Cabos do Mundo

Es bien sabido que Galicia y Bretaña son las dos “Finis Terrae” de Europa, es decir, el Fin del Mundo o “Cabo do Mundo”, en gallego. Aquí lo llamamos Finisterre o Fisterra, mientras los bretones lo denominan Finistère o Penn-ar-Bed (en bretón). Menos conocidas son las leyendas asociadas a estos lugares, relacionadas con la muerte y el paso al más allá y que se han visto reflejadas, de forma remota, en los libros de un gran escritor británico: J.R.R. Tolkien.

La idea de la muerte ronda por doquier en Galicia, pero con especial incidencia en nuestra costa más violenta, que es la del Finisterre. No es casualidad que se la conozca como “Costa da Morte” (Costa de la Muerte), pues se trata de uno de los más célebres cementerios navales de la Tierra, habida cuenta de todos los buques que han ido a ahogarse en sus turbulentas aguas o a estrellarse con sus cortantes escollos a lo largo de toda la Historia.

Sin embargo, la tradición de los “cabos do mundo” no se relaciona con la muerte sólo por un motivo accidental. Con ese nombre se conoce, así mismo, a los sitios a los que peregrinaban las almas en su camino hacia el más allá. En Galicia el “cabo do mundo” por excelencia, en este sentido, es San Andrés de Teixido, “onde vai de morto quen non foi de vivo” (a donde va de muerto quien no fue de vivo), como rima una vieja tradición gallega que sigue muy viva.

Se dice que aquellos que no han ido en vida a ese precioso pueblecito de pescadores, lo harán después de muertos convertidos en toda suerte de animales e insectos. De ahí que nadie se atreva a matar a ninguna criatura en los alrededores, por miedo a cortar el paso hacia el más allá a un alma en busca de su “cabo do mundo”.

Estas supersticiones, aún presentes con más o menos fuerza en buena parte de la comunidad, tienen su origen en las viejas leyendas celtas que contemplaban el paso del mundo de los vivos al de los muertos como un viaje a través del mar. Estas viejas tradiciones europeas las vemos plasmadas en la obra de Tolkien con la marcha de los elfos hacia Amán, las Tierras Imperecederas, desde determinados puntos de las costas occidentales de la Tierra Media, el último de los cuales sería el conocido como los Puertos Grises, desde donde los navíos élficos partían para no volver jamás. ¿Tal vez un San Andrés de Teixido en versión tolkieniana?

(Imagen: Los Puertos Grises, por Ted Nasmith)

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Comentarios (Blog):

  1. Dentro de dos semanas me voy a Bretaña, voy a estar allí hasta finales de mayo, por lo que este post me ha parecido muy interesante, voy a mirarlo todo con otros ojos y si recopilo algiuna leyenda de por allí te la haré llegar.
    Un saludo

  2. Muy curioso lo que cuentas, no tenía idea. Sólo conocía algunas leyendas de marineros de la américas. Nada de la de visitar tras la muerte el “cabo do ondo”.

    La verdad es que he estado dos veces en Galicia. Las dos haciendo el Camino de Santiago. Y tengo que decir que aqullo es precioso. Cada vez que voy me gusta más.

  3. Schwan

    Deja, deja. Que los gallegos tenéis ese punto tétrico que me da un “no se qué”. Creo que ya hablamos aquí de lo que me contaba mi amiga de la procesión de las mortajas de la Pobra do Caramiñal.

    ¿Y qué me dices de las “meigas”? ¿Y de la “Santa Compaña”?

    Date cuenta que, en los demás sitios podrá haber alguna tradición que roce la muerte. Pero en Galicia nos ganáis a todos por goleada… tenéis la muerte muy presente en muchas tradiciones.

  4. Daniel, ya nos contarás por acá qué tal tu viaje. Por lo que he visto en libros y documentales, Bretaña es muy parecida a Galicia en cuanto al paisaje y a ciertas costumbres.

    Patitofeo, esto es muy bonito, sí, pero al mismo tiempo tanto bosque y tanta montaña dan lugar a muchas leyendas y supersticiones. De eso Galicia está llena. Sólo el que se ha quedado a oscuras en una montaña gallega sabe las malas pasadas que le puede jugar a uno la imaginación. 😉

    Schwan, pues sí, somos un poco tétricos, jeje, debe ser que al tener menos luz y más lluvia nos hacemos así. Somos como la Transilvania española. 😈

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