Ese repentino cambio de Rufián se debe a que la izquierda española se empieza a dar cuenta de que el PSOE se hunde sin remedio y que todo esfuerzo por mantenerlo a flote ya es inútil. No es que el diputado de ERC haya tenido un repentino ataque de decencia. Rufián está luchando por su propia supervivencia política, o dicho de otro modo: por seguir cobrando un sueldo público pagado por los ciudadanos de este país al que su partido profesa un odio ideológico.
Ese postureo moral no tiene ninguna credibilidad, si tenemos en cuenta las cosas que el partido de Rufián viene haciendo desde hace años. Recordemos que ERC fue uno de los partidos que apoyaron el golpe separatista del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, un intento de socavar el orden constitucional y romper la unidad nacional. No conforme con eso, ERC y los separatistas de Junts lograron de Sánchez una amnistía a los autores de ese golpe que es en sí misma uno de los mayores actos de corrupción de la historia de España, pues básicamente consistió en obtener privilegios penales a cambio de los votos necesarios para la reelección de Sánchez. Con ese acto de corrupción, el PSOE y sus socios pisotearon el Estado de Derecho de una forma brutal. Rufián fue uno de los diputados que votaron a favor de esa amnistía.
Tal vez algunos lo hayan olvidado, pero en 2023 Rufián presumió de su capacidad para obligar al gobierno de Sánchez a pisotear el Estado de Derecho, incluso exigiéndole un referéndum en Cataluña para romper la unidad de España. Esa jactancia no la hacía en solitario: ERC ha sido socio de coalición de EH Bildu en las elecciones europeas de 2019 y 2024 y en las elecciones generales de 2023 por el Senado. Rufián y su partido no tuvieron ningún reparo moral en presentar candidaturas conjuntas con un partido que no condena el asesinato de 853 personas, entre ellas 22 niños y bebés, por los terroristas de ETA.
Por otra parte, y al igual que otros partidos españoles de extrema izquierda, ERC no ha tenido reparos de apoyar a dictaduras como Cuba, Palestina y Venezuela. Esta última es precisamente el régimen con el que Zapatero hizo negocios, un régimen que ha cometido toda clase de violaciones de derechos humanos sin que ERC emitiese ni la más leve condena al respecto. Recordemos, por ejemplo, que en 2016 ERC votó en contra de pedir a esa dictadura que liberase a los presos políticos, dos años después de que la ONU denunciase "palizas, descargas eléctricas, quemaduras, asfixia, violación sexual y amenazas" por parte de esa dictadura contra esos presos. En 2024 ERC volvió a votar contra una iniciativa parlamentaria contra la dictadura de Maduro, rechazando nuevamente pedir el cese inmediato de la represión y la liberación de todos los presos políticos en Venezuela. En esas dos votaciones Rufián protegió con su voto a esa dictadura.
Así pues, Rufián y su partido se han tragado cosas peores que los oscuros negocios de Zapatero. Su postureo moral no sólo es una farsa sin ninguna credibilidad, sino que además representa un ejemplo del cinismo de una izquierda capaz de apoyar las mayores vilezas y que después aún tiene la cara de ir dando lecciones morales a los demás.
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Foto: Congreso de los Diputados.
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Comentarios:
AlbertoAG
El lema de gentuza como Rufián debería ser: «¡Todo sea por el sillón!»
7:52 | 21/05/26
isanchezgil
La reacción furiosa les duró media mañana. Por la tarde leyeron (los que sabían leer, los que no, recurrieron a la IA) el Auto de Imputación, en el que el Sr. Juez se molestó en escribir 85 páginas explicando por qué le imputa.
Esto les dejó sin argumentos, y sin «reacción furiosa», callaron, con las orejas gachas.
Previamente habían tragado ruedas de molino, pero, en este caso actual, ni siquiera han tenido la vergüenza de darle la razón al Juez. Veo a Sánchez tomándose otros cinco días de vacaciones para maquinar qué hará, porque dejó claro en el Parlamento que quiere OCHO años más.
Nos lo seguiremos tragando???
11:56 | 21/05/26
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