Mujeres de Cs y del Partido Feminista, expulsadas por extremistas de izquierda

Ataques a disidentes el 8M: grupos radicales están convirtiendo el feminismo en una secta

Una de las características del extremismo político es su incapacidad para admitir los matices dentro de un movimiento, algo magistralmente reflejado por los Monty Python en “La vida de Brian”.

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El feminismo de equidad frente al feminismo de género

Un ejemplo de ello lo hemos tenido este domingo, con motivo de las movilizaciones feministas del 8M. Lo de “feministas” es un decir, porque con el término “feminismo” se suele hacer referencia a cosas muy distintas y que, en algunos casos, llegan a ser opuestas. El feminismo original surgió como un movimiento que reclamaba igualdad de derechos y de oportunidades para la mujer, en una sociedad en la que ser mujer te dejaba, por ejemplo, sin derecho a votar o sin la posibilidad de acceder a muchas profesiones. El feminismo original era muy necesario y triunfó hace años en Occidente. En la mayoría de los países islámicos no ha sido así, pues allí las mujeres siguen luchando por sus derechos más básicos. Frente a ese feminismo de equidad, después de la Segunda Guerra Mundial empezó a formarse otro feminismo muy distinto y surgido de la izquierda marxista: el feminismo de género, que siguiendo las tesis de Marx y Engels, aplica la tesis de la lucha de clases a las relaciones entre los sexos. Ese feminismo marxista ya no busca la igualdad, sino crear una lucha de sexos, haciendo creer a las mujeres que los hombres las oprimen. Al contrario que el feminismo de equidad, el feminismo de género ataca la igualdad ante la ley con su apoyo a leyes que establecen un trato desigual en función del sexo.

La ultraizquierda se apropia del feminismo para disfrazar su discurso

A día de hoy, el feminismo de equidad está prácticamente desmovilizado en Occidente, pues ha conquistado todos sus objetivos. Por el contrario, tras la caída del Muro de Berlín y la pérdida de sus referentes tradicionales, la ultraizquierda se ha apropiado del término feminismo para usarlo como un mero disfraz de sus tesis antisistema. Ya lo vimos hace unos días con el delirante discurso anticapitalista, antimilitarista y antifronteras del manifiesto del 8M en Madrid, unas tesis que sólo representan a una minoría de las mujeres españolas, pero que la izquierda pretende convertir en los dogmas que toda mujer debe asumir si quiere ser aceptada en el nuevo feminismo. De esta forma, lo que era un movimiento con distintas tendencias y sensibilidades se está presentando ante la sociedad como una secta de ultraizquierda que no admite ninguna discrepancia, ni tan siquiera dentro del propio feminismo de izquierdas. Veamos algunos ejemplos.

Insultos machistas y amenazas a mujeres de Cs en la marcha del 8M

Ayer Ciudadanos, un partido de centro-izquierda, quiso participar en la marcha del 8M en Madrid. Un grupo de fanáticas de extrema izquierda les recibieron en la marcha con insultos como “zorra” y “puta” y expresiones como “deberíais moriros todas fascistas de mierda”.

Como consecuencia de ello, las dirigentes de Cs que asistían a la marcha tuvieron que abandonarla, escoltadas por la Policía para evitar que fuesen agredidas por unas energúmenas con la cara cubierta que decían ser “antifascistas”, un término que cada vez es más frecuente verlo entre grupos de matones que no toleran a los que no opinan como ellos:

Curiosamente, al mismo tiempo que dirigentes de Cs eran expulsadas de la marcha, ministras del PSOE y de Podemos asistían a la marcha sin ser molestadas por ese grupo de fanáticas que no toleran la disidencia. Este hecho deja en evidencia quiénes están alimentando ese fanatismo.

Mujeres afines al Partido Feminista fueron expulsadas por partidarias del movimiento queer

Hay que decir que la expulsión de las dirigentes de Cs no fue el único incidente violento ocurrido ayer en la convocatoria del 8M. Como recordaréis, hace unas semanas el Partido Feminista, presidido por la histórica feminista Lidia Falcón, fue expulsado de Izquierda Unida por discrepar del movimiento queer o transfeminista, la versión más extremista de la ideología de género, que niega toda base biológica a las diferencias sexuales y las considera meras construcciones sociales. Pues bien: ayer mujeres afines al Partido Feminista fueron expulsadas violentamente de la marcha del 8M en Madrid por feministas afines al movimiento queer, como muestra el siguiente vídeo:

El grupo expulsado, que se autodefine abolicionista -llevó a la marcha pancartas a favor de la abolición de la prostitución- es también de izquierdas; recordemos, de hecho, que el Partido Feminista se declara “marxista-feminista” y las abolicionistas se consideran “feministas radicales”, pero ni siquiera eso les libra de las iras y de la violencia de los grupos más ultras de la izquierda. Estas abolicionistas han denunciado que ayer sufrieron “empujones” y “agarrones” y que sus pancartas fueron pisoteadas:

La cosa pudo acabar aún peor, pues según las agredidas, miembros del bloque transfeminista rajaron la pancarta “con una navaja” la pancarta de las abolicionistas en contra de la prostitución:

Abolicionistas denuncian agresiones de activistas de Feminismos Madrid

Desde el Partido Feminista han denunciado que feministas del grupo Feminismos Madrid agredieron “a otra compañera por sus diferencias ideológicas”, añadiendo: “Con estas aliadas no necesitamos enemigos”. Desde las Juventudes Feministas, afines al sector abolicionista, han agradecido públicamente a la Policía Nacional “su encomiable labor de protección ante las agresiones de la Comisión 8M de Madrid hacia las abolicionistas por ejercer nuestro derechos a la libertad de expresión y de concentración”.

La marcha del 8M en Madrid perdió a casi dos tercios de los manifestantes de 2019

Me pregunto cuántas mujeres conocer la deriva sectaria que están tomando las organizadoras de las marchas del 8M, afines al movimiento queer, porque el caso es que esa minoría ultra se está presentando como la portavoz de las mujeres españolas sin tener ninguna autoridad para ello. Lo único que van a conseguir es que cada vez más mujeres acaben rechazando la palabra feminismo al asociarla con esas fanáticas. De momento, la marcha del 8M en Madrid reunió ayer a casi la tercera parte de los manifestantes de la de 2019, un notable fracaso que cabe atribuir, en gran medida, al extremismo de las propias organizadoras.

Foto principal: Europa Press.

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Comentarios (Blog):

  1. Luis Carlos

    Nietzsche decía que quien luchara con monstruos que se cuidara de no convertirse en uno de ellos. Es lo que pasa con los que han olvidado que el respeto a la dignidad humana es la base de nuestros derechos como ciudadanos, y que si aquellos que no somos de su misma cuerda ya dejamos de ser personas, vistos como seres humanos, entonces su defensa de la libertad y la justicia es sólo una hipócrita fachada, y el que se rebela contra la autoridad una vez en el poder se corrompe y se convierte en un nuevo tirano.

    Pero es que encima no tienen agallas para enfrentarse a los verdaderos machistas si estos llevan turbantes. Las auténticas feministas son las que se están rebelando contra la religión musulmana que las ordena cubrirse y las culpa de ser las causante de la lujuria de los varones.

    Si quieres ver si alguien realmente defiende la libertad o es otro lobo con piel de cordero, basta con fijarte en cómo reacciona cuando le llevan la contraria. El librepensador si ve que el otro está dispuesto a escuchar se dispone a explicar con datos y argumentos el porqué de su postura, le gusta debatir como un desafío a un intelecto, compartir sus conocimientos e intentar lanzar a modo de desafío preguntas incómodas que hagan pensar y provocar dudas. En cambio las personalidades tóxicas intentan pisotear, humillar, a modo de castigo, al que ose discrepar. Algunos empiezan con relativa sutilidad presumir de un intelecto superior, o que el otro “es un ignorante”, pero tras unos finos modales se esconde desprecio y orgullo, que oculta esperando que el otro se humille o caiga en la provocación. Y si este responde de una forma más agresiva, entonces tacharle de fanático o extremista.

  2. Luna

    Me pregunto qué igualdad pueden llegar a perseguir quienes dan muestras tan claras de no tener ninguna visión en común sobre ellas. Han llegado a un nivel en que no se ponen de acuerdo sobre el sexo (o género) de muchas personas, allí en donde todo está movido por esta característica. Esto ha llegado ya a la incongruencia y jamás ha sido coherente, es el motivo de estos extremismos, porque sólo consiguen moverse en posturas inflexibles, intolerantes y generalmente, histéricas.

    ¿A qué se debe la rigidez extrema? Es muy típica de quien no tiene un ideario bien articulado y completo, para proteger sus carencias necesita que todo el conjunto sea aceptado sin ningún tipo de variación y por completo. Una sola excepción dejaría ver el desorden absoluto, la falta de respuestas o consideraciones, el desacierto en las medidas tomadas o conclusiones. Así, la forma de blindarlo todo es convertirlo en la más imperativa ideología, que prime sobre cualquier aspecto de la vida. Y siempre intentarán alzarse líderes absolutos e indiscutibles, alegando que otras “facciones” no tienen razón o son dañinas. A los humanos nos parece que es el jefe quien está dotado de más capacidades, sabiduría y conocimientos, y que además son siempre más que los necesarios para llevar a cabo su cometido.

    ¿Puede haber diferentes formas de feminismo? No me cabe ninguna duda, pero ya vemos que no se aceptan y no consiguen congeniar, es un claro síntoma de que lo están abanderando quienes no buscan el derecho sino la hegemonía. Y esto no deja de ser un claro desprecio hacia la mujer, que se convierte en pretexto para la obtención de una cuota de poder, que no unos objetivos de justicia. Pero parece que en C’s y en el PP no se han dado cuenta de esto todavía o sencillamente, han caído en la tentación de esa búsqueda de liderazgo que define bastante bien al populismo. No es justo lo que les han hecho, no es digno para la mujer, pero se lo han ganado a pulso por no defender la verdad en lugar de la imagen que les otorgue más votos o aceptación, a ver si esta vez ya aprenden o necesitan de unas cuantas vejaciones públicas más.

    A ver también quién se presenta delante del empresario que despide a la empleada en cuanto sabe que está de buena esperanza, quién consigue que la lactancia sea considerada con el debido respeto o respeta como lo que son los estadíos emocionales relativos a la regla. Porque el feminismo se ha convertido en una controversia sobre el paradigma que ignora por completo la realidad que ha de motivarlo, que al no encontrar las respuestas directas, convierte a quien lo suscitó (la mujer) en lo que necesita para justificar su lucha.

    “Lucha”. Este es el problema, no se contempla ya como una acción, como una mediación o una búsqueda; sin haber encontrado las necesarias respuestas en muchos planteamientos, se presentan como necesidad absoluta la confrontación bajo una u otra bandera, de unas siglas contra otras. Por esta coyuntura han entrado la demagogia y el populismo, perdiéndose la legitimidad entre el delirio, terminando en un lema tan lamentable y ridículo como el de “sola y borracha, quiero llegar a casa”. Ahí quedan las “supervioleNtas” como dueñas absolutas del griterío en la calle, pero sin voz en el Parlamento, que todo hay que decirlo, mientras se den este matonismo y esta represión, el consenso será imposible y todo serán iniciativas vetadas.

    Las reivindicaciones feministas se han convertido en una caja fuerte cerrada, de la que sólo tienen la llave algunos partidos y no se permite el acceso al resto. Vimos cómo Vox presentó alternativas de lucha contra la violencia, vemos también cómo a causa de ellas se les tiene siempre por machistas, a fin de que nadie escuche sus propuestas, o cómo se les calla cuando denuncian lo que ha dado en llamarse “chiringuitos”, en donde una ínfima cantidad del presupuesto otorgado viene a dar soluciones, quedándose el resto por el camino y sin que haya auditorías ni transparencia. Si no nos libramos del arma de la invectiva estaremos siempre a merced de quien la esgrime.

    Un feminismo que propugne más los dogmas marxistas que cualquier otra cosa está completamente perdido y va a dar al traste con todo. Esto lo sabemos, pero son el egoísmo de las izquierdas y su lucha desesperada por sobrevivir los que alientan la situación, excluyendo a todos los demás. No puede haber muchos modelos de”mujer anticapitalista y antimilitarista”, sólo puede haber uno… ¿Dónde queda esa igualdad propugnada en el Ejército, la reivindicación de mandos femeninos, por ejemplo?.

    Esto, y el desvarío de que el sexo es algo opcional y casi anecdótico cuando entramos en una doctrina que se centra precisa y exactamente en el sexo. No se podrá dar “la mujer ante todo” entre el “hoy soy hombre, mañana seré mujer, y luego ya veremos”.

  3. Ahora solo falta la formación feminazi de crear un grupo de ‘elite’ como la SS de la Gestapo y que todos los hombres llevemos un simbolo idetificador como los judios con la estrella de David. Hablo en serio.

  4. Por cierto. El equivalente de feminismo es masculinismo y no machismo. https://es.wikipedia.org/wiki/Masculinismo

  5. Sharovarov

    No pongas esas imágenes, Elentir, que me hacen sufrir: me refiero a las de los ataques a las dirigentas de “Ciudadanas, ciudadanos y personas en duda con su identidad de género”.
    (Ironía: OFF)

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