La Fábrica del Alemán, ¿un vestigio de historia nazi en la Ría de Vigo?

Ayer estuve en una antigua fábrica en ruinas situada en Rande (Redondela), cerca del famoso puente de autopista. Al llegar a casa me he encontrado con algunas sorpresas al investigar su historia.

La fábrica es una antigua conservera que hunde sus raíces en la primera mitad del siglo XIX. Desde el siglo anterior, empresarios catalanes venían asentándose en Vigo para la explotación de los recursos pesqueros de la ciudad (dando lugar a su florecimiento y a la construcción de algunos de los más bellos edificios vigueses, por cierto).

Una factoría con al menos 175 años de historia

La primera noticia de la factoría en cuestión lleva fecha de 1836 y señala que Sebastián Carsí, empresario catalán de Villanueva y Geltrú, se dedicaba allí a la salazón de pescado y carne. La fábrica se instaló en Rande, donde antes se situaba la Playa del Rabicho. En 1857 se encargaba del negocio Juan Carsí, siendo el último miembro de esa familia del que se tiene noticia de que se dedicase a llevar las riendas de la factoria. En esa segunda mitad del siglo XIX la familia Carsí abandonó la salazón y en lo sucesivo alquiló la factoría a distintos empresarios, siendo explotada en 1868 por José Puig. La familia Carsí mantuvo la propiedad de la fábrica hasta 1939, cuando se la vendió a Román Cordero Martín.

En 1941, y ante el auge del negocio de la salazón tras el fin de la Guerra Civil Española, Cordero pidió permiso a la Autoridad Portuaria de Vigo para ampliar la factoría ocupando parte de la zona marítimo-terrestre del puerto. El permiso fue concedido mediante una orden ministerial dictada el 27 de junio de 1942. La ampliación consistió en la construcción de un muro litoral, dos rampas de atraque, escaleras que comunicaban con lo que quedaba de la playa y un relleno en el lado oriental de los terrenos. Las obras terminaron en 1945, pero un año antes la fábrica cambió de dueño, convirtiéndose Otto Gerdtzen Boyé en el nuevo propietario.

En las listas negras de los aliados en la Primera Guerra Mundial

Gerdtzen era un empresario alemán que empezó su actividad en Vigo en 1893 y también estuvo muy ligado a Gijón (en 1902 fue uno de los socios fundadores del Real Club Marítimo del Abra en la ciudad asturiana). El rastro más antiguo que he encontrado de su negocio es de 1915, cuando anunciaba en el diario Abc sus instalaciones de calefacción por agua y por vapor en Gijón. El 16 de marzo de 1917 es citado en The London Gazette en una lista negra de empresas con las que se prohíbe comerciar a los ciudadanos británicos con motivo de la Primera Guerra Mundial. El 22 de abril de 1918 su nombre vuelve a aparecer en la prensa, esta vez en The New York Times, en una lista negra de empresas con las que Washington prohíbe comerciar a los ciudadanos de EEUU. No sería la última vez, como veremos más abajo.

Por lo demás, en 1936 Gerdtzen se dedicaba a la venta de máquinas e instalaciones frigoríficas de la firma alemana Linde para la conservación de pescado, motores marinos Otto-Deutz, aparejos para barcos y elementos diversos para la industria marítima y conservera. La firma tenía su sede en Vigo, en el número 16 de la calle García Hernández (la actual calle Urzáiz). Al terminar la Guerra Civil, y junto a Karl August Vorkauf -empresario del sector químico y farmacéutico y uno de los principales dirigentes de la sección local del Partido Nazi en Vigo-, Gerdtzen era uno de los empresarios alemanes más ricos de Galicia.

Gerdtzen vuelve a aparecer en una lista negra de EEUU en 1942

Algunas recientes crónicas periodísticas -que citan mal su apellido- aseguran que Gerdtzen era también propietario de explotaciones de wolframio en Galicia y utilizó la factoría de Rande para aprovisionar a submarinos nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Al margen de esas referencias, no he encontrado ningún documento que confirme ese dato. Sí que he encontrado que el nombre de Otto Gerdtzen fue incluido en una lista negra de la Reserva Federal de Estados Unidos el 7 de febrero de 1942, en la que también figuraban otras empresas y ciudadanos alemanes residentes en Vigo (algunos de los cuales se citaban con nombres castellanizados, entre ellos el citado Vorkauf) y algunas personas de nacionalidad española, con los que el gobierno de EEUU prohibía comerciar a todo ciudadano de ese país con motivo de la Segunda Guerra Mundial.

Esperando una alegación desde el más allá

Pero volvamos a la factoría redondelana. Aprovechando, sin duda, su larga experiencia en el sector de la maquinaria conservera, en 1948 Gerdtzen introduce el negocio de las conservas en la ya centenaria fábrica de salazón, usando el nombre comercial de “Conservas Boyé“. En 1952 la fábrica -con unos medios modestos, si se comparaban con los de otras conserveras- abandona definitivamente el negocio de la salazón, dedicándose por completo a las conservas hasta su cierre en 1955. Desde esa fecha la factoría quedó abandonada y acabó sumiéndose en la ruina, siendo invadido el recinto por árboles y plantas.

El 2 de septiembre de 2004 la Autoridad Portuaria de Vigo declaró extinguida la concesión hecha en 1942 a Román Cordero y de la que casi medio siglo después del abandono de la fábrica seguía siendo titular la hija de Otto Gerdtzen, Isabel Gerdtzen Falces, condesa viúda de la Almudena. La Autoridad Portuaria, manifestando “la imposibilidad de notificación a la interesada”, le concedió diez días de plazo para presentar alegaciones, algo absurdo pues Isabel Gerdtzen había fallecido el 7 de diciembre de 1986 en Madrid. Dado que la finada lo tenía muy difícil para presentar alegaciones, el 29 de octubre de 2004 los terrenos de la fábrica volvieron a ser propiedad del Puerto de Vigo.

Un colector de aguas residuales junto a dos máquinas centenarias

En 2008 la Asociación Cultural y Deportiva de Rande reclamó que se convirtiera la ruinosa factoría en un Museo de la Batalla de Rande, que tuvo lugar a poca distancia de allí en 1702. En febrero de 2010 la Autoridad Portuaria pasó por las ruinas, sin enterrarlo, un colector de aguas residuales (es la tubería negra que podéis ver en algunas de las fotos), destrozando aún más el entorno. En abril de 2011 el arquitecto vigués Carlos Falagán presentó un proyecto para construir el mencionado Museo aprovechando las ruinas de la ya conocida como “Fábrica del Alemán”. El proyecto está presupuestado en 1.130.981 euros, lo que requería la participación de unos fondos europeos que fueron asegurados el pasado mes de julio.

Entre tanto, las ruinas de la fábrica siguen acumulando basura a pesar de albergar auténticas joyas de nuestro patrimonio industrial. Me refiero a las dos máquinas de vapor -una de ellas con ruedas- situadas en el interior de la fábrica. Podéis verlas al final del carrusel fotográfico con el que se inician estas líneas. La que tiene ruedas lleva una inscripción en una de ellas que indica que es un generador portátil construido por Ruston Proctor & Co. Ltd., una empresa fundada en 1857 en Lincoln (Inglaterra), dedicada a la fabricación de maquinaria industrial y agrícola (además de los primeros tanques y aviones de combate durante la Primera Guerra Mundial). Podéis ver aquí un generador casi idéntico, de 1909, pero en perfecto estado. Hay que señalar que esa firma pasó a denominarse Ruston and Hornsby Ltd. en 1918, así que posiblemente las máquinas de la Fábrica del Alemán sean ya centenarias. Es una verdadera pena verlas así de destrozadas…

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