En España el Estado ya se ha adueñado del 43,5% de la riqueza nacional

Si la palabra ‘paraíso’ suena tan bien, ¿por qué ‘paraíso fiscal’ tiene connotaciones negativas?

Si a la gente le preguntasen si prefiere vivir en algo parecido al paraíso o en algo parecido al infierno, indudablemente la amplia mayoría de los encuestados elegiría el paraíso.

Pensiones: los datos que no te explican quienes prefieren ofrecerte demagogia
El País defiende el racionamiento para evitar el ‘ecofascismo’ y usando una foto de la RDA

Paraíso fiscal vs infierno fiscal

Más allá del significado religioso, el término ‘paraíso’ tiene connotaciones positivas. Sin embargo, cada vez que se habla de ‘paraíso fiscal’, la cosa cambia. La idea de que existan paraísos fiscales tiene incontables enemigos en casi todo el arco político. El caso es que estamos hablando, simplemente, de lugares con una baja presión fiscal. A la hora de preguntar a la gente qué prefiere en materia económica, lo lógico sería plantear: ¿prefiere usted vivir en un paraíso fiscal o en un infierno fiscal? Con la segunda expresión me refiero a todo lo contrario a lo que representa un paraíso fiscal: un lugar donde los ingresos y la riqueza de los ciudadanos son saqueados sin piedad por el Estado. Hay que decir que incluso así planteada, muchos contestarían que prefieren vivir en un infierno fiscal, alegando tener multitud de servicios públicos “gratuitos”, sin darse cuenta de que esos servicios los pagamos todos vía impuestos.

En España el Estado se adueña ya del 43,5% de la riqueza

Que conste que con esta entrada no estoy planteando la desaparición del Estado y de todos los servicios públicos, pero entre un Estado reducido y eficaz que fomenta la creación de riqueza, y un Estado saqueador e ineficiente que penaliza el ahorro y el emprendimiento, me quedo con lo primero. Para encontrar ejemplos de infiernos fiscales no tenemos que ir muy lejos. En España el Estado se apropia del 43,5% de la riqueza nacional, y ahora mismo ya tenemos a más trabajadores viviendo del sector público que del sector privado, lo cual es económicamente insostenible. Si a muchos españoles les suena mal el término ‘paraíso fiscal’ tal vez sea porque viven en un infierno fiscal del que no pueden escapar, y sienten envidia ante quienes disfrutan de una prisión fiscal mucho menor. Pero la solución a los problemas de unos no es imponérselos a otros, como pretende hoy el diario socialista El País con una noticia manipuladora en la que presenta a la Comunidad de Madrid como un ser perverso que “extiende su tela de araña para controlar la economía española”, por el mero hecho de que tiene bajos impuestos.

El problema no es que otros vivan en un paraíso fiscal, sino que los demás vivamos en infiernos fiscales: es lo segundo lo que tiene que cambiar. Si España apostase por la sensatez en materia fiscal y por atraer inversiones con bajos impuestos, nuestra economía crecería a mayor ritmo y el paro se reduciría. Con ello podríamos resolver, además, cuestiones como la de Gibraltar, logrando que sus inversores se muden al otro lado de la verja y dejando esa colonia británica sin razón de ser económicamente hablando. Pero parece que en España tenemos políticos que prefieren las telas de araña de las redes clientelares y del voto cautivo de una multitud subsidiada. Este modelo se cae a pedazos, y si en España seguimos apostando por él es porque a ciertos partidos les interesa mantenerlo, aunque con ello perjudiquen nuestro porvenir como país.

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 4.000

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

NOTA: Debido al cambio de URL de http a https, algunos comentarios publicados antes del 9.2.2020 en el blog pueden haberse perdido. Lamento las molestias.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Luis Carlos

    Nos han vendido el cuento de que el empresario, perdón, ahora se dice emprendedor, es el ogro que oprime y explota al proletariado, y la solución ante las injusticias sociales es un estado todopoderoso que controle, monopolice, toda la economía. Esta medida está condenada al fracaso porque no puede prosperar ningún sistema en el que la riqueza dependa de una casta privilegiada de funcionarios que no tienen que preocuparse en ser competentes porque ninguna marca rival le va a quitar clientela, ni en sufrir en sus propias carnes las consecuencias de sus acciones porque somos los demás los que tendremos que pagar por los platos rotos.

    En las elecciones recordad que nadie promete tanto como el que no piensa cumplir.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación.