El triste chillido que anuncia la muerte

En estas noches cerradas del otoño, cuando la lluvia oculta con su manto las cumbres de las montañas y las copas de los árboles, todavía se recuerdan en algunas comarcas de Galicia las viejas y casi perdidas leyendas de una criatura que no es animal ni es humana, y cuyos pasos no dejan huella ya que corre por el aire con la rapidez del viento helado del invierno.

Una anciana labradora de Coristanco, a sus 85 años, contaba en 1993 las historias de la ‘raposa dos morrazos’, también conocida como ‘raposa da morte’ o ‘raposa do Morrazo’, un ser casi infernal, similar a un zorro, que era visto y oído por muchos vecinos ya muy entrada la noche. Ella, igual que otras fuentes, aseguraba que echaba fuego por la boca y emitía rugidos y berridos. Con su aliento demoniaco llevaba el anuncio de la muerte a las personas de alma negra hasta la misma puerta de sus casas.

Según varias obras que tengo sobre mitología galaica, hay leyendas y testimonios de apariciones de esta maligna criatura en Dozón, Vilanova, Bermés, Verín y otras villas de la región. El triste chillido de este zorro respondería, según ciertas fuentes, al espíritu que habitaba en él, que sería el de un náufrago. De hecho, se decía que el remedio para los males que acarrea consistía en decirle a la raposa «Deus te leve a porto salvo» (Dios te lleve a puerto seguro).

Justo frente a Vigo está, precisamente, la Península del Morrazo, que en estas noches tristes de lluvia aparece como una larga franja de pequeñas luces que se elevan hacia la montaña, hasta desaparecer. En ocasiones me pregunto si entre los árboles, bajando hacia las casas, seguirá oyéndose todavía el grito desgarrador de esa bestia, pues ya apenas se sabe de ella. ¿Habrá llegado a buen puerto?

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Comentarios (Blog):

  1. No seré yo quien te resuelva la duda, pero te reconozco tranquilamente que este ha sido uno de los mejores post que he leído en bastante tiempo. Te ha salido genial.

    La mitología siempre nos hace volar un poco y soltar marras. Nos dejamos dominar por la imaginación y los sueños nos llevan en volandas.

    Esperemos que haya llegado a buen puerto.

  2. Gracias. 😉

    De todas formas, aquí es fácil inspirarse. Si vieras la noche de lobos que quedaba ayer en la Ría, en fin, así cualquiera ve raposas do Morrazo por ahí volanto… 🙂

  3. Hurssel

    Estaba pensando eso mismo, elfo. En mi seca Castilla no tenemos leyendas de éstas, ni estos seres caminan por aquí. No sé si porque sólo los gallegos tenéis el alma negra :mrgreen:

    Pudiere ser… eso, o que nuestros pinares no se prestan a paseos de ensueño nocturnos

  4. La razón es muy sencilla: Galicia y Asturias son las regiones más montañosas de España, y las que más leyendas tienen. Quien suba a una montaña de noche se dará cuenta del motivo.

    También es posible que en la seca Castilla, a falta de agua, estos pobres bichos se mueran de ser y hayan optado por ir a disfrutar de paisajes más bellos y aptos para la buena vida… 8) 😈

  5. Agnetem

    Jo, si es que leyéndote hasta te sobrecoge. Y es que los gallegos, elfo, sois muy dados a leyendas. Me comentó una amiga, paisana tuya, otra (con procesión incluída) que pone los pelos de punta.

    Me dijo que se hace en Pobra do Caramiñal, pero también en otros pueblos. Tú seguro que la conoces, pero a mi me dejó 😯 😯 . Se llama la procesión de las mortajas y la gente camina detrás de sus propios ataudes.

    Si es que sois más tétricos…

  6. Lo de las mortajas es cierto. Eso sí, no en todas las procesiones van las personas detrás de su ataúd… en algunas procesiones, las personas van DENTRO del ataúd. Mi madre me acaba de comentar que así se hace en Las Nieves, en Orense, por ejemplo. De hecho, es la versión que más conocía.

    La gente que va detrás del ataúd es la que no se atreve a ir dentro…

    La verdad es que sí, somos un poco tétricos con todo lo que se refiere a la muerte, supongo que es cosa del clima y del paisaje. De hecho, a veces me hace cierta gracia (una gracia sarcástica, muy gallega, dicho sea de paso) cómo recita el conjuro de la queimada alguna gente de fuera que no sabe lo que se está diciendo allí. Si lo supiera, fliparía… 8)

  7. Amigo Elentir:

    No, no llegó a buen puerto. Me comentarón hace poco, que aún a veces, cuando no hay luna, se siente el triste chillido del pobre animal, que busca desesperadamente quien le diga: “Deus te leve a porto salvo” (Dios te lleve a puerto seguro). Pero, la pobre raposa no encuentra a nadie que se acuerde de Dios.

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