Las ruinas de uno de los secretos mejor guardados en la Polonia comunista

El Programa Vístula: el terrible secreto que la URSS ocultó a los polacos en su propio suelo

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Polonia pasó de la ocupación militar alemana a estar sometida a la ocupación soviética, convirtiéndose en un satélite de la URSS.

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Cuando Polonia era un satélite de la Unión Soviética

Con la instauración de una dictadura comunista, Stalin sometió a los viejos enemigos que habían derrotado a los bolcheviques en el “Milagro del Vístula” de 1920 y convirtió a Polonia en un mero satélite de la URSS. Eso implicó la instalación de bases militares soviéticas en suelo polaco, algunas de ellas secretas. Las más secretas de todas las instalaciones soviéticas en Polonia se encontraban en Podborsko, Brzeźnica-Kolonia y Templewo, en la zona del país que antes de 1945 había sido parte de Alemania, pasando a manos de Polonia en compensación por la pérdida de la franja conocida como Kresy, que los soviéticos invadieron en 1939 y que nunca devolvieron a los polacos (hoy es parte de Bielorrusia y Ucrania).

La ubicación de las bases secretas soviéticas de Podborsko (conocida oficialmente como 3001), Brzeźnica-Kolonia (3002) y Templewo (3003) en la Polonia occidental.

Un programa sobre el que Rusia sigue guardando el más absoluto secreto

Según explica el historiador polaco Jarosław Pałka, en 1965 la dictadura soviética determinó que de cara a una guerra atómica, era imprescindible el despliegue de armamento nuclear en la Polonia occidental. Así comenzó el llamado Programa “Vístula”, también denominado “3000”, que “fue uno de los secretos mejor guardados en la Polonia comunista”, según Pałka. La escasísima documentación que existe en Polonia sobre este programa (sólo tres archivos) fue puesta a disposición de los historiadores en 2006. Todos los demás secretos de ese programa siguen guardados en los archivos militares rusos, pues a día de hoy aún no han sido revelados.

Así era la base de Templewo (3003), la más pequeña de las tres bases secretas soviéticas que almacenaban armamento nuclear en Polonia (Fuente: Templewo – składy broni jądrowej / Wikimapia).

La búsqueda de una localización para el Programa Vístula se inició en el otoño de 1966 por parte de una comisión polaco-soviética, que tuvo en cuenta los accesos por carretera y ferrocarril y las posibilidades de camuflaje para la base secreta. Finalmente se eligió la aldea de Podborsko, designada con el código clave “3001”, Brzeźnica-Kolonia (3002) y Templewo (3003). El acuerdo para almacenar armas nucleares en Polonia fue suscrito el 25 de febrero de 1967 entre el mariscal Marian Spychalski, ministro de Defensa y un miembro de la élite comunista de Polonia, y el mariscal Andrei Grechko, ministro de Defensa de la URSS. Significativamente, no ha quedado constancia en Polonia de ninguna decisión del Gobierno polaco para autorizar esa instalación: por lo visto, la URSS envió un documento de aprobación a Spychalski sólo a efectos meramente formales, pues la decisión ya la había tomado Moscú por los polacos, como ya había hecho antes con Checoslovaquia, Bulgaria, Alemania Oriental y Hungría.

Las ruinas de la base secreta de Templewo (3003) en la actualidad. La base fue abandonada en 1991 cuando las fuerzas militares soviéticos la desalojaron (Fuente: Desolate Zone).

Los soviéticos dijeron a los ingenieros polacos que construían centros de comunicaciones

El material para construir esas bases secretas fue enviado desde la URSS. El Ejército Polaco aportó tres regimientos de ingenieros para su construcción (el 33º para el 3001, el 31º para el 3002 y el 27º para el 3003). Para mantener el secreto del proyecto, los soviéticos dijeron a los soldados polacos que iban a construir centros de comunicaciones. Las instalaciones fueron completadas entre septiembre y octubre de 1969. La mayor de las tres instalaciones subterráneas era la de Podborsko, con una superficie de 180 hectáreas. La de Brzeźnica-Kolonia ocupaba 147 hectáreas, y la de Templewo 140. En total, los polacos pagaron 178 milliones de zlotys por las tres bases secretas que iban a ser utilizada por los soviéticos.

Interior de la base secreta soviética de Podborsko (3001), que actualmente alberga el Museo de la Guerra Fría de Polonia (Fuente: Muzeum Oręża Polskiego w Kołobrzegu).

El Programa Vístula fue clasificado como alto secreto por los soviéticos. La dictadura comunista polaca ordenó destruir toda la documentación que tenía sobre el programa. Sólo unos pocos altos mandos del Ejército Polaco siguieron teniendo conocimiento del proyecto, y previa firma de un compromiso de absoluta reserva. “El Programa Vistula puede haber constituido una violación de la Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (NPT)”, firmado por la URSS en 1968 y por Polonia en 1970, señala Pałka. En cualquier momento, millones de polacos podrían haber visto el lanzamiento de ojivas nucleares desde su suelo sin haber sabido que estaban allí, viéndose implicados en una guerra atómica.

Interior de la base secreta soviética de Brzeźnica-Kolonia (3002), hoy abandonada (Fuente: Whispers Group).

En las bases vivían militares soviéticos junto a sus familias

Según escribió Erin Blakemore en National Geographic en 2019, un arqueólogo polaco, Grzegorz Kiarszys, fue el primer en investigar lo que ocultaban las instalaciones del Programa Vístula tras la retirada de las tropas soviéticas de Polonia en 1991: “Kiarszys utilizó fotos aéreas, escaneo láser, estudios de campo, imágenes de satélite desclasificadas y documentos como informes desclasificados de la CIA para descubrir la historia del proyecto súper secreto, cuyo nombre en código es “Vístula”. Mapeó los sitios, registrando restos físicos como caminos creados por patrullas de soldados y graffiti que tallaron en los árboles. Y encontró facetas de la historia de las bases que no aparecen en ningún documento oficial, incluidas pruebas de que mujeres y niños vivían allí”.

Puerta acorazada de la base secreta soviética de Podborsko (3001), que actualmente alberga el Museo de la Guerra Fría de Polonia (Fuente: Muzeum Oręża Polskiego w Kołobrzegu).

“Nunca se pone un arma de destrucción masiva con personas inestables o solas”, comenta Kiarszys. “Los generales sabían que tenía que haber la ilusión de la vida cotidiana en esas instalaciones”, por lo que los soviéticos crearon un poblado oculto en aquellas bases. Kiarszys ha encontrado juguetes de plástico en las áreas de eliminación de desechos de las bases, y corroboró la presencia de familias con fotos compartidas por soldados rusos en las redes sociales.

Reproducción de una ojiva nuclear en la base secreta soviética de Podborsko (3001), hoy convertida en Museo de la Guerra Fría de Polonia (Fuente: Instytut Pamięci Narodowej).

Un descubrimiento que conmocionó a Polonia tras la retirada soviética

Tras la retirada soviética de Polonia, el descubrimiento de esas instalaciones en 1991 provocó conmoción entre la opinión pública polaca: “Los gobiernos soviético y polaco nos aseguraron que nunca hubo un arma nuclear en el territorio de Polonia”, señala Kiarszys. Actualmente, las antiguas instalaciones del Programa Vístula atraen a arqueólogos, a exploradores urbanos y a grafiteros. La única que se conserva en su estado original -pero sin armas nucleares, claro- es la base de Podborsko, que hoy se denomina Museo de la Guerra Fría y depende del Instituto Nacional para la Memoria. Podéis ver aquí el episodio dedicado a esta antigua base secreta emitido por DMAX en su siempre interesante programa “Ingeniería abandonada”, en español:

En este otro vídeo (en polaco) del Instituto Nacional para la Memoria de Polonia podéis ver algunas imágenes de maquetas del actual museo que muestran cómo estaban almacenadas las ojivas nucleares en la base 3001 de Podborsko:

Foto principal: Muzeum Oręża Polskiego w Kołobrzegu. Puerta acorazada de la base secreta soviética de Podborsko (3001), que actualmente alberga el Museo de la Guerra Fría de Polonia.

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