La ONG ecologista insiste en saltarse la ley siempre que le da la real gana

¿Qué pasaría si un grupo provida actuase como lo hace Greenpeace en estos vídeos?

Ayer, en aguas de la Zona Económica Exclusiva de España próximas a las Islas Canarias, miembros de Greenpeace hostigaron e intentaron abordar un buque de prospecciones petrolíferas, el “Rowan Renaissance”, cuya actividad estaba autorizada por el Gobierno español y protegida por una zona de exclusión marítima por evidentes razones de seguridad. Como bien ha señalado el Estado Mayor de la Defensa, dicha acción de Greenpace “constituye un delito”.

Greenpeace, a favor del vandalismo
Greenpeace se hace un lío con los árboles

La Armada cumplió su deber impidiendo el intento de abordaje

La Armada Española cumplió su deber al evitar ese abordaje, y el resultado de la acción de Greenpeace fue una ecologista herida. La organización ecologista ha tenido la tremenda cara de hacerse la víctima, publicando el vídeo que veis encabezando esta entrada, en el que Greenpeace nos muestra lo que le ha dado la gana. A pesar de eso, vemos como una de las lanchas ecologistas interceptadas por la Armada (minuto 1:22 del vídeo) llevaba un rumbo de colisión contra el “Rowan Renaissance”. También vemos que la activista de Greenpace fue rescatada por un miembro de la Armada mientras sus colegas ecologistas miraban desde sus embarcaciones sin lanzarse a rescatarla. Unos valientes los tíos. Lo que también demuestra el vídeo de la organización ecologista es su descarado hostigamiento e intento de abordaje del “Rowan Renaissance”, violando la zona de exclusión marítima. Es decir, que este vídeo es una prueba clara del delito cometido por los miembros de Greenpeace. Espero que las autoridades españolas tengan en cuenta esta prueba a la hora de depurar responsabilidades sobre la acción perpetrada ayer por esa ONG.

En 2008 Greenpeace atacó la central nuclear de Garoña bloqueando su acceso

Hay que decir que no es la primera vez que Greenpeace muestra con tal descaro las pruebas de sus actividades ilegales. Sirva como ejemplo el siguiente grabado en noviembre de 2008:

Miembros de Greenpeace atacaron la Central Nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos, y colocaron un contenedor a la entrada impidiendo el acceso a sus instalaciones. Esto, además de un delito, pudo haber provocado una desgracia en caso de haber ocurrido alguna emergencia, ya que los servicios de asistencia no habría podido acceder a la central. Irónicamente, unos meses después defendía la permanencia de dicha central uno de los fundadores de Greenpeace y director internacional de esa ONG durante 35 años, Patrick Moore.

Vandalizando buques de pesca en Vigo

En octubre de 2011 la organización ecologista volvió a las andadas con este vídeo:

En esta acción miembros de Greenpeace vandalizaron cuatro buques arrastreros atracados en el Puerto de Vigo, haciendo grandes pintadas sobre sus cascos. El ataque mereció una dura condena de la Cooperativa de armadores de Vigo, ciudad donde la pesca de altura -rechazada por la organización ecologista- genera miles de puestos de trabajo.

Sobrevolaron una central nuclear y lanzaron objetos contra su reactor

En junio de 2012 Greenpeace volvió a saltarse la ley sobrevolando la central nuclear de Garoña. En esta nueva acción, Greenpeace lanzó botes de humo sobre el reactor nuclear: el colmo de la irresponsabilidad. Y nuevamente, la organización ecologista publicó un vídeo jactándose de esta acción ilegal:

Hay que recordar, por si alguien no lo sabe, que las centrales nucleares y sus inmediaciones son zonas prohibidas de vuelo.

¿Qué ocurriría si otros protestásemos contra Greenpeace de esta forma?

Pues bien: imaginemos ahora que estas acciones, muchas de ellas aplaudidas por la progresía española, las llevasen a cabo no miembros de Greenpeace, sino personas que no estamos de acuerdo con sus acciones. Imaginemos qué dirían muchos fans progres de Greenpeace si personas críticas con esta ONG pusiesen un contenedor ante su sede bloqueando sus accesos, hiciesen pintadas en la misma o incluso intentasen asaltarla, y para colmo grabasen dichas acciones y se jactasen de ellas, diciendo además que eran “pacíficas”, algo en lo que Greenpeace viene insistiendo con sumo cinismo para defender acciones tan poco pacíficas como vandalizar arrastreros, bloquear centrales nucleares e intentar asaltar un buque, enfrentándose con la Armada Española para conseguirlo. Por mucho menos que esto, nuestra progresía pediría la ilegalización del grupo autor de los hechos. Sin duda alguna, los autores serían sometidos a un linchamiento mediático por parte de los mismos medios progres que han venido aplaudiendo las citadas acciones de Greenpeace. Y ya no digamos lo que pasaría si, por ejemplo, dicha acción la llevase a cabo un grupo provida contra un abortorio, donde no se sacrifican focas, sino seres humanos. Además de un escándalo político y mediático mucho mayor, doy por hecho que al Gobierno español, siempre tan indolente a la hora de reclamar a la ONG ecologista las debidas responsabilidades legales por sus acciones, no le temblaría la mano a la hora de hacer caer todo el peso de la ley sobre los imitadores providas de los “pacíficos” ecologistas.

La izquierda se cree con patente de corso para saltarse las leyes

En el fondo, lo que demuestran las acciones nada pacíficas de Greenpeace, de las Femen, los “escraches” de los antidesahucios o las algaradas de la ultraizquierda, tantas veces defendidas por nuestros progres, es que la izquierda se cree con patente de corso para saltarse las leyes, dañar la propiedad ajena y usar la violencia como método de protesta, pero pobres de que rompan siquiera una papelera grupos conservadores, liberales, providas, defensores de la libertad de idioma y otros colectivos sociales que no cuentan con el permiso de esa izquierda para discrepar. Es más: esa izquierda no sólo se cree con derecho a hacer lo que le dé la gana, sino que además pretende criminalizar a la Policía, a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas cada vez que cumplen con su deber para mantener el orden y hacer cumplir la ley. Y es que detrás de la defensa de “lo público” y del funcionariado que tanto predica esa izquierda, en el fondo se oculta una concepción del Estado como su cortijo particular, un cortijo que financia con los impuestos de todos pero en el que la izquierda quiere tener privilegios especiales frente al resto del pueblo.

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Comentarios (Blog):

  1. Hugo

    Mucho me temo que no les pase nada. Si a los etarras los dejan sueltos y a lo separatistas catalanes ni les dan medio cachete a estos ecolo-jetas a sueldo de alguna multinacional que se hace de oro a cuenta de las renovables ya te diré. Para prueba la nula incidencia de esta noticia.

  2. Hace décadas denuncie en la prensa local de Vigo de las andanzas de este grupo de ecologistas que pueda que tengan razón en algunos casos pero en general son una panda de busca camorras.

  3. ioannes

    Muy bien dicho lo de que “la izquierda se cree con patente de corso para saltarse las leyes, dañar la propiedad ajena y usar la violencia como método de protesta” (Pasa que saltarse las leyes a veces también lo hacen las derechas o los derechistas …pero generalmente contraviniendo sus idearios, mientras las izquierdas o parte de ellas tienen conciencia y mucha experiencia y teorizaciones a su disposición, según las cuales lo conforme a ciertas leyes (justas) o a afirmaciones puestas en razón, es precisamente lo rechazable y perseguible… (Véase p.e. lo que dice Podemos sobre aborto, libertad de enseñanza… torpedeando el bien común).

  4. Pacococo

    No es que se creen, es que tienen patente de corso. Estos tíos (y tias, no quiero líos con los feminazis) tienen buenos padrinos y ya se sabe que el que tiene padrinos se bautiza y el que no, se queda magrebí (hoy estouy de una corrección…).

    También dicen en mi pueblo que hay quien mea en lana y suena y quién lo hace en lata y no suena.

  5. Marcial

    Son todos unos pijos progres. Buenos sueldos y todoterrenos a la puerta, explotación de voluntarios, etc. ¿Quién paga a Greenpeace?
    Para colmo, en la edición impresa del “Diario de Cádiz” de hoy viene “una guindilla” al Ministro de Defensa por la acción de la Armada. Manda coj…

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