Andad de día, que la noche es mía

Esta foto la saqué hace un año, cuando caía la noche en Monteferro, a orillas de la Ría de Vigo. ¿Quién se atrevería a cruzar este bosque de noche? Yo no, desde luego. El bosque y la montaña, a oscuras, juegan malas pasadas a la imaginación… si es que todas las cosas que uno se puede encontrar en un sitio así son atribuibles a la propia mente, claro. Una de esas cosas es lo que la gente suela citar como ‘Santa Compaña’, aunque es cualquier cosa menos santa.

La Compaña es una tradición de Galicia y de Asturias, donde la conocen como la Güestia o también como la Buena Gente (qué ironía). Los versos que titulan estas líneas son precisamente una tradición asturiana. Según algunas fuentes, el mes de octubre, en el que estamos, es uno de los tres meses del año (con marzo y diciembre) en los que la Compaña hace su aparición ante los desafortunados que tienen la desgracia de encontrarse con ella.

Generalmente, la Compaña es una procesión de siniestras figuras ataviadas con largas túnicas acabadas en una capucha que les cubre la cabeza. Delante suele ir un mortal, hombre o mujer, que sostiene una cruz, la cual podrá entregar si encuentra a otro desafortunado que le sustituya en la marcha macabra. De lo contrario tendrá que llevarla cada noche, sin mirar atrás, hasta que su cuerpo, sus fuerzas y su salud le abandonen por completo y le venga la muerte.

Presidiendo el espectral cortejo, detrás del mortal, camina la Estadea, la más alta de todas las siniestras figuras que componen la Compaña. Su cara, visible entre las sombras de la capucha, muestra las cavidades vacías de los ojos y los rasgos ebúrneos de una calavera sin rastro de carne. Hay tradiciones que aseguran que la procesión macabra tiene como fin anunciar la próxima muerte o una grave desgracia para quien la observa o� sus personas cercanas.

Con la progresiva urbanización de Galicia es más difícil encontrarse con la compaña, aunque todavía existen en la región muchos lugares alejados de la mano del hombre y de la civilización, en los que la noche cae tras el ocaso con la fuerza de un manto que lo inunda todo, desde la copa de los árboles hasta el lecho de los ríos. Existen experiencias recientes de personas que se han topado con esta marcha mortal. Tal fue el caso de Bruno Alabao (en Guísamo, La Coruña), Fernando Hermida (en La Coruña), Elena Bermúdez (en Caboume, Pontevedra) y de Charo Santiago (en Marín, Pontevedra), ocurridos desde 1982 hasta hace unos años. El caso de Charo fue el más insólito: tomando un atajo poco concurrido en la Península del Morrazo, cerca de Marín, contempló la espectral procesión desde el volante de su coche, en dirección a la casa de una amiga suya que murió poco después en extrañas circunstancias.

Hay otra particularidad de la Compaña, y es que suele verla quien tiene que verla. En el caso de Elena, por ejemplo, sólo pudo verla ella, y no las personas que la acompañaban. Las tradiciones recogen más casos como éste, en� los que de un grupo de varias personas, sólo una de ellas puede ser testigo de su paso. Pobre desafortunado el que le toque, pues la cosa suele acabar en desgracia…

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Comentarios (Blog):

  1. Que becqueriano me ha parecido.

    Desde luego, los bosques gallegos están envueltos de «magia», pero después de esto, y si por las «meigas», no has de verme perdida por ellos.

  2. Lo confieso: me considero un romántico de la vieja escuela, y soy muy fan de Bécquer. Anoche, antes de escribir estas líneas, justamente estuve ojeando «Las leyendas» de don Gustavo Adolfo. Solía leerlas en un bosque de por acá, al atardecer, cuando llegaba el otoño. Es un escenario que se torna misterioso a medida que van pasando las horas y cae la noche, no hay un sitio más adecuado para leer esas joyas. 🙂

  3. Eso era antes; estas anticuado.
    Ahora la Santa compaña se llama gobierno autonomico gallego y cuando desfilan lo hacen con una pancarta de nunca mais.
    Eso si, siguen anunciando la muerte a los gallegos. Pero esta vez es verdad.

  4. Ignacio! siempre tan ácido y siempre en la diana.jajaj

  5. Agnetem

    Pero a éstos les vamos viendo ya muchos, incluso aunque no estemos por Galicia… 🙄

  6. Hurssel

    Maaaaaaaadreeeeeeee… prefiero encontrarme a la Santa Compaña que camina por los bosques gallegos que a esta otra que camina por los catalanes… :mrgreen:

  7. Hurssel

    vaya… no salió la foto… aunque no sé si se pueden insertar fotos en los comentarios. Ahí va la dirección (sé que te va a encantar, gallego :mrgreen: )

  8. Más que la Compaña, éstos parecen salidos de la noche de los cristales rotos… 😯

  9. firu/wildman

    Un escalofrío siento en mi espalda al leer ésta entrada…

  10. Jeje, pues tendrías que leerla y luego irte a algún monte gallego de noche, sin luz alguna… ¡qué cague! 🙂

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