Rusia ya ha atacado más de 600 templos y edificios cristianos en Ucrania

El silencio de algunos cristianos sobre los constantes ataques rusos a iglesias

EngУкр Mar 16·6·2026 · 6:59 0

Ayer, Ucrania vivió un nueva exhibición de la estrategia de terror de la dictadura de Vladimir Putin en su agresión contra ese país.

Rusia atacó e incendió una de las iglesias más antiguas e importantes de Ucrania
Rusia ha atacado casi 600 iglesias cristianas en Ucrania: lo que los propagandistas callan

De madrugada, Rusia lanzó un ataque con un dron que incendió la Catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas de Kiev, uno de los templos cristianos más antiguos e importantes de Ucrania, cuyo origen se remonta al siglo XI y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este ataque ha provocado daños graves en esa iglesia, que ya fue destruida por la dictadura soviética en 1941, en el marco de una campaña sistemática contra las iglesias cristianas que ahora la dictadura de Putin está reproduciendo con sus ataques a Ucrania.

El año pasado, el gobierno ucraniano publicó datos detallados señalando que los invasores rusos ya había atacado casi 600 iglesias y edificios cristianos en Ucrania, una cifra que un año después ya ha quedado rebasada, con hechos tan recientes como el ataque ruso al Monasterio Bernardino de Leópolis (un edificio histórico de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana), los ataques rusos a dos iglesias ortodoxas el Viernes Santo (una fiesta especialmente importante del calendario cristiano) y, a finales de mayo, la destrucción de una iglesia evangélica en Balakliya.

Estos ataques sistemáticos de los invasores contra sitios cristianos en Ucrania demuestran dos cosas. En primer lugar, el absoluto desprecio de la dictadura de Putin por los lugares sagrados del Cristianismo, una actitud infame que quedó especialmente patente ayer con el ataque a la Catedral de la Dormición. Y en segundo lugar, el afán criminal del Kremlin por destruir el patrimonio histórico y cultural de Ucrania, algo en lo que el régimen terrorista de Putin compite con los regímenes terroristas de Hitler y Stalin, y que se enmarca en una estrategia genocida del dictador ruso para masacrar al pueblo ucraniano y borrar sus señas de identidad, que es el fin último de esta invasión.

Ante esa vorágine criminal, resulta especialmente escandaloso el silencio de algunos cristianos que siempre encuentran una excusa para demonizar a Israel, como vimos hace tres meses con el escándalo que se organizó por un incidente protagonizado por el patriarca latino de Jerusalén debido a las restricciones a judíos, musulmanes y cristianos provocadas por los ataques iraníes. Muchos de los que se quejaron entonces ahora guardan un silencio absoluto sobre el ataque ruso de ayer, igual que han hecho en los últimos cuatro años con los otros cientos de ataques rusos contra iglesias ucranianas.

No puedo afirmar con certeza qué es lo que motiva ese silencio. En muchos casos será falta de información (esos ataques rusos a iglesias están siendo omitidos por muchos medios), pero en otros casos esa motivación no es difícil de imaginar. Hay cristianos cuyo odio por Israel sólo es equiparable a su simpatía por la Rusia de Putin, una simpatía alimentada por los medios de propaganda del Kremlin y que pasa por alto cosas como el apoyo de la dictadura de Putin a la extrema izquierda occidental, su empeño en blanquear el comunismo y sus homenajes a criminales soviéticos, incluso al peor de todos, el dictador y asesino de masas Stalin, al que Putin pidió que Polonia le diera las gracias hace tres años después de haber invadido ese país católico, haberle impuesto una dictadura comunista y haber deportado a muchos polacos a Siberia.

En esa lista podríamos incluir también la alianza de Putin con algunas de las dictaduras que más persiguen a los cristianos en el mundo, como Corea del Norte, Irán, Cuba y la China comunista, y el hecho de haber aprobado una ley de aborto muy parecida a las promovidas por los socialistas en España. Nada de esto impide que, a día de hoy, algunos todavían vean a Putin como un gran valedor de los cristianos y un gran referente conservador y Moscú como una tercera Roma. Una vez más, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Por lo demás, que entre los admiradores cristianos de Putin exista al mismo tiempo una fobia evidente por Israel no es ya nada extraño. Es lamentable y penoso, desde luego, pero no extraño, ya que si algo caracteriza a la extrema derecha (la de verdad) es el antisemitismo y la admiración por dictadores que fingen tener ideas conservadoras, aunque en realidad se trate de meras posiciones antiliberales compartidas por igual por ambos extremos, que es tal vez lo que explica que últimamente estemos viendo a ciertos cristianos apoyando a Rusia y a Irán y flirteando con la extrema izquierda comunista, mientras Putin destruye cientos de iglesias en Ucrania y mientras la dictadura islamista de Teherán masacra a sus propios ciudadanos por pedir libertad, esa libertad que echan en falta, entre otros, los cristianos de Irán.

Termino con una cita del Evangelio de San Lucas (capítulo 19, versículo 40): "Os aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras".

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Foto: Andrii Sybiha.

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